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¿Cómo elegir una manta para un niño? - Kipli

¿Cómo elegir una manta para un niño?

La guía definitiva de las mantas para niños

A todo el mundo le gusta una buena manta, sobre todo en invierno, para entrar en calor y acurrucarse en el sofá, mientras se disfruta de un poco más de calidez. Pero hay que saber en qué criterios basarse para elegir bien la manta y asegurarse la máxima comodidad.

Para los niños, una manta es mucho más que un trozo de tela con el que abrigarse. Su manta se convierte en la compañera de gran parte de su infancia: puede ser una forma de expresar su personalidad o incluso de calmar sus estados de nerviosismo. Por lo tanto, la forma de elegir una manta para un niño será diferente a la de los adultos, ya que se trata de un ser frágil y su ropa de cama, como una manta, debe elegirse con cuidado.

Una manta adaptada al tamaño del niño

La elección de una manta para niños depende de varios factores, y es necesario tener en cuenta una gran variedad de aspectos, como el tamaño de la manta en función de la estatura del niño. De hecho, las necesidades no serán las mismas, por ejemplo, para un niño de 3 años que para uno de 8. Por lo general:

  • Para los niños pequeños de hasta 4 años, es mejor optar por una manta de 100 x 120 cm;
  • Se recomendarán mantas de unas 150 x 200 cm para niños a partir de 5 años.

Si la manta tiene una función totalmente diferente, por ejemplo, como colcha o alfombra de juegos, será mejor optar por tamaños grandes. Estas mantas suelen medir entre 180 y 210 cm y pueden ser un magnífico elemento decorativo.

El diseño de la manta

A diferencia de un bebé, el niño empieza a desarrollar sus propios gustos y puede tener una opinión sobre el diseño de la manta. Para que le saque partido, es importante que le guste. Si no se decide o si queremos hacerle un regalo, hay que plantearse algunas preguntas sobre:

  • su color favorito;
  • su serie de dibujos animados favorita;
  • su animal favorito;
  • su cantante o su futbolista favorito;
  • etc.

A un niño le resultará más interesante una manta que refleje su personalidad que una de color liso. Para lograr una armonía perfecta, se recomienda elegir una manta con una gama de colores que complemente el color de su habitación. Ojo, hay ciertos colores que conviene evitar en la habitación de un niño, ya que se consideran demasiado «estimulantes» y pueden perturbar el sueño. El rojo, el naranja y el verde manzana deben dejarse en el armario. Para crear un ambiente relajante, es preferible optar por tonos más neutros, como el beige, el azul o el amarillo.

Optar por mantas de tejidos naturales

Si bien el tejido es un aspecto fundamental a la hora de elegir una manta para bebés, no hay que perderlo de vista a medida que el niño crece. De hecho, es importante elegir una manta que no irrite la piel del niño. Por ello, se recomienda dar prioridad a los tejidos naturales. La lana, el algodón orgánico y otros tejidos naturales son las mejores opciones a tener en cuenta; ya que suelen ser de mejor calidad. Puede que sean un poco más caras, pero a largo plazo ofrecen ventajas que favorecen un sueño de calidad, lo que contribuye a la buena salud y al correcto desarrollo del niño. Estos materiales naturales son especialmente adecuados para los niños que padecen alergias, como la alergia a los ácaros.

Una de las desventajas que se pueden señalar en lo que respecta a las mantas de materiales naturales es, sin duda, el cuidado que requieren, ya que estos materiales son delicados. Sin embargo, al optar por un producto ecológico, nos aseguramos de que la composición de la manta sea natural y de que esté diseñada para durar. Un producto certificado garantiza, por tanto, una fabricación respetuosa e inocua para la salud: no solo cuida del niño, sino también del planeta.

Una manta a medida de tus necesidades

También es posible buscar una manta por otro motivo que no sea el de arropar a un niño. Por ejemplo:

  • Una manta puede servir como elemento decorativo en un dormitorio, a modo de colcha. En este caso, conviene medir la cama para elegir el tamaño adecuado, teniendo en cuenta el resto del estilo de la habitación a la hora de elegir el color y el estampado. Por ejemplo, se recomienda elegir un color que contraste con la ropa de cama;
  • Se puede colocar una manta en el suelo para que un niño juegue sobre ella. En estas circunstancias, es mejor elegir la manta que resulte más fácil de cuidar, es decir, normalmente las de materiales sintéticos. Las dimensiones también serán diferentes: las mantas de gran tamaño son perfectas para este tipo de uso.

Una manta adecuada para la temperatura

Más allá de todos los factores que acabamos de mencionar, hay que tener en cuenta un último criterio: el clima y las temperaturas del lugar en el que nos encontramos. Como es lógico, algunas mantas son más pesadas y gruesas que otras:

  • La manta de algodón es fácil de cuidar y resistente al desgaste, por no hablar de su ligereza, que la hace ideal para las estaciones cálidas;
  • La manta de lino es resistente, absorbente, hipoalergénica y fácil de cuidar, además de ser ideal tanto para el invierno como para el verano;
  • La manta de bambú es cada vez más popular, sobre todo entre los niños, ya que es ligera, abriga cuando hace frío y refresca cuando hace calor. 

No obstante, conviene disponer de varios tipos de mantas para garantizar un gran confort en cualquier época del año.

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