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¿Qué cubrecolchón elegir para un colchón demasiado duro? - Kipli

¿Qué cubrecolchón elegir para un colchón demasiado duro?

Dormir en un colchón demasiado duro no es recomendable para el cuerpo. De hecho, provoca dolores de espalda. Afortunadamente, es posible recuperar una mejor calidad del sueño comprando un cubrecolchón. El objetivo es disfrutar de una superficie de descanso mullida. Por lo tanto, habrá que elegir un cubrecolchón que ofrezca esta característica para disfrutar de la comodidad esperada a la hora de acostarse. También es importante tener en cuenta las necesidades fisiológicas de cada uno. Son estas características las que determinan la elección final. En su búsqueda de comodidad, al durmiente también le conviene comprobar que el cubrecolchón se adapte a su colchón y comparar los diferentes precios que ofrece el mercado.

La firmeza del cubrecolchón

Para solucionar el inconveniente de un colchón demasiado duro, conviene fijarse en la firmeza del cubrecolchón que se vaya a elegir. En este caso, este elemento, que se coloca sobre el colchón, debe aportarle más suavidad.

Existen tres tipos de firmeza:

  • mullida o flexible. En este caso, el truco de los fabricantes de colchones consiste en utilizar rellenos e integrar contornos de espuma en los colchones. El resultado son colchones muy cómodos. Este es el caso, sobre todo, de gran parte de los colchones de espuma viscoelástica;
  • equilibrada. En este caso, los colchones no son ni demasiado blandos ni demasiado duros. Es un término medio muy agradable para disfrutar de noches tranquilas;
  • dura o firme. Con este tipo de colchón, el cuerpo queda bien sujeto.

Por lo tanto, hay que evitar esta última situación si se queja de que el colchón es demasiado duro. En su lugar, deberá elegir un cubrecolchón blando o con una firmeza equilibrada. Añadir este elemento a su cama le proporcionará la comodidad que busca y le permitirá disfrutar de un sueño reparador.

El tipo de cubrecolchón

En el mercado de la ropa de cama hay una gran variedad de colchones. Lo mismo ocurre con los cubrecolchones. Por eso, elegir el modelo adecuado no siempre es fácil. Conviene repasar los diferentes tipos de cubrecolchones para identificar los productos más adecuados para suavizar un colchón. Existen los siguientes tipos de cubrecolchones:

  • de plumas de ganso o de pato. De origen natural, estos cubrecolchones aportan una superficie de descanso mullida a la cama. Gracias a sus propiedades termorreguladoras, aportan calor en invierno y frescor en verano;
  • de látex. Fabricados con látex sintético o con ingredientes activos de origen natural, estos cubrecolchones aportan solidez y firmeza al descanso;
  • de espuma viscoelástica. Estas fundas de colchón tienen la ventaja de adaptarse a la postura del cuerpo. Ofrecen una alta densidad, pero también una superficie mullida y cómoda;
  • de espuma. Fabricados con espuma de poliéter o poliuretano, estos cubrecolchones tienen la capacidad de dar más firmeza al colchón. Además, presentan una alta densidad y una superficie mullida y cómoda;
  • de fibra de poliéster. Estos cubrecolchones hipoalergénicos se caracterizan por su gran suavidad;
  • calefactables. Estos cubrecolchones cuentan con una tecnología que permite regular la temperatura de la cama.

De entre estos tipos de cubrecolchones, la mayoría son recomendables para un colchón demasiado duro, ya que son mullidos. Es el caso de los modelos naturales a base de plumas de ganso o de pato, así como de todos los cubrecolchones sintéticos de espuma. Por el contrario, los cubrecolchones de látex no son adecuados en nuestro ejemplo de colchón demasiado duro.

La densidad del cubrecolchón

También es importante consultar la información relativa a la densidad del cubrecolchón antes de decidirse.

La densidad de un cubrecolchón oscila entre 300 g/m² y 700 g/m². Esta densidad influye en la firmeza del cubrecolchón. Así, cuanto mayor sea la densidad, más firme será el cubrecolchón. Por lo tanto, si el colchón es demasiado duro, conviene optar por un cubrecolchón de baja densidad para disfrutar de un descanso más mullido. En este caso, lo ideal es una densidad de entre 300 y 400 gr/m². Ofrece la posibilidad de relajar el cuerpo sobre un colchón que se considera demasiado firme.

La colocación del cubrecolchón

Colocar un cubrecolchón es pan comido. Su rápida instalación permite utilizarlo de inmediato. Existen dos formas de instalación, que dependen de la forma del cubrecolchón. Así, tenemos:

  • colchones con gomas elásticas que no se deslicen;
  • colchones adicionales listos para colocar, que se colocan directamente sobre el colchón. Se pueden sujetar con una sábana bajera.

El tamaño del cubrecolchón

Es imprescindible elegir un cubrecolchón que se ajuste al tamaño exacto del colchón sobre el que se va a colocar. Esto es fundamental para una instalación de calidad que ofrezca el mayor confort posible. El cubrecolchón debe ajustarse tanto al colchón como al somier y a la ropa de cama.

Con un grosor de entre 2 cm y 8 cm, el cubrecolchón destaca por su finura. Nada que ver con los grandes grosores de algunos colchones. Para contrarrestar un colchón demasiado duro, conviene elegir un cubrecolchón de 8 cm de grosor para disfrutar de la máxima flexibilidad.

El cuidado del cubrecolchón

Para garantizar una buena higiene y prolongar la vida útil de un cubrecolchón, es necesario realizar un mantenimiento minucioso. Además de protegerlo con un protector de colchón o una sábana bajera, hay que sacudirlo y airearlo con regularidad. Para facilitar su limpieza, es recomendable elegir un modelo flexible que se pueda lavar a máquina.

Si te decantas por un cubrecolchón mullido, es muy probable que tengas más posibilidades de encontrar un material flexible y fácil de manejar, a diferencia de lo que ocurre con un cubrecolchón duro.

Los acabados del cubrecolchón

Una vez comprobada la blandura del cubrecolchón que se va a colocar sobre un colchón demasiado duro, se pueden tener en cuenta criterios estéticos. Estos criterios deben combinarse con la comodidad. Así, es posible elegir un cubrecolchón con un acolchado en cuadros que aporte elegancia al producto, pero también ventilación, para una calidad de gama alta.

También se puede optar por combinar el cubrecolchón con el colchón, eligiendo productos de la misma gama para aportar armonía a la ropa de cama. La elección de los acabados estéticos depende del gusto y las preferencias de cada uno. Estos acabados pueden explicar los elevados precios de algunos modelos.

Cabe destacar que la elección del material también influye mucho en el aspecto general del cubrecolchón.

Las necesidades fisiológicas de la persona que duerme

Por último, a la hora de elegir un cubrecolchón hay que tener en cuenta la complexión y las necesidades de cada persona. De hecho, para mejorar la calidad del sueño, es fundamental encontrar la solución que mejor se adapte a la complexión y a la condición física de cada uno.

En el caso de un colchón demasiado duro, donde se puede elegir entre una gran variedad de tipos de colchones, será más recomendable optar por un colchón de espuma viscoelástica si se padece dolor de espalda, reumatismo o mala circulación sanguínea. Esta tecnología es recomendable, ya que ofrece una distribución uniforme del peso corporal por toda la superficie del colchón, mejorando así la comodidad al dormir y la circulación sanguínea.

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