Un mantenimiento regular, sencillo y delicado, basta para conservar la belleza de una mesa alta de madera maciza. En el día a día, basta con pasar un paño suave ligeramente humedecido para eliminar el polvo y las marcas. Evita los productos agresivos y las esponjas abrasivas: saturan la fibra o dejan marcas en el acabado. En caso de manchas, lo más seguro es utilizar jabón de Marsella diluido, aplicándolo con suaves toques, y dejar que se seque al aire libre. Este método respeta la superficie y conserva el brillo natural de la madera.
En una superficie aceitada como la de la mesa alta ÉOS – Kipli x TIPTOE, un pequeño mantenimiento estacional devuelve el brillo al material. Limpia, deja secar y, a continuación, aplica una fina capa de aceite adecuado para el fresno siguiendo la veta de la madera. Retira el exceso: la protección queda reforzada y el color se mantiene vivo. Si, con el paso de los años, aparece un microarañazo, suele bastar con lijar ligeramente la zona con papel de lija muy fino y volver a aplicar aceite para difuminarlo.
Para la consola ovalada BAOBAB, la filosofía es la misma: suavidad, regularidad y moderación. Un paño húmedo a diario, un cuidado puntual para nutrir la superficie, y la pieza conservará su aspecto acogedor. Recuerda los buenos hábitos: utiliza salvamanteles para los platos muy calientes, seca rápidamente el agua estancada y evita la exposición prolongada a la luz solar directa, que podría alterar el tono.
Por último, confía en el paso del tiempo. La madera maciza mejora con el tiempo, adquiere pátina y cuenta historias. Entre un mantenimiento y otro, vive contigo. Si deseas adaptar el formato y los acabados a tu uso, nuestra selección de mesas altas de madera maciza te permite encontrar una pieza duradera, fácil de cuidar y lista para acompañarte en tus momentos de trabajo, de cocina o de convivencia.
