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¡Todo sobre el colchón Kipli, desde su diseño hasta su precio (justo)!

¡Todo sobre el colchón Kipli, desde su diseño hasta su precio (justo)!

Hoy en día, más del 90 % de los colchones que se venden están fabricados con materiales sintéticos. Entre ellos se encuentran: los colchones de espuma de poliuretano (los más asequibles), los colchones viscoelásticos (fabricados con poliuretano termosensible), los colchones de muelles ensacados (combinados con diferentes tipos de espumas sintéticas) y los colchones de látex sintético. Por lo tanto, menos del 10 % de los colchones son naturales, ya sean de látex natural o de lana.

Son muchos (MUCHOS) colchones sintéticos. Y muchas (MUCHAS) materias primas derivadas del petróleo, la industria más contaminante del mundo... De hecho, estos colchones se venden muy bien porque suelen ser más baratos y están bien promocionados: los argumentos son convincentes, los titulares llamativos y hay promociones por todas partes.


Sin embargo, estos productos suelen plantear varios problemas:

  • Existe una gran falta de transparencia en cuanto a su composición, que a menudo es 100 % sintética.
  • Se deterioran con bastante rapidez, al cabo de solo unos años.
  • Los tratamientos químicos ( ignífugos, antiácaros…) compensan los problemas de los materiales sintéticos.
  • La sudoración nocturna excesiva se debe a la escasa transpirabilidad de las espumas.
  • Precios que no dejan de variar y de bajar, con diferencias que van de 1 a 10 para productos prácticamente equivalentes.
  • El final de la vida útil del colchón... que, muy a menudo, acaba enterrado bajo el suelo.

¿Podemos hablar entonces de una buena relación calidad-precio? ¿Y si nos fijáramos más bien en la relación sostenibilidad-precio? Ante el precio que figura en la etiqueta, tendemos a olvidar que este puede reflejar los compromisos de una marca (o, precisamente, la falta de ellos). Y es que un coste se compone de numerosos elementos, como el precio de las materias primas, los lugares de fabricación, los salarios de la mano de obra, los gastos generales…Y detrás decada elemento hay una decisión que tomar. Cada decisión es un compromiso. ¡Lee este artículo para saber más sobre nuestras convicciones y nuestro enfoque, que consiste en crear las condiciones para un mundo más sostenible 🌿!

La apuesta por lo natural frente a la omnipresencia de lo sintético

Menos del 10 % de colchones naturales es muy poco. No obstante, hemos decidido formar parte de este grupo por razones ecológicas evidentes. Así que, sí a lo natural, pero había varias opciones posibles. Descubre qué hemos elegido y por qué.

Colchones Kipli: ¡descubre los rincones de su alma!

El látex 100 % natural: ¿por qué esta elección?


Para fabricar un colchón ecológico, se utilizan principalmente dos materias primas: la lana y el látex 100 % natural. Están empezando a aparecer en el mercado las llamadas espumas ecológicas a base de soja, pero estas están compuestas en un 80 % por materiales sintéticos y en un 20 % por materiales naturales. Bueno...

Pongámonos un poco en contexto.Quizá ya lo sepáis, pero Kipli es, ante todo, una historia de familia. Una bonita historia en la que se transmiten valores, un legado precioso y un relevo que hay que tomar. Os la contamos, poneos cómodos…

Todo empezó con Mario, el tío de Davide (el cofundador de Kipli). Estamos a finales de los años 80. Por aquel entonces, Mario trabajaba en Pirelli, en una de sus fábricas dedicadas a la fabricación de colchones de látex sintético. En 1998, impulsado por sus convicciones ecológicas y consciente del impacto medioambiental que tenía la fabricación de látex sintético, Mario decidió dejar su empresa para crear su propia fábrica de colchones, esta vez de látex natural , en la región de Milán (una de las tres únicas que hay en Europa).

Para él, el látex natural ya era el material del futuro. El que podría sustituir a los derivados del petróleo y hacer que los productos fueran más duraderos, pero también más saludables para las personas y el medio ambiente. Y con razón, ¡el látex 100 % natural es un material muy resistente! Permite que un colchón dure entre 12 y 15 años, a diferencia de los materiales sintéticos, cuya vida útil media es de 7 años. El látex es también el material más transpirable, con un confort muy equilibrado entre acogida y soporte. Es biodegradable y no necesita ningún tratamiento químico, ya que es naturalmente antiácaros y antibacteriano. Por si fuera poco, el látex es una materia prima cuyo impacto de CO₂ es el más positivo para el medio ambiente.


Davide, el sobrino de Mario, tomó entonces el relevo. Estaba convencido de que había que encontrar alternativas a los colchones rellenos de materiales contaminantes y, al mismo tiempo, muy motivado por la idea de escribir un «segundo capítulo» de la epopeya familiar. Así pues, Davide se asoció con Antoine para crear la marca Kipli. Juntos se fijaron un objetivo: desarrollar en Europa el colchón de látex natural, un producto saludable y sostenible. Algo que Mario no había logrado, ya que vendía principalmente en Corea del Sur y Japón. Con el colchón Kipli, Antoine y Davide también tenían la firme intención de democratizar un producto que solo se vendía en tiendas especializadas a precios muy elevados.

En lo que respecta a la transición ecológica, somos de los que pensamos que no hay que perder tiempo. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), tenemos 20 años para actuar.

Diseño pensado para la comodidad, fabricación italiana. Antesde lanzar el colchón Kipli tal y como lo había imaginado Mario, dedicamos mucho tiempo a diseñar un modelo que se adaptara a las necesidades de cada persona. Queríamos que el colchón Kipli fuera reversible para adaptarnos a todos los gustos. Y con dos niveles de firmeza: blando y firme.

Muchas marcas limitan el grosor del látex natural en los colchones para reducir costes. Nosotros no hemos hecho concesiones: hemos optado por un grosor de 20 cm porque, en términos de comodidad y durabilidad, es sin duda lo mejor. Durante nuestra fase de pruebas, comparamos muchos núcleos diferentes. Los núcleos de nuestro socio actual (que se hizo cargo en gran parte de la actividad de Mario en 2017), pero también los fabricados directamente en Sri Lanka, de donde procede principalmente el látex natural. Y sí, gran parte de los colchones que se venden en Francia tienen núcleos (espumas) procesados directamente en el sudeste asiático, donde se encuentran las plantaciones de árboles de caucho. Hay que saber que el látex natural, que se recoge en estado líquido, debe procesarse mediante el proceso de vulcanización para que se solidifique. A continuación, el látex se «seca» y se convierte así en el «núcleo» del colchón ;-).  En cuanto a Asia, las fábricas no son precisamente modernas. Sin embargo, para garantizar la mejor calidad, los procesos de fabricación deben ser rigurosos y la fase de secado del látex es fundamental, ya que, si no se realiza correctamente, pueden surgir graves problemas de olor y durabilidad. Además, resulta bastante complicado verificar el cumplimiento de las normas sociales en esos países...

En Europa solo hay tres fábricas de látex natural: en Italia, Bélgica y Bulgaria. Bulgaria no era una opción para nosotros. Para optar por una producción lo más local posible, la elección no podía limitarse únicamente a Italia o Bélgica. Por supuesto, nuestra primera idea fue recurrir a la nueva fábrica de Italia, la que había retomado la actividad de Mario (que había vendido su fábrica en 2017). Pero quisimos estudiar todas las opciones. La fábrica de Bélgica está especializada sobre todo en látex natural al 85 %. A título informativo, la norma europea establece en un 85 % el porcentaje mínimo de látex natural para poder utilizar la denominación«látex 100 % natural». No obstante, es posible que el núcleo de un colchón contenga hasta un 97 % de látex natural (el 3 % restante corresponde a los agentes de vulcanización necesarios para transformar el látex líquido en espuma, principalmente potasio y óxido de zinc). Y esa era precisamente la especialidad de la fábrica italiana.

Así pues, decidimos recurrir a la fábrica italiana. Una fábrica que, además de mantener una relación privilegiada con nosotros, ofrecía el producto que mejor se ajustaba a nuestras expectativas y que, en nuestra opinión, era de mayor calidad.Calefacción especial, rayos infrarrojos para secar las partes más profundas del núcleo (sí, sabemos que suena raro decirlo), secado por ambos lados (el colchón da una vuelta completa): en definitiva , el producto erade mejor calidad y el control de calidad estaba bien llevado a cabo. Fabricar en Italia era, por tanto, la mejor opción.


¿Por qué esta funda de colchón y no otra?

Casi el 80 % de las fundas del mercado son de poliéster. Son asequibles y se pueden lavar a máquina, por lo que, a primera vista, tienen todo para gustar. Pero hay muchas alternativas. Las fundas también pueden estar fabricadas con algodón, lino, lyocell o viscosa, entre otros materiales. Una funda tradicional se compone de dos partes: el tejido exterior, que es lo que se ve en la parte superior de la funda, y el relleno interior, que le da ese aspecto acolchado.

El tejido de la funda, el tejido de refuerzo

Al principio, nuestro tejido de refuerzo estaba hecho de algodón tradicional. Al inicio de la aventura de Kipli, nos resultó difícil encontrar tejido de calidad de algodón ecológico. Pero pasar a una fibra más ecológica era un objetivo prioritario para nosotros. Por fin, hace más de un año, encontramos en Bélgica el tejido que buscábamos, en una tejeduría belga. Para llevar nuestro compromiso hasta el final, hemos elegido un algodón orgánico sin blanquear.Sí, es algo que muy pocos saben, pero el algodón natural no es blanco. Su color natural es ligeramente crudo una vez hilado y tejido. Casi todo el algodón se blanquea con productos químicos bastante agresivos. La elección fue fácil.

El relleno de la funda

Otro aspecto importante a la hora de diseñar el colchón Kipli fue el relleno de la funda.Antes de hablar del material utilizado, es importante mencionar los diferentes tipos de fundas, ya que algunas no tienen relleno. Existen dos tipos de fundas:

Tenéis las fundas tipo «sándwich». Son fundas que se utilizan principalmente en los colchones de bajo coste, que son los más habituales en el mercado. Son bastante frágiles y no ofrecen ningún confort adicional. Estas fundas están fabricadas con un tejido (coutil) que se estira y se cose por el centro alrededor de una cremallera. Este tipo de funda no lleva relleno. La ventaja de esta funda es, por supuesto, su coste, reducido al mínimo. Sin embargo, la comodidad y la durabilidad de este tipo de funda son muy limitadas.

Es posible mejorar este tipo de funda añadiéndole un relleno, lo que permite aumentar su comodidad y suavidad. La otra opción es la funda tradicional. Son fundas resistentes, duraderas y cómodas gracias a su relleno. De calidad superior, suelen estar cosidas a mano. Se reconocen sobre todo por la presencia de un borde como el que se muestra al lado.

Su fabricación lleva más tiempo, por lo que suele ser sinónimo de calidad del colchón. Se encuentra principalmente en colchones de gama alta y su coste es entre 2 y 4 veces superior al de las fundas «sándwich». Esta funda aporta resistencia, comodidad y durabilidad al colchón. Para nosotros, era impensable ofrecer una funda de baja calidad que no durara tanto como nuestro colchón. Sí, en Kipli nos gusta bastante la armonía y la coherencia. Por eso hemos elegido una funda tradicional, con un acolchado con puntadas situadas estratégicamente, el toque definitivo que le da un carácter único (el hecho de que las puntadas estén situadas en el colchón y sean independientes unas de otras).Así pues, nuestra funda está fabricada con algodón orgánico y Tencel para el tejido exterior y estará rellena de lana de la Patagonia. Esto permitirá disponer de una funda sin fibras sintéticas, resistente, acogedora y, además, naturalmente ignífuga gracias a la lana.

Para mantener el carácter 100 % natural, hemos tenido que renunciar a que se pueda lavar a máquina. Sobre todo porque resulta complicado lavar en una lavadora doméstica la funda de nuestro colchón, que es bastante voluminosa.

La funda de nuestro colchón de látex natural solo se puede lavar en seco.

Los servicios y las garantías

Sin concesiones: queríamos lo mejor de lo mejor para nuestros servicios y garantías. Así que hemos pensado minuciosamente la experiencia de principio a fin para evitar caer en el típico y, sin embargo, muy molesto escenario: pagar por un producto de calidad y que la entrega sea… muy descuidada. Paquetes lanzados por encima de las rejas, dejados en el felpudo, entregados con retraso… Ya sabemos cómo va la historia.

El servicio de entrega premium fue la mejor opción: la entrega es totalmente gratuita y el colchón lo traen dos repartidores ( mejor así, dado el peso del látex), directamente a tu casa, en la habitación que elijas, en la fecha que elijas y en una franja horaria de 2 horas. En cuanto a las garantías, nosotros, que nos encanta bromear entre compañeros, no nos hemos andado con tonterías: el colchón tiene una garantía de 10 años y dispones de 100 noches de prueba para hacerte con él. ¡Sin olvidar que todas las devoluciones son gratuitas!

Bueno, ¿cuánto cuesta?

Antes de lanzar el producto, nos dimos cuenta de varias cosas, entre ellas que: - los costes relacionados con la distribución son especialmente elevados en el sector del mobiliario y la ropa de cama. En otras palabras, el hecho de confiar la venta de los productos a tiendas especializadas o a grandes cadenas de muebles encarece el precio de venta del producto. - Los márgenes operativos de las marcas, es decir, la parte de los beneficios que obtienen las marcas de ropa de cama para sufragar sus propios gastos, suelen ser importantes. De ahí la posibilidad de ofrecer con frecuencia rebajas y promociones de todo tipo. Partiendo de estas observaciones, los cofundadores Antoine y Davide decidieron ir a contracorriente de las prácticas habituales: el colchón Kipli lo venderá Kipli con márgenes reducidos, o no se venderá. Os dejamos deducir el resto...


«Un precio justo es, ante todo, unos márgenes justos»

nos repite Antoine para transmitir la cultura de la empresa a todo el mundo. ¡Funciona! Ya nos sabemos la fórmula de memoria.«El margen neto de un colchón es del 7 %».

Así es como hemos conseguido ofrecer un colchón de látex 100 % natural a precios dos veces más baratos que los colchones de la misma calidad y con características similares que se venden en las grandes superficies.

Esto no es una hazaña, es una elección.

Para terminar...

Dado que dormir debería ser lo más natural del mundo, todo el equipo se esfuerza cada día, desde hace tres años, por hacer que tus dormitorios sean más saludables, ofreciéndote un colchón saludable, duradero y a un precio justo. A través de una comunicación transparente sobre los materiales y el precio, queremos que puedas comprar tu colchón con toda la información necesaria a tu alcance. Comprar como se medita: con plena conciencia.

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