Todos tenemos nuestras preferencias para dormir bien. Desde el tipo de cama hasta la postura al dormir. Sin embargo, hay una configuración estándar que se repite: la cama, el colchón, la almohada y las mantas o edredones. ¿Y si se cuestionara esta forma de organizar el descanso, sobre todo en lo que respecta a la almohada? Y es que, en lo que a la almohada se refiere, su utilidad real varía en función de la postura al dormir, pero también de la calidad del colchón y de los hábitos de cada uno. Hay quienes han decidido dejar de usarla y han notado mejoras en cuanto a comodidad y dolores musculares, mientras que otros, a priori, no pueden prescindir de ella. Entonces, ¿es la almohada un elemento imprescindible para unas noches de calidad o un accesorio superfluo?
Dormir sin almohada: ¿es una buena o una mala idea?
Todos tenemos nuestras preferencias para dormir bien. Desde el tipo de cama hasta la postura al dormir. Sin embargo, hay una configuración estándar que se repite: la cama, el colchón, la almohada y las mantas o edredones. ¿Y si nos planteáramos esta forma de organizar el descanso, sobre todo en lo que respecta a la almohada? De hecho, su utilidad real varía en función de la postura al dormir, pero también de la calidad del colchón y de los hábitos de cada uno. Hay quienes han decidido dejar de usarla y han notado mejoras en cuanto a la comodidad y los dolores musculares, mientras que otros, a priori, no pueden prescindir de ella.
Sin almohada: ¿qué postura es la más adecuada para dormir?
Una almohada no es solo un elemento de comodidad, sino que cumple diversas funciones, como el soporte de las vértebras cervicales para garantizar su alineación con la columna vertebral. Sin embargo, las necesidades de cada persona varían en función de la postura al dormir. Según un estudio de Sanofi, el 69 % de los franceses concede gran importancia a su almohada. En cuanto a las posturas que se adoptan al dormir, el 43 % de los franceses duerme de lado en posición fetal y el 26 % duerme boca abajo. Por otra parte, se recomienda dejar que el bebé duerma boca arriba y empezar a introducir la almohada en la habitación del niño a partir de los 2 o 3 años.
- Dormir de lado: en esta posición lateral, existe una diferencia de altura entre los hombros y la cabeza que la almohada debe compensar. En este caso, no se recomienda dormir sin almohada. Te recomendamos que elijas una almohada adecuada, lo cual depende sobre todo de tu complexión y de la anchura de tus hombros. Cuanto mayor sea el espacio entre la nuca y el colchón, más gruesa deberá ser la almohada. Para personas de complexión más menuda, una almohada de menos de 10 cm de altura debería ser suficiente. En cuanto a la comodidad de la almohada, todo depende de la sensación que se busque: mullida, firme o con memoria de forma. En este sentido, solo podemos aconsejarte que pruebes diferentes modelos. Pero en caso de fragilidad o dolores cervicales, o incluso a modo de prevención, optar por una almohada de calidad o ergonómica es una buena inversión.
- Dormir boca arriba: para quienes duermen boca arriba, dormir con almohada es menos imprescindible. En esta posición, ya no hay que rellenar ningún espacio para garantizar la alineación de las vértebras cervicales con la columna vertebral. En este caso, la almohada se convierte en un accesorio de comodidad.Para quienes les cuesta prescindir de ella, es necesario optar por modelos más bien planos o incluso ergonómicos que apenas eleven la cabeza. Una almohada inadecuada podría provocar tortícolis y, por lo tanto, molestias durante varios días.
- Dormir boca abajo. Por último , en cuanto a la posición boca abajo, es la más adecuada para prescindir de la almohada. De hecho, no es una posición natural y provoca más presión en la nuca. Esto se acentúa cuando se utiliza una almohada, aunque sea plana.Evidentemente, muchos cambiamos de postura durante la noche, pasando de dormir de lado a dormir boca arriba o viceversa, etc. Por eso, salvo para quienes están acostumbrados a esta postura y se sienten cómodos con ella, es recomendable tener una almohada a mano por si cambiamos de postura, para estar más a gusto.
¿En qué situaciones se puede dormir sin almohada?
- Reducción de los problemas cutáneos: cuando dormimos con una almohada, favorecemos la fricción y la falta de transpiración de la piel. En el caso de una piel con tendencia al acné, por ejemplo, dormir sin almohada permitiría que la piel respirara mejor. Si por alguna razón no puedes prescindir de una almohada para dormir, te recomendamos que elijas una fabricada con materiales naturales en lugar de sintéticos. De hecho, estos últimos son poco transpirables y favorecen la acumulación de calor, lo que puede ser perjudicial para tu piel y tu comodidad.
- Cada uno tiene sus preferencias. Nuestra ropa de cama ya consta de varios elementos: sábanas, edredón, almohadilla y una o varias almohadas. Todos estos elementos, sumados a nuestros movimientos nocturnos, pueden impedirnos encontrar la postura más adecuada para dormir. Dormir sin almohada permite entonces que el cuerpo encuentre una postura más natural para dormir.
¿Qué almohada es la más recomendable?
Como se ha mencionado anteriormente, la elección de la almohada depende tanto de la postura con la que duermas como de tus preferencias. De hecho, existen diferentes composiciones y distintos niveles de firmeza.
- Las almohadas de látex: si buscas un soporte bastante firme, te recomendamos que elijas una almohada de látex. Diseñada con una densidad mayor en los bordes que en el centro, esta almohada ofrece una comodidad real. También hay almohadas ergonómicas cuya forma se adapta a la curvatura de tu nuca y de tus vértebras cervicales, lo que te proporciona un soporte adecuado.
- Las almohadas de plumas: en comparación con las almohadas de látex, las almohadas de plumas son menos firmes y ofrecen una acogida mullida. Si el relleno no contiene materiales sintéticos, también destacan por su transpirabilidad, por lo que se recomiendan a las personas que suelen pasar calor por la noche.
El tipo de colchón marca la diferencia
Aunque la postura al dormir es lo más importante, la comodidad del colchón también influye en la sensación que se tiene con o sin almohada. Y es que lo que prima es, sin duda, la comodidad durante toda la noche. Y al igual que hay diferentes tipos de almohadas —firmes, blandas o con memoria de forma—, lo mismo ocurre con los colchones.Por lo tanto, hay que conseguir crear la configuración adecuada que se adapte a la complexión y a la postura de la persona, al tiempo que se garantiza un buen soporte corporal que permita una comodidad total. Si el colchón es demasiado blando, se corre el riesgo de que la pelvis se hunda en exceso. Esto hará que las vértebras cervicales queden situadas a un nivel más alto que las lumbares. Por su parte, un colchón demasiado firme puede provocar rigidez muscular. Por lo tanto, el colchón debe garantizar un soporte corporal adecuado para que la columna vertebral se mantenga recta, y la almohada se encarga del resto en función de la posición al dormir. Dormir con o sin almohada es, por tanto, una elección personal que permite satisfacer una mayor necesidad de comodidad y, posiblemente, reducir los dolores cervicales.
Aquí tienes otros artículos que podrían interesarte:
