La ropa de hogar no es lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en decoración, diseño, comodidad, bienestar, etc. Sin embargo, si lo pensamos bien, contribuye a mejorarel interior de una vivienda en todos los aspectos. Ya sea el material utilizado, el color o los estampados, las dimensiones o incluso el tacto que proporcionan las fibras del tejido, todo ello contribuye a la calidad final de los productos elegidos.
Pero, una vez más, la calidad puede variar y hay que saber cómo reconocerla. Y es que saber elegir bien la ropa de hogar también significa saber elegir un nivel de calidad. Materiales utilizados, tejido, comodidad, gustos personales, certificaciones: estos son nuestros consejos para elegir ropa de hogar de calidad.
¿Qué es la ropa de hogar?
Se trata de todo tipo de paños o textiles que pueden encontrarse en una casa. La variedad es muy amplia y no podremos nombrarlos todos, ya que algunos son de poca importancia (trapos del garaje, pañuelos de tela, fregonas, etc.).
Sin embargo, las familias se pueden identificar con bastante facilidad:
- la mantelería (mantel, camino de mesa, servilleta);
- la ropa de cama (sábana plana o sábana bajera, funda nórdica, fundas de almohada, juego de cama, protector de colchón);
- la ropa de baño (toalla de baño, manopla, toallas de manos);
- las cortinas y los visillos.
Cada tipo de tejido mencionado anteriormente tiene sus propios usos, y de ello dependerán también los materiales utilizados, la suavidad del producto y de su fibra, el grosor de sus hilos, etc.
La calidad a través del material
El material utilizado es fundamental en función de los tejidos de la prenda en cuestión. Permitirá adaptar mejor el objeto a su función. No obstante, puede haber diferentes niveles de calidad dentro de cada material.
El algodón, el rey de los tejidos para la ropa de hogar
Las fibras de algodón son las más utilizadas para la ropa de hogar, como por ejemplo la ropa de cama. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los algodones son de la misma calidad. Es mejor elegir ropa 100 % algodón, natural y certificada por organismos independientes.
Esto se aplica tanto a las sábanas como a la funda nórdica y a las fundas de almohada. Cuando la ropa de cama está en contacto con el cuerpo, su calidad cobra aún más importancia.
Otras fibras vegetales
El algodón es el rey indiscutible de la ropa de hogar. Sin embargo, otras fibras vegetales amplían la oferta de este mercado tan variado:
- el lino;
- la lana;
- la seda;
- el cáñamo;
- etc.
Las fibras vegetales permiten realizar tejidos de calidad. En realidad, no hay ningún material malo, pero cada uno tiene un uso específico con características únicas.
Por lo tanto, la calidad depende de cada tejido y del método de tejido. Por ejemplo, la seda es conocida por su suavidad. Sin embargo, un tejido de seda (sábana, funda nórdica, sábana bajera, fundas de almohada) que no esté lo suficientemente tupido (número de hilos) se volverá áspero y se romperá con bastante rapidez.
Las mezclas con fibras sintéticas o artificiales
El poliéster se puede mezclar con el algodón. Las fibras de poliéster permiten reducir la deformación de la ropa durante el lavado y el secado, al tiempo que garantizan un tejido transpirable gracias al algodón.
Cuanto mayor sea la proporción de fibras naturales (algodón) en la mezcla, mayor será la calidad del tejido; sin embargo, un tejido 100 % algodón impone otras normas importantes (lavado con agua fría, secado prolongado y suave, etc.). Sería una lástima que, tras un lavado a una temperatura demasiado alta para un tejido 100 % algodón como este, el edredón ya no cupiera en su funda o la almohada en su funda.
Por lo tanto, la mezcla con fibras sintéticas aporta diferentes ventajas a las sábanas, los tejidos, etc. Esto permite influir, por ejemplo, en la facilidad de cuidado de la ropa, pero en detrimento de la comodidad directa y delaspecto medioambiental.
Calidad gracias a la densidad
La densidad de un tejido (número de hilos por cm²) se denomina «textura» del tejido. Esto influye en el tacto, el aspecto (más o menos satinado), así como en su durabilidad y resistencia:
- al lavarlos y secarlos;
- a la humedad;
- a los rayos ultravioleta.
En función del número de hilos que se puedan contar a lo largo de un tejido (hilos de urdimbre) y a lo ancho (trama), se puede determinar un nivel de calidad diferente. En general, cuantos más hilos haya por cm², mayor se considera la calidad del tejido. Sin embargo, también hay que tener en cuenta la naturaleza de las fibras para evaluar dicha calidad. Esto influye asimismo en la sensación de grosor del tejido y en su aspecto sedoso.
Por ejemplo, en el caso de la ropa de hogar de algodón, se distinguen:
- la tela de algodón (57 hilos/cm²), que se suele utilizar en una habitación adicional;
- la percal de algodón de 80 hilos/cm², más suave y fácil de cuidar;
- La ropa de cama de satén de algodón de 120 hilos/cm² o 240 hilos/cm²: suavidad extrema, fácil de lavar y con un tacto suave y sedoso.
La calidad a través de los sellos de calidad
Al igual que cualquier otro mercado, el de la ropa de hogar cuenta con puntos de referencia. Está regulado mediante sellos de calidad que certifican que el producto comercializado cumple una serie de requisitos de calidad:
- fibra vegetal procedente de una cadena de producción ecológica;
- ausencia de productos químicos o COV;
- El tejido es de origen francés;
- respeto de las condiciones laborales de los agentes del sector.
Con este fin, se han creado diversas etiquetas de calidad. El nivel de calidad de un tejido también puede depender de las expectativas del consumidor. Por ejemplo, si el consumidor desea imperativamente un tejido de algodón procedente de una cadena de suministro respetuosa con el medio ambiente, la etiqueta OEKO-TEX® STANDARD 100 le confirmará que se cumple su exigencia de calidad.
Calidad a través de la comodidad
Acabamos de ver cómo determinar la calidad de la ropa de hogar mediante factores objetivos y cuantificables. Pero eso no lo es todo. Hay que tener en cuenta la sensibilidad de cada persona. Quizá también haya que considerar factores menos objetivos:
- por ejemplo, incluso en el caso de una sábana de buena calidad, es posible que su tacto sedoso y resbaladizo no satisfaga al usuario;
- un tejido puede tener un tacto agradable, pero un aspecto que no guste, o al revés (por ejemplo, las microfibras polares);
- Se pueden añadir tratamientos según las necesidades de los clientes (antihumedad, resistencia a los rayos UV, etc.).
Por lo tanto, hay que definir varios criterios para que el usuario pueda encontrar el nivel de comodidad que más le convenga.
Buena calidad gracias a las decisiones acertadas
Ya lo hemos visto: encontrar ropa de hogar de buena calidad no siempre es tarea fácil. La calidad es la combinación de criterios objetivos con necesidades reales, pero también tiene en cuenta los deseos subjetivos de los usuarios.
Para elegir bien la ropa de cama, por ejemplo (funda nórdica, sábana bajera, sábana plana, fundas de almohada, etc.), no solo hay que fijarse en las características del tejido (textura y materiales), sino también saber si el contacto con ese tejido resulta agradable o no. Por ejemplo, aunque las sábanas sean de buena calidad objetiva, pueden provocar una sensación de incomodidad al usuario, lo que supone un fallo en cuanto a la calidad subjetiva (sensación desagradable de deslizamiento, picor en caso de intolerancia a los materiales, etc.).
Por lo tanto, la calidad no se limita a una sola etiqueta. Debe satisfacer las necesidades de cada uno e incluir criterios como la textura del tejido y el material.
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