¿Qué tipo de sillas de comedor elegir: con o sin reposabrazos?
El comedor o el rincón de la mesa de comedor es un lugar de intercambio y convivencia que se utiliza con frecuencia en el hogar. Por ello, la elección del mobiliario que lo compone debe responder a criterios de comodidad, practicidad y ergonomía. En este contexto, la selección de sillas para la mesa de comedor debe tener en cuenta todas las necesidades mencionadas anteriormente. Sin embargo, elegir las sillas ideales para tu hogar puede resultar complicado, dada la gran variedad de materiales, tamaños y formas disponibles.
¿Cómo elegir las sillas para el comedor? ¿Es mejor optar por sillas con o sin reposabrazos? ¿En qué criterios hay que basarse para tomar esta decisión? A continuación veremos que las sillas de comedor, ya sean con o sin reposabrazos, satisfacen necesidades diferentes o complementarias según el contexto.
1. Sillas de comedor y comodidad
Las sillas de comedor deben garantizar la comodidad de las personas sentadas alrededor de la mesa. De hecho, este espacio de la casa puede utilizarse durante periodos prolongados, como por ejemplo:
- las comidas en familia;
- las fiestas;
- las tardes o las noches de ocio en torno a un juego;
- los deberes de los niños en algunos casos;
- etc.
Por ello, las sillas, con o sin reposabrazos, deben garantizar un asiento cómodo y contar con un respaldo lo suficientemente alto como para sostener la espalda de la persona sentada durante largos periodos de tiempo.
Cabe señalar que, en este contexto, las sillas con reposabrazos pueden resultar beneficiosas para los niños, las personas con movilidad reducida y las personas mayores en distintos aspectos. Los reposabrazos permiten proteger a los niños y reducir el riesgo de caídas. Además, sirven de ayuda para sentarse o levantarse a las personas mayores o con dificultades motoras.
Por su parte, las sillas sin reposabrazos se adaptan a todo tipo de complexiones y morfologías. De este modo, garantizan la comodidad de quienes se sientan en ellas, ya que no ejercen presión sobre el cuerpo. Por último, son más fáciles de empujar cuando, por ejemplo, se quiere levantarse.
2. Sillas de comedor y espacio disponible
Cuando se plantea cambiar las sillas del comedor o amueblar una casa nueva, la gestión del espacio y tener en cuenta las superficies disponibles son fundamentales. El objetivo es, por un lado, dotarse de muebles funcionales y, por otro, satisfacer las exigencias de armonía y decoración.
Por lo tanto, cuando el espacio disponible es reducido, optar por sillas de comedor sin reposabrazos puede ser la mejor opción. Este tipo de sillas ocupa poco espacio y no requiere una mesa de comedor con una altura elevada para los reposabrazos.
Si la mesa de comedor es grande y el espacio disponible lo permite, se pueden elegir sillas con reposabrazos para mayor comodidad de todos. Sin embargo, hay que asegurarse de que la altura de la mesa sea suficiente para que quepan los reposabrazos de las sillas. Hay que dejar unos 10 cm de altura entre el asiento de la silla y el tablero de la mesa para poder guardarlas fácilmente.
Por último, existe una solución intermedia que se puede considerar cuando no hay espacio suficiente para amueblar todo el comedor con sillas con reposabrazos: colocar dos sillas con reposabrazos en los extremos de la mesa. En los laterales, conviene optar por sillas sin reposabrazos. Estas dejarán espacio adicional para añadir un asiento más si fuera necesario.
3. Sillas de comedor y estilo decorativo
Al igual que el resto del mobiliario y la ropa de hogar, las sillas de comedor no escapan a las exigencias estéticas. Por lo tanto, deben elegirse en función de la decoración interior ya existente para garantizar un resultado armonioso y agradable a la vista.
Para una decoración clásica, las sillas de madera con cojines de tela, cuero o terciopelo y un respaldo alto o envolvente pueden compensar la ausencia de reposabrazos. Los materiales de las sillas deben combinar con la mesa. Si la madera es clara, se pueden elegir sillas de colores más oscuros para crear contraste. Por el contrario, cuando la madera es de color oscuro, es mejor optar por sillas de colores más claros para dar luminosidad a la estancia. Las sillas con reposabrazos pueden, en este contexto, personalizarse para aportar un toque de vitalidad al conjunto.
Para las decoraciones modernas o de estilo industrial, las sillas de madera y metal sin tratar, o incluso los taburetes fabricados con los mismos materiales, constituyen una excelente opción. Este estilo decorativo se basa en formas esbeltas y sin pulir. Por ello, las sillas que se adaptan a este tipo de decoración no tienen reposabrazos. No obstante, algunas sillas de diseño con líneas depuradas pueden complementar el resto de la decoración sin alterar la armonía general de la estancia.
Las decoraciones de estilo bohemio, vintage y hippie pueden beneficiarse de una combinación de sillas desparejadas, compuesta por sillas con y sin reposabrazos, o incluso taburetes. Las sillas elegidas pueden proceder de muebles recuperados, pero también pueden ser nuevas.
4. Sillas de comedor y reutilización
Otro criterio a tener en cuenta a la hora de comprar sillas de comedor es la posibilidad de reutilizarlas, por ejemplo, en el salón o en un despacho. Cuando el espacio disponible no es suficiente para adquirir un sillón adicional o un sofá, las sillas con reposabrazos pueden utilizarse en el comedor, pero también en el salón o en la sala de estar para complementar el resto del mobiliario. La silla en cuestión se puede elegir con reposabrazos clásicos o con un respaldo envolvente para aportar un toque adicional de relajación.
En definitiva, para elegir bien las sillas para la mesa de comedor, no hay que perder de vista la comodidad. Las sillas con reposabrazos, aunque son más cómodas y ofrecen mayor seguridad al sentarse, pueden resultar incómodas cuando se utilizan en un espacio reducido o con una mesa cuya altura no es lo suficientemente elevada. Por su parte, las sillas sin reposabrazos ofrecen un ahorro de espacio considerable y son más fáciles de manejar, pero protegen menos a las personas más vulnerables (niños, personas mayores y personas con movilidad reducida).
Una solución intermedia es optar por comprar sillas desparejadas para satisfacer las necesidades de todas las personas que puedan sentarse alrededor de la mesa. Colocar sillas con reposabrazos en cada extremo de la mesa sigue siendo, por tanto, la mejor opción posible en este caso.
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