Ya sea tras una mudanza o simplemente para renovar el salón, elegir un nuevo sofá puede llevar tiempo, ya que hay muchos criterios que hay que tener en cuenta. En primer lugar, tiene que gustarte, eso es obvio, pero también debe satisfacer diversas necesidades en cuanto a comodidad y practicidad. Sin olvidar el presupuesto que se quiere destinar a este mueble tan voluminoso. Para seleccionar el modelo que mejor se adapte a tus expectativas, este artículo te dará algunas pistas para definir TU sofá ideal, con vistas a una inversión duradera. Entre la estética, el material, el uso y el método de fabricación, repasamos los principales criterios que te ayudarán a saber cómo elegir tu sofá.
Los criterios y cualidades que se buscan
Por lo general,el diseño del sofá es lo que marca el rumbo de las primeras búsquedas. La inspiración se encuentra en revistas, en redes sociales como Pinterest o al dar una vuelta por tiendas de decoración. Al ser un mueble voluminoso e imprescindible, el sofá define el estilo de la estancia: retro, moderno, bohemio, industrial, exótico…
La estética general
En primer lugar, hay que definir la forma general deseada, con líneas más bien redondeadas o rectas. Hay que determinar si hay partes que destaquen o no, como un respaldo grande, un asiento alto o unos reposabrazos con una forma particular, ya sean imponentes o no.
El color del sofá le dará un toque especial a la habitación. Depende del color de las paredes, del suelo y del resto de muebles que haya.
Optar por colores sobrios (beige, blanco, gris, marrón) permite crear armonía entre los distintos elementos de la estancia. Pero si quieres darle más vida a un salón clásico, puedes elegir un color más atípico y llamativo para tu sofá (como el verde, el azul o el morado). Ten cuidado de que no te canses de él antes de lo previsto. Además, será más difícil darle una segunda vida si fuera necesario, en comparación con un sofá más clásico.
Los materiales utilizados en la composición Los materiales del sofá también influyen en la estética. De hecho, un tapizado de piel llama más la atención y aporta un aspecto lujoso que hay que saber llevar. La tela es más discreta, pero no por ello deja de ser cualitativo en función de la fibra utilizada. El algodón o los tejidos sintéticos son los más habituales, pero pueden estar disponible en muchos colores. Por el contrario, el lino Es único por su aspecto imperfecto, que le da un toque bohemio.Además del tapizado, hay que tener en cuenta la composición general del sofá, ya que determinará si este resistirá el paso de los años conservando su diseño original.
La composición del sofá y su mantenimiento
Tener en cuenta el aspecto estético del tipo de revestimiento es una cosa, pero no hay que olvidar su mantenimiento. Y es que el cuero no requiere el mismo cuidado que, por ejemplo, la tela. Hay que prestarle una mayor atención para mantenerlo en buen estado, y para ello hay que utilizar productos específicos, como la leche hidratante.
En cuanto al tejido, existe la limpieza clásica con productos naturales, pero si la funda se puede quitar, el mantenimiento resulta aún más práctico. Esto permite optimizar su vida útil.
Para garantizar la durabilidad de tu sofá, es necesario prestar especial atención a la limpieza y a una posible reparación teniendo en cuenta la frecuencia con la que se utiliza y el cuidado que todos le dedicamos.Existen todo tipo de revestimientos, tanto naturales como sintéticos. Sin embargo, incluso lo que parece natural debe elegirse con cuidado. En el caso del cuero, es recomendable fijarse en su procedencia y, si es posible, en el tipo de curtido, ya que no todos son de la misma calidad. Algunas sustancias utilizadas en el proceso de curtido son cancerígenas y tienen un impacto negativo en el medio ambiente.
Más allá del tapizado, están todos los demás materiales que conforman el asiento, el respaldo y la estructura básica. No son necesariamente los elementos en los que se piensa en primer lugar, ya que quedan ocultos, pero tienen cierta importancia.
La calidad de la estructura general influye en la comodidad y la durabilidad del conjunto. Entre los niños que juegan, las veladas en el sofá viendo películas y las mascotas, cuanto más robusta sea la estructura, mejor resistirá los avatares del día a día. Por ejemplo, la madera maciza es especialmente recomendable para garantizar una vida útil y una comodidad óptimas.
En cuanto al relleno del asiento, el respaldo o los cojines, también en este caso, si optas por la calidad, evitarás los inconvenientes derivados del hundimiento prematuro, que hace que se pierda comodidad, pero también estética. Hay que evitar los materiales sintéticos, como la espuma. Su resistencia es demasiado baja. Entre los materiales más resistentes se encuentra el látex natural, que aguanta bien el paso del tiempo sin deformarse. Para que te hagas una idea de la durabilidad: cuanto mayor sea la densidad, más resistente será el material.
Cabe señalar que, lamentablemente, los sofás fabricados principalmente con materiales naturales son cada vez más escasos. El lugar de fabricación suele ser sinónimo de buena calidad o de calidad media, dependiendo del lugar.
El lugar de fabricación
La trazabilidad de todos los componentes de un sofá permite saber si está fabricado con materiales nobles y duraderos o no. De hecho, no es raro que, para promocionar un producto, algunas marcas se centren en un elemento concreto de su fabricación (por lo general, el más visible) y, al mismo tiempo, sean poco claras sobre el resto.
Así pues, para los más exigentes y para aquellos que se fijan en el origen de los materiales utilizados, dar prioridad a la fabricación europea —y, por tanto, francesa— es una garantía de confianza. En Francia contamos con una gran variedad de materiales y materias primas de alta calidad para proporcionar todo lo necesario para la fabricación de un sofá de gran calidad.
Por eso hemos incluido el lugar de fabricación entre los criterios a tener en cuenta. El uso de materiales de calidad se nota y influye en el diseño.
Puedes consultar los valores de la empresa, el país de fabricación indicado, las certificaciones y compararlos con productos similares. Por último, si tienes la oportunidad de ver el producto en la tienda, sin duda es una ventaja. Verlo en persona es lo más importante a la hora de elegir un sofá.
Una vez hecho el boceto de tu sofá ideal, es el turno de los aspectos prácticos.
Los criterios prácticos y presupuestarios
Hay que plantearse qué uso se le va a dar al futuro sofá: ¿será un simple elemento fijo para relajarse o un sofá modular o incluso convertible?
Si recibes a muchos amigos o familiares, pero te faltan habitaciones adicionales, un sofá cama puede resultar ideal para disponer de una cama más. Evidentemente, los sofás cama, ya sean del tipo «clic-clac» o «BZ», tienen un diseño bastante sencillo para facilitar su manejo y apertura.
El sofá modular tiene la ventaja de que puedes colocar los distintos elementos que lo componen como más te convenga. Suele incluir una o varias tumbonas. Es ideal para hacer que el espacio resulte más acogedor en función del número de personas presentes.
Existen sofás con espacio de almacenamiento integrado que pueden resultar muy prácticos cuando hay falta de espacio.
Sea cual sea el tipo de sofá que elijas, también hay que tener en cuenta su forma general: el número de plazas y si se trata de un sofá recto o de un sofá esquinero.
El tamaño del sofá , como ya os podéis imaginar, es un factor que hay que tener en cuenta y medir bien de antemano. Depende del espacio que se quiera amueblar, pero también del número de personas que vivan en el hogar. Es muy importante tener en cuenta la accesibilidad al salón, ya que un sofá de una sola pieza puede resultar difícil de introducir, o incluso imposible en algunos casos.
Por último, el último criterio, y no por ello menos importante: el presupuesto. Evidentemente, seguro que ya tienes un presupuesto en mente. En cuanto a los precios, hay de todo, desde 300 euros hasta más de 10 000 euros. Solo podemos aconsejarte que lo veas a largo plazo. Un sofá resultará rentable si dura mucho tiempo sin deteriorarse demasiado rápido. Puede que te cueste gastarte ese dinero en un mueble bonito, pero si lo conservas más de una década, no te arrepentirás.
Sin embargo, hay que tener cuidado de no pagar un precio excesivo por piezas que, aunque sean muy llamativas estéticamente, sean de calidad media. Siempre hay que tener en cuenta la relación calidad-precio.
De entre todos estos criterios, ¿cuáles son las tendencias o los clásicos que nunca pasan de moda en el mercado de los sofás?
Las tendencias y los clásicos que nunca pasan de moda
En el sector de la decoración de interiores, al igual que en la moda, hay tendencias en cuanto a formas, materiales y colores que son adoptadas por los actores del mercado.
En cuanto a los materiales, el terciopelo está muy de moda actualmente. Aporta un toque retro a tu salón, sobre todo si te decantas por colores intensos, como el verde oscuro o el azul oscuro, y un tapizado acolchado. Si lo combinas con un ribete de latón, tendrás el conjunto perfecto para un sofá retro totalmente a la última.
Los sofás con líneas redondeadas o los sofás en forma de C también están de moda. Se enmarcan más bien en la tendencia moderna.
Jugar con la geometría mediante formas originales también está muy de moda. Siempre y cuando se sepa dosificar bien la originalidad y combinar adecuadamente el sofá con el resto de la estancia. Si te apetece elegir un modelo atípico y de moda para conseguir un estilo único, encontrarás numerosas ideas en las páginas web especializadas en decoración. Para los clásicos que nunca pasan de moda, lo mejor es la sobriedad. Colores más suaves que combinan fácilmente con la temática de la estancia. Formas clásicas de las que, por lo general, uno se cansa menos rápidamente. Materiales nobles que realzan el sofá. En definitiva, un estilo sin pretensiones, pero con encanto.
Todo lo relacionado con lo natural, lo ecológico e incluso lo bucólico se sitúa entre lo que nunca pasa de moda y lo que está de moda, ya que la demanda de productos sostenibles crece cada año.
Por cierto, si te gusta este estilo, puedes descubrir nuestra gama de sofás KIPLI de lino y látex natural, fabricados artesanalmente en Francia.
Esperamos que estos consejos y criterios de selección te sirvan de guía para saber cómo elegir tu sofá y poder disfrutarlo durante el mayor tiempo posible.
