¿Cómo elegir una alfombra para el salón?
Una alfombra siempre debe considerarse un auténtico elemento decorativo, independientemente de la estancia de la casa en la que se coloque. Esto es aún más cierto en el caso de la alfombra del salón, que suele ser un elemento central del estilo y el ambiente de esta estancia. No obstante, una alfombra debe satisfacer varias necesidades y cumplir varias funciones: decorar, aportar calidez y, según el caso, delimitar o definir un espacio dentro del salón.
Hay que tener en cuenta estos numerosos criterios para elegir bien la alfombra que realce el salón y los muebles que hay en él. Veamos cómo tomar la mejor decisión, en función del efecto que se busque y del estilo decorativo que se quiera crear.
¿Qué forma y qué dimensiones elegir?
Antes de decidir la forma y las dimensiones de una alfombra de salón, es imprescindible elegir dónde se va a colocar. ¿Se va a utilizar para delimitar un pasillo o un espacio concreto, o se compra para colocarla debajo de una mesa de centro, una mesa de comedor o un sofá?
Esta cuestión tiene un impacto real en la elección de la forma y las dimensiones. De hecho, si la alfombra se coloca en el suelo sin que quede cubierta por ningún mueble, es imprescindible tener en cuenta la superficie total del salón y sus proporciones con respecto al tamaño del sofá, que suele ser el elemento decorativo más destacado.
Los consejos de los especialistas en decoración de interiores apuntan a elegir una alfombra cuya superficie no supere el 30 % de la superficie de la estancia. Así, una alfombra rectangular grande en un salón pequeño tenderá a reducir la sensación de amplitud. Una alfombra redonda también puede quedar bien en una estancia pequeña, gracias al efecto de contraste.
En el caso de una alfombra que se coloque debajo de un sofá o una mesa, hay que tomar como referencia las dimensiones del mueble. Lo ideal es que la alfombra sobresalga unos 50 cm por cada lado del mueble, para crear una armonía visual. Un pequeño detalle que no lo es tanto: la alfombra, en el caso de una mesa, debe tener la misma forma que esta, ya sea rectangular, redonda o cuadrada. De este modo, resulta mucho más fácil acertar con la compra en cuanto a forma y dimensiones.
Otro aspecto importante en la decoración de interiores es que, a la hora de colocar una alfombra cerca del sofá o debajo de la mesa de centro, hay que tener en cuenta la anchura y la orientación de estos muebles, con el fin de encontrar una ubicación adecuada que realce la decoración existente.
Las medidas más habituales de las alfombras rectangulares disponibles en el mercado son las siguientes:
- tamaño pequeño: 70 x 140 cm, 80 x 120 cm y 90 x 160 cm;
- tamaño medio: 140 x 200 cm o 170 x 240 cm;
- tamaño grande: 200 x 300 cm.
En cuanto a las alfombras redondas, los diámetros más habituales son 60 cm, 80 cm, 100 cm, 120 cm, 200 cm o 250 cm.
La importancia de la elección de los materiales de las alfombras
La elección del material de una alfombra influye en su comodidad, su diseño y su mantenimiento, teniendo en cuenta que existen dos grandes categorías de fibras que se utilizan para fabricar alfombras: las fibras naturales y las fibras sintéticas.
Las fibras naturales están compuestas principalmente por:
- de lana, cómoda y con buena resistencia al desgaste y a las manchas. Además, es un material que ofrece un buen aislamiento acústico y térmico, dependiendo de la altura del pelo que se elija;
- la seda, teniendo en cuenta que una alfombra de seda es a la vez brillante y suave, con la particularidad de que resulta fresca en verano y cálida en invierno. Sin embargo, su mantenimiento requiere un procedimiento muy concreto para no dañarla;
- el algodón, que, gracias a su gran capacidad para absorber y eliminar la humedad, es una fibra muy recomendable para estancias húmedas;
- otros materiales naturales, como el yute (la tendencia decorativa del momento), el lino o las fibras de bambú, que tienen la particularidad de ser ecológicos y sostenibles.
En cuanto a las fibras sintéticas, estas se limitan a la viscosa y al poliéster. La viscosa destaca por su parecido visual con la seda. Su cuidado tiene fama de ser complicado, al menos en lo que respecta a la eliminación de manchas. El poliéster, que imita en cierta medida el aspecto de la lana, es más fácil de cuidar y conserva durante mucho tiempo el brillo de sus colores.
Conocer estos criterios permite decantarse por un tipo de fibra concreto, sobre todo en función de la ubicación y el uso de la alfombra del salón. Por ejemplo, si se coloca debajo de una mesa de comedor, la alfombra se verá sometida al desgaste provocado por los numerosos movimientos de las sillas, sin contar con que también corre el riesgo de mancharse con comida o líquidos. Por lo tanto, la resistencia y la facilidad de mantenimiento deben ser prioritarias a la hora de elegir el material.
Algunos consejos de decoración para elegir los colores y los motivos
El color y los motivos son elementos que llaman la atención a primera vista. Por lo tanto, hay que elegirlos en función del ambiente y del toque decorativo que se quiera crear en el salón.
Si eliges colores neutros, como el beige o el crudo, y motivos discretos, es muy probable que la alfombra se integre fácilmente en la decoración del salón, sobre todo si este tiene un estilo clásico con muebles de madera oscura. Una alfombra de color gris puede aportar así un toque de modernidad a un salón tradicional. Además, estos colores neutros, salvo el negro, permiten conservar una bonita luminosidad. En un salón con paredes o muebles de colores cálidos (naranja, ciruela o rojo), una alfombra marrón o gris pardo puede crear un bonito efecto de contraste.
Los tonos coloridos y los colores vivos son más difíciles de integrar, ya que hay que tener en cuenta la armonía general de la estancia. Sin embargo, nada impide utilizar una alfombra muy colorida y de tamaño reducido para aportar un toque de color alegre a un salón bastante neutro.
Los motivos y el diseño gráfico de una alfombra suelen indicar un estilo concreto, que puede ser moderno (motivos geométricos), escandinavo (sobrio y gráfico), bereber u otras inspiraciones étnicas.
También es importante tener muy en cuenta el efecto decorativo que aportan los motivos y colores de una alfombra en un salón, ya que, en teoría, se compra para que dure varios años.
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