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¿Qué cubrecolchón elegir para un colchón demasiado blando? - Kipli

¿Qué cubrecolchón elegir para un colchón demasiado blando?

La comodidad de un colchón es fundamental para disfrutar de noches de descanso. Dormir en un colchón demasiado blando sobre el somier puede ser problemático, ya que puede provocar dolores de espalda. Es posible solucionarlo comprando un cubrecolchón y disfrutar así de una cama con una comodidad absoluta. En el caso de un colchón demasiado blando, habrá que buscar un sobrecolchón que ofrezca una buena firmeza. Hay que tener en cuenta otros criterios para elegir el sobrecolchón que mejor se adapte a la comodidad de cada uno. Además de optar por un sobrecolchón firme, habrá que buscar el producto que mejor se adapte a las necesidades fisiológicas de cada uno.


El cubrecolchón se coloca sobre el colchón. Por lo tanto, es este elemento el que entra en contacto directo con el cuerpo de la persona que duerme. De este modo, permite contrarrestar los posibles inconvenientes del colchón colocado sobre el somier. En el caso de un colchón demasiado blando, se intentará aportar mayor firmeza mediante un cubrecolchón firme.

Se distinguen tres tipos de firmeza:

  • mullida o flexible, lo que suele corresponder a los colchones de espuma viscoelástica, que proporcionan al cuerpo una agradable sensación. Para lograr esta comodidad, los fabricantes utilizan gran cantidad de relleno y contornos de espuma;
  • equilibrada, que no sea ni demasiado blanda ni demasiado firme. Suele ser la firmeza más buscada para la cama;
  • dura o firme, lo que proporciona una muy buena sujeción del cuerpo, especialmente de la columna vertebral.

Si lo que se busca es dar más firmeza a un colchón demasiado blando, lo más lógico es optar por un cubrecolchón de firmeza alta o equilibrada. Añadir este cubrecolchón a la cama aportará comodidad para disfrutar de noches más reparadoras.

La densidad del cubrecolchón

Es posible obtener información sobre la densidad de un cubrecolchón consultando su densidad. De hecho, la densidad de un cubrecolchón influye en su firmeza. Por lo general, oscila entre 300 g/m² y 700 g/m². Así pues, cuanto mayor sea la densidad, más firme será el cubrecolchón.

Si el colchón es demasiado blando, lo mejor es optar por un sobrecolchón de alta densidad para disfrutar de una superficie de descanso más firme. En este caso, lo más adecuado es una densidad de entre 600 y 700 g/m².

El tipo de cubrecolchón

Para elegir el cubrecolchón más adecuado para un colchón demasiado blando, también conviene echar un vistazo a los tipos de cubrecolchones disponibles en el mercado de la ropa de cama. Su descripción permite distinguir cuáles ofrecen la firmeza más adecuada para disfrutar del máximo confort.

Aquí encontramos colchones adicionales:

  • de plumas de ganso o de pato. Estas fundas de colchón tienen la ventaja de estar fabricadas con materiales naturales. En invierno, crean auténticos nidos acogedores que aportan calor. También se adaptan a la temporada de verano gracias a sus propiedades termorreguladoras;
  • de látex. Estos cubrecolchones, que cuentan con una gran elasticidad, proporcionan un soporte sólido y firme. Su vida útil es más larga que la de otros modelos. Están fabricados con látex sintético o con ingredientes naturales para garantizar la comodidad y la calidad del sueño de las personas alérgicas;
  • de espuma viscoelástica. Los cubrecolchones, que incorporan esta moderna tecnología, se adaptan a la postura del cuerpo del durmiente en función del calor corporal que este desprende. Este tipo de modelo se recomienda para personas propensas a sufrir dolores de espalda o con problemas de circulación sanguínea;
  • de espuma. Estos cubrecolchones aportan mayor firmeza al colchón. En esta categoría se incluyen cubrecolchones de espuma de poliéter, poliuretano o de alta resiliencia;
  • de fibra de poliéster. Estos cubrecolchones son muy mullidos. También destacan por su fácil mantenimiento y por ser hipoalergénicos;
  • con calefacción. Estos cubrecolchones permiten regular la temperatura de la cama mediante un mando a distancia. Son ideales para el invierno.

Para solucionar el problema de un colchón demasiado blando, lo más recomendable es utilizar un cubrecolchón de látex, ya que aporta la firmeza necesaria en esta situación. También es posible adquirir un cubrecolchón de espuma viscoelástica. De hecho, este tipo de modelo no se limita únicamente a los colchones blandos. En este caso, solo hay que asegurarse de elegir un modelo de alta densidad para disfrutar del soporte deseado.

Los demás modelos resultan demasiado mullidos para aportar rigidez a un colchón demasiado blando.

La morfología de la persona que duerme

Hay que señalar que la elección de un colchón o de un cubrecolchón es, ante todo, una cuestión personal. Depende, sobre todo, de la complexión física de cada persona. A la hora de buscar la mejor solución, hay que tener en cuenta aspectos fisiológicos relacionados con la estatura y el peso de la persona que duerme.

Por lo tanto, cuanto mayor sea el peso de la persona, más firme deberá ser el sobrecolchón que se elija, en caso de que se quiera subsanar los defectos de un colchón demasiado blando.

La colocación del cubrecolchón

Colocar un cubrecolchón es muy sencillo. Existen dos formas de colocarlo sobre el colchón. En ambos casos, la instalación sobre el colchón resulta muy sencilla, lo que permite utilizarlo de inmediato. Así, se puede elegir entre:

  • colchones adicionales con gomas elásticas, que ofrecen una buena sujeción. Al igual que algunos protectores de colchón, combinan practicidad y comodidad;
  • colchones adicionales listos para usar, que se colocan directamente sobre el colchón. Esta solución requiere añadir una sábana bajera para garantizar una mejor sujeción.

El tamaño del cubrecolchón

Es imprescindible elegir un cubrecolchón del tamaño adecuado. Sus dimensiones deben ser idénticas a las del colchón. De hecho, para garantizar un confort óptimo, debe adaptarse tanto al colchón como al somier y a la ropa de cama.

A diferencia del colchón, que puede tener un grosor considerable, el cubrecolchón destaca por su delgadez. Su grosor suele oscilar entre los 2 cm y los 8 cm. Si el colchón es demasiado blando, es recomendable optar por un grosor dentro del rango más bajo para evitar que resulte demasiado blando.

Cabe señalar que, para disfrutar de una comodidad óptima, conviene optar por un modelo con un grosor mínimo de 4 cm.

El cuidado del cubrecolchón

Aunque esté protegido por un cubrecolchón y/o una sábana bajera, el sobrecolchón debe someterse a un mantenimiento adecuado para prolongar su vida útil y mantener una buena higiene. Por lo tanto, el mantenimiento del sobrecolchón es otro criterio que hay que tener en cuenta antes de tomar la decisión final.

Es recomendable elegir un modelo que se pueda limpiar fácilmente. Por lo tanto, hay que tener en cuenta la flexibilidad del cubrecolchón. Los modelos que se pueden lavar a máquina son perfectos.

Los acabados del cubrecolchón

Una vez comprobada la firmeza del cubrecolchón que se va a colocar sobre un colchón demasiado blando, es posible combinar comodidad y estética a la hora de elegir la ropa de cama. Algunos modelos ofrecen acabados muy atractivos. Así, existen cubrecolchones de gama alta con un acolchado en cuadros que aporta elegancia al producto. La elección del material también influye mucho en el aspecto general del cubrecolchón. Una vez más, esto dependerá del gusto de cada uno.

No obstante, no hay que dudar en darse un capricho, ya que el precio de un cubrecolchón suele ser más bajo que el que hay que pagar por un buen colchón.

Las necesidades específicas

Por último,a la hora de elegir un cubrecolchón, hay que tener en cuenta las propias necesidades y expectativas. En el caso de un colchón demasiado blando, en el que se podrá elegir entre un cubrecolchón de látex y uno de espuma viscoelástica, será más recomendable optar por la primera opción si se desea conservar el cubrecolchón durante mucho tiempo. Por el contrario, si se padecen problemas de espalda, es preferible adquirir un cubrecolchón de espuma viscoelástica.

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