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¿Qué es una ropa de cama de calidad? - Kipli

¿Qué es una ropa de cama de calidad?

Una sábana, fundas de almohada y una funda nórdica componen el juego de ropa de cama que cubre el colchón de una cama. Por separado, cada uno de estos elementos debe proporcionar un confort óptimo a quienes lo utilizan. Una ropa de cama cómoda permite disfrutar de noches de sueño reparador. Pero, ¿qué es una ropa de cama de calidad? Sin duda, es aquella con la que uno se siente a gusto. Gracias a una buena ropa de cama, a quien duerme le encanta acurrucarse en la cama. Dormir se convierte en una experiencia sensorial de lo más relajante. Hay que tener en cuenta ciertos criterios para asegurarse de elegir una ropa de cama de alta calidad. Estos aspectos dependen en gran medida de la fabricación de los tejidos destinados al uso diario. Conocer estos criterios permite seleccionar adecuadamente la ropa de cama.

El número de hilos tejidos por centímetro cuadrado, una garantía de calidad

La calidad de la ropa de cama depende de su fabricación y, más concretamente, del número de hilos utilizados en el tejido. Se trata del número de hilos que hay en un centímetro cuadrado de tela. Esta información figura en la etiqueta de las sábanas, las fundas de almohada y las fundas nórdicas, que componen el conjunto de la ropa de cama.

Se distinguen cuatro grandes familias que reflejan una mayor o menor calidad de los tejidos utilizados.

  1. El algodón de 57 hilos. Esta categoría corresponde a la gama básica. En los tejidos de esta gama, el número de hilos por centímetro cuadrado es de solo 57. Esta cifra no basta para garantizar un confort óptimo. Por ello, con el paso de los lavados, no es raro que aparezcan bolitas en las sábanas y fundas fabricadas con este algodón básico. Sin embargo, esta ropa de cama de baja calidad es la que más fácilmente se encuentra en el mercado, ya que se comercializa en los grandes supermercados. Su precio asequible es reflejo de su baja calidad.
  2. La percal de algodón de 80 hilos. En esta categoría de gama media se utilizan más hilos, lo que aporta una mejor calidad. El término «percal» puede utilizarse a partir de los 80 hilos, lo que denota un tejido más agradable que destaca por su ligereza y su gran suavidad.
  3. La percal de algodón de 120 hilos. Con esta categoría subimos de categoría. La ropa de cama de 120 hilos ofrece un auténtico confort. Suave al tacto, la percal de algodón de 120 hilos destaca además por su durabilidad.
  4. El satén de algodón de 120 hilos. Al igual que la percal de algodón de 120 hilos, esta categoría de ropa de cama ofrece un gran confort. El satén de algodón de 120 hilos destaca por su aspecto brillante, debido al particular tejido del satén.

Para disfrutar de una ropa de cama de calidad, es recomendable optar por tejidos de 120 hilos. Aportan una suavidad inigualable a quienes duermen en la cama y protegen los colchones con una ropa de cama resistente y duradera.

La longitud de las fibras para que tu ropa dure más tiempo

La longitud de las fibras de la ropa de cama influye en su comodidad y durabilidad. Para una ropa de cama de calidad, hay que dar prioridad a las fibras largas. De hecho, garantizan una mayor suavidad y resistencia a largo plazo. Por el contrario, las fibras cortas plantean problemas, ya que no resisten el paso del tiempo. Esta baja calidad provoca la aparición de bolitas en las sábanas. El tacto se vuelve entonces desagradable.

Por lo tanto, hay que prestar especial atención a la indicación «fibras largas» al comprar una funda nórdica, sábanas o fundas de almohada, para disfrutar del máximo confort. Esta garantía de calidad suele ir acompañada de la indicación «peinadas», ya que las fibras largas se peinan para que solo queden las de mayor longitud y mayor resistencia.

La elección del material

El tejido puede influir mucho en la calidad de la ropa de cama. Muchos de ellos garantizan una comodidad óptima. Existen seis tejidos principales.

  1. El algodón. Este tejido es una apuesta segura en el mercado de la ropa de cama. Garantiza una suavidad intensa. Existen varios tipos de algodón. Está el percal, que es muy resistente; el satén, que aporta un toque de lujo al colchón; la franela, que proporciona mucha calidez; y el jersey, que es fácil de cuidar. Por lo tanto, elegir el algodón es apostar por la suavidad y la durabilidad.
  2. El lino. Muy utilizado para la confección de sábanas, el lino es otro tejido natural que destaca por su suavidad. El lino también es conocido por su capacidad para eliminar la humedad de forma natural. Es el tejido ideal para hacer frente a la sudoración nocturna.
  3. La seda. Este tejido aporta un toque de lujo a tu ropa de cama. Su tacto satinado y sedoso te garantiza noches de un confort incomparable. Como es lógico, el precio de las sábanas de seda es más elevado que el de otros tejidos.
  4. El poliéster. Este material sintético ofrece un tacto suave a un precio más asequible. Las sábanas de poliéster también tienen la ventaja de ser muy duraderas;
  5. La mezcla. La combinación de dos materiales naturales es ideal para disfrutar de una comodidad óptima bajo el edredón. Puede tratarse, por ejemplo, de la combinación de lino y algodón, dos materiales de gran calidad.
  6. La viscosa de bambú. Este material natural es ideal para las personas alérgicas, ya que tiene propiedades antibacterianas. Sin embargo, las fibras de viscosa de bambú requieren un cuidado muy delicado.

Los detalles, para que quede bonito

Cuando se habla de ropa de cama de calidad, también se pueden destacar los criterios estéticos. De hecho, además de optar por un tejido que priorice la comodidad, los acabados de la ropa de cama pueden aportarle aún más calidad. Es el caso del efecto moiré, que confiere un brillo cambiante, así como un aspecto ondulado y iridiscente al tejido.

Las sábanas elegidas pueden ser de colores lisos o estar decoradas con motivos. Para un estilo minimalista o un ambiente de pureza, unas sábanas de lino blanco inmaculado lograrán el efecto deseado. En otro estilo, unas sábanas de seda azul medianoche aportarán un toque de elegancia a la cama. Además, un juego de cama compuesto por una funda nórdica, fundas de almohada y sábanas a juego suele aportar armonía.

La comodidad, una condición en sí misma

Cabe señalar que el concepto de calidad depende, ante todo, del nivel de comodidad que se busque. La elección del material deberá tener esto en cuenta.

Algunos tejidos de alta calidad son especialmente recomendables para usos concretos. Así, en invierno conviene optar por sábanas de satén, ya que aportan mucho calor. Por el contrario, la ropa de cama de percal es ideal en verano gracias a su ligereza.

Si se quiere conservar esta ropa de cama durante mucho tiempo, lo más recomendable es optar por una de fibras naturales. Esto resulta especialmente adecuado para un juego de ropa de cama destinado a un dormitorio de adultos, a diferencia del de los niños, que se suele cambiar con más frecuencia.

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