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Green Friday: Por un consumo responsable - Kipli

Green Friday: Por un consumo responsable

Como cada año, el viernes dará comienzo un evento importante para el comercio: el Black Friday. Numerosas marcas y las tiendas de las grandes cadenas ofrecerán ofertas especiales y descuentos. El concepto resulta atractivo tanto para los consumidores como para las empresas, que ven cómo sus ventas se disparan ese día, pero tiene sus consecuencias. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima celebrada en Glasgow en 2021 acaba de concluir, con el resultado de que los problemas medioambientales siguen siendo alarmantes. Los comportamientos y hábitos de cada persona pueden marcar la diferencia, junto con las decisiones políticas sobre la protección del clima y la reducción de los gases de efecto invernadero. Por este motivo, cada vez son más las empresas que boicotean el Black Friday por razones éticas. En Kipli también nos oponemos al Black Friday y queremos explicarte nuestros motivos.

¿Qué es el Black Friday y cuál es su origen?

El Black Friday surgió en la década de 1930 a partir de una tradición estadounidense, aunque el término se utilizó por primera vez en la década de 1950. Siempre tiene lugar el último viernes de noviembre (que sigue a la fiesta estadounidense de Acción de Gracias, pero que también marca el inicio de las compras navideñas). Con motivo de esta celebración, las empresas ofrecen ese día descuentos espectaculares (a menudo aún más ventajosos que durante las rebajas). Seguro que conoces las imágenes de multitudes que se agolpan frente a las tiendas y se abalanzan sobre los productos cinco segundos después de que se abran las puertas, sin pararse a pensar muy bien qué es lo que están comprando. El objetivo es conseguir el mayor número posible de gangas en el menor tiempo posible.

Hoy en día, el Black Friday ya no se limita a un solo día y se ha internacionalizado gracias al comercio electrónico a nivel mundial. Además de las ofertas adicionales del comercio minorista, desde 2013 el Black Friday también se celebra en Alemania, principalmente con campañas de descuentos en el comercio electrónico.

Al viernes le sigue el lunes, el Cyber Monday (¡por si acaso te has perdido la oportunidad el viernes!). Además, cada vez son más las marcas que ofrecen descuentos durante toda la Black Week (semana) o incluso durante todo el mes de noviembre. Ofertas especiales sin principio ni fin que se prolongan hasta el Black November.

Estas promociones, que a primera vista parecen atractivas, provocan inevitablemente una fiebre consumista y un consumo masivo excesivo. Para contrarrestar esto, cada vez más marcas se posicionan abiertamente en contra del Black Friday y se suman al movimiento del Green Friday. Kipli también se ha sumado a esta iniciativa.

¿Por qué debería participar uno en el Green Friday?

Las promociones de descuentos forman parte del día a día de muchas marcas. Además de las tiendas outlet y las rebajas de fin de temporada, existen páginas dedicadas a las «ofertas especiales» que se pueden encontrar casi todo el año, sobre todo en las webs de moda rápida. Introducir más descuentos significa fomentar compras compulsivas y, por lo tanto, a menudo innecesarias. Uno se ve tentado a comprar un nuevo smartphone a un precio bajo, aunque el que tiene ya funcione perfectamente. Se compran electrodomésticos que, al final, se guardan en el armario tras usarlos una sola vez. Todo esto genera una enorme cantidad de residuos y aumenta el número de servicios de reparto, ya que la mayoría de estas compras se realizan hoy en día a través de Internet.

El Green Friday se creó en 2019 y recoge todas las marcas que, por motivos ecológicos y éticos, no participan en el Black Friday. El objetivo es volver a un consumo razonable y puramente útil. Replantearnos toda la cadena de funcionamiento del comercio es fundamental para nuestro futuro: replantearnos el consumo masivo planificado e intentar sustituir o reparar los productos, limitarnos en la medida de lo posible a lo esencial y útil, o dar prioridad a la calidad y la durabilidad frente a la producción rápida. No queremos abogar por el minimalismo, sino asumir el reto de reducir el consumo excesivo.

Esto no solo beneficia al planeta, sino que también contribuye a una sociedad más sana. ¿A quién le hace gracia ver cómo la gente se pelea por conseguir el último tarro de Nutella a buen precio? ¿No sería mejor aprender a hacer tu propia crema para untar?

En Kipli defendemos esta visión desde el principio y nos negamos a ofrecer descuentos sobre precios previamente inflados para dar la impresión de que has comprado la «ganga del año». Ofrecemos nuestros productos a un precio justo. La transparencia es nuestro lema. Todos los agentes que participan tanto en la fabricación de un producto como en su venta reciben una remuneración digna. Queremos ser un actor activo en esta nueva sociedad de consumo responsable que está surgiendo y que es imprescindible para la protección de nuestro medio ambiente.

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