El mes de marzo anuncia tanto la llegada de la primavera como el cambio al horario de verano. Se acercan los días bonitos y las jornadas son más largas. Aunque esto nos alegra a la mayoría, ya que los beneficios del sol y la luz están más que demostrados, el cambio de estación puede afectar a algunas personas, sobre todo en lo que respecta al sueño. De hecho, el cambio horario, junto con un clima más benigno, puede afectar al ciclo circadiano. La calidad del sueño se ve alterada durante los primeros días y aparece un cansancio pasajero. Afortunadamente, esto no suele durar mucho tiempo, solo lo necesario para que el cuerpo se adapte a este nuevo ritmo y ambiente.
Te ayudamos a entender mejor cómo el cambio de estación puede afectar a nuestro sueño.
¿Qué es el ciclo circadiano?
Para comprender bien el impacto de las estaciones y los horarios en nuestro cuerpo, volvamos a lo básico: el ciclo circadiano.
Al igual que toda forma de vida en la Tierra, evolucionamos al ritmo de ciclos que permiten el buen funcionamiento de nuestro organismo. El ritmo circadiano es el principal. Es, en cierto modo, nuestro reloj biológico, que nos permite definir un día como un periodo de 24 horas, alternando entre el estado de vigilia y el de sueño. El nivel de luminosidad permite al cuerpo mantener un ritmo regular. De hecho, por la noche, el cuerpo produce melatonina ( la hormona del sueño) y deja de producirla al amanecer del día siguiente. Todo el funcionamiento de los órganos se ajusta al ritmo circadiano, con picos de actividad que varían según la hora del día. De ahí la importancia de adquirir hábitos con horarios fijos (dormir, levantarse, comer…), teniendo en cuenta nuestro reloj interno natural. Esto nos permite ganar en energía, vitalidad y salud general.
¿Qué impacto tiene el cambio de hora en nuestro sueño?
El pasado 27 de marzo pasamos al horario de verano. Esto significa que hemos adelantado una hora nuestros relojes. Una hora no es gran cosa, pero puede tener pequeñas consecuencias y requerir un periodo de adaptación. Hay científicos que incluso afirman que es más perjudicial que el jet lag cuando se cambia de país. Y es que, en este último caso, son todos los hábitos los que se ven alterados.
El hecho de atrasar el reloj una hora tiene como consecuencia que los días sean más largos, ya que la luz natural perdurará durante más tiempo. Sin embargo, esta luz influirá en la secreción de melatonina, que, por lo tanto, se producirá más tarde. Por ello, algunas personas pueden sentir que el cansancio y la somnolencia llegan más tarde durante los primeros días tras el cambio horario. Esto afectará a la calidad del sueño, ya que el despertador seguirá sonando a la misma hora, pero se dispondrá de menos tiempo para dormir. Alterar el ritmo biológico no es algo baladí, y para hacer bien la transición con la llegada de la primavera, conviene seguir algunas pequeñas recomendaciones.
Para empezar la nueva temporada con tranquilidad
La primavera nos trae su dosis de felicidad gracias a la naturaleza en pleno esplendor y a unas horas de sol más abundantes. Para disfrutar al máximo de este comienzo de temporada y del nuevo ritmo que impone el cambio de hora, hay algunos pequeños consejos que conviene seguir. Unos días antes, puedes acostarte un poco más temprano y también poner el despertador más temprano para adaptarte a los nuevos hábitos. Por supuesto, hay que hacerlo de forma progresiva, por ejemplo, en intervalos de 10 a 15 minutos.
Una vez que se haya producido el cambio de hora, aprovecha el domingo y, si es posible, los días siguientes para exponerte a la luz natural, sobre todo por la mañana, para que el cuerpo pueda adaptarse bien a los nuevos horarios del día.
Por la noche, hay que favorecer la secreción de melatonina; para ello, limita el uso de pantallas. Lo ideal es crear una rutina relajante en un entorno oscuro para prepararse bien para conciliar el sueño.
Puedes aprovechar la nueva temporada para hacer una cura de magnesio, por ejemplo, si el cansancio persiste. Si lo combinas con una alimentación sana y equilibrada, deberías recuperar rápidamente la energía.
Por último, el cambio de hora y de estación no siempre resulta fácil, pero llegan los días bonitos, la naturaleza despierta y la perspectiva de disfrutar de las largas tardes de verano te alegrará el corazón. Al igual que la abundancia de frutas y verduras de temporada, con sus múltiples beneficios.
Os deseamos una bonita primavera.
