Las literas permiten aprovechar al máximo el espacio disponible en un dormitorio. Por lo general, las literas encajan perfectamente en una habitación que deben compartir dos o más niños, ya sea en la vivienda habitual, en una casa o en un alojamiento vacacional, o en casa de los abuelos, que acogen a los niños de vez en cuando.
Las literas son un tipo de cama muy particular, cuya elección debe tener en cuenta varios criterios importantes relacionados con la comodidad y la seguridad de los pequeños durmientes. Por eso, te proponemos que conozcas mejor los diferentes tipos de literas y sus características, con el fin de determinar las pautas que debes seguir para tomar la decisión correcta y disponer de literas cómodas y seguras.
Modelos de literas
Al echar un vistazo a los diferentes modelos de literas disponibles en el mercado, enseguida se aprecia que existen tres grandes tipos de camas elevadas:
- las literas fijas clásicas, con dos camas situadas una encima de la otra. Las camas pueden ser dos camas individuales, o una cama infantil en altura y una cama para adultos en el suelo; en este caso, las camas suelen estar dispuestas en perpendicular y no en paralelo;
- las literas separables, dos camas individuales que pueden apilarse o separarse para formar dos camas infantiles tradicionales;
- Las literas extraíbles, una solución que ofrece una tercera cama, normalmente auxiliar, oculta en un cajón situado debajo de la cama de abajo.
Sea cual sea el tipo de literas, se aprovecha la altura para optimizar el espacio en las habitaciones, lo que permite ocupar una superficie reducida en el suelo, lo cual constituye, por tanto, su principal ventaja.
¿Cómo elegir una litera para niños?
Hay muchos criterios fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de elegir literas, pero todos ellos se centran siempre en la seguridad de los niños y en su comodidad para que disfruten de un sueño de calidad.
Antes incluso de entrar en detalles sobre estos criterios de elección, hay que empezar por un aspecto que, ante todo, es una cuestión de sentido común: ¿tiene la habitación suficiente altura libre para colocar literas? De hecho, es imprescindible asegurarse de que la cama de arriba no quede demasiado cerca del techo, por razones lógicas de comodidad y seguridad. Para evitar que un niño se golpee la cabeza con el techo al levantarse y para que pueda recostarse contra la estructura de la cama para leer, por ejemplo, es imprescindible que haya una distancia mínima de entre 60 y 70 cm entre el colchón y el techo. En el caso de una habitación abuhardillada, hay que elegir cuidadosamente la ubicación de las literas y asegurarse de que la instalación sea físicamente posible, tomando medidas precisas.
¿Qué altura debe haber entre las dos camas literas?
En la misma línea, la distancia entre la cama de abajo y la de arriba también es fundamental para evitar cualquier golpe en la cabeza. Por eso, se recomienda optar por un modelo que permita al niño que duerme en la cama de abajo —normalmente el más pequeño y el más joven de los dos— ponerse de pie en su cama sin correr el riesgo de golpearse con la parte inferior de la cama de arriba.
Los materiales de la estructura y el montaje
La madera y el metal son los materiales más utilizados para fabricar la estructura de las literas. La madera es conocida por ser más maciza y robusta, y ofrece múltiples posibilidades de acabados y colores. Por otro lado, la madera y su capa de pintura, cuando la hay, pueden estar sujetas al desgaste y presentar marcas con el paso del tiempo.
Por su parte, el metal es más ligero que la madera, pero sigue siendo un material muy resistente, que ofrece un estilo más contemporáneo y discreto. Se recomienda prestar mucha atención a la estabilidad a la hora de elegir un modelo de literas. Siempre resulta difícil hacerse una idea precisa de esta estabilidad cuando se compra por Internet, mientras que es más sencillo comprobarla acudiendo a una tienda especializada. Lo mismo ocurre con la solidez de los listones del somier de la cama superior, que deben ofrecer todas las garantías posibles para evitar que se rompan y se produzca un accidente.
Ya sean de madera o de metal, las literas se entregan en kit para montar uno mismo. Esta fase del montaje es fundamental para la estabilidad y la seguridad de la estructura. Por lo tanto, conviene seguir al pie de la letra las instrucciones de montaje y no intentar modificar ni el más mínimo detalle. Si las instrucciones recomiendan fijar una parte de la estructura a la pared, hay que hacerlo. Si en la guía de montaje se indica que una parte de la estructura no debe dejar ningún espacio entre el marco de la cama y la pared, también hay que tenerlo en cuenta y aplicarlo.
Los elementos de seguridad
Además de la solidez y la estabilidad general de las literas, hay dos aspectos de seguridad en los que hay que ser inflexible, ya que afectan a la seguridad de los niños.
En primer lugar, la cama alta debe estar siempre equipada con una barrera de seguridad lo suficientemente alta y bien fijada para evitar cualquier riesgo de caída.
El segundo punto se refiere al acceso a la cama de arriba. Lo más habitual es que este acceso se realice mediante una escalera, que debe ser estable, sólida y estar montada con la máxima seriedad. De hecho, dado que los niños suben por esta escalera varias veces al día, no cabe correr el más mínimo riesgo. Lo ideal es que la escalera cuente con asideros laterales y bandas antideslizantes. Algunos modelos de literas, más caros y que requieren más espacio en el suelo, disponen de una auténtica escalera en lugar de la escalera de mano, lo cual resulta mucho más práctico y tranquilizador tanto para los padres como para los niños.
¿A partir de qué edad puede un niño dormir en una cama alta?
Este tema es lo suficientemente delicado e importante como para ser objeto de disposiciones legislativas. Estas disposiciones establecen que está prohibido que los niños menores de 6 años duerman en altura.
Dado que la cama suele ser un lugar de juego y ajetreo para los niños, es lógico pensar que solo los niños a partir de los 6 años son capaces de ser conscientes del peligro que supone la altura, sobre todo cuando el niño aún no está del todo despierto o sigue medio adormilado.
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