Para gozar de buena salud y buen humor, la calidad del sueño es fundamental. Por la noche, el cuerpo funciona a un ritmo más lento, lo que permite que las células se renueven y se reparen, que el cerebro clasifique y asimile la información, y que el sistema digestivo descanse. Si bien el cansancio contribuye a la irritabilidad, el agotamiento e incluso la depresión, una rutina nocturna favorece un buen descanso. Adiós a las pantallas, al menos una hora antes de acostarse; hola a la relajación y a acostarse a una hora fija. Sin embargo, sin una cama adecuada, todos estos esfuerzos son en vano.
La cama es, sin duda, el lugar donde pasamos más tiempo a lo largo de nuestra vida. Este compañero de viaje no solo nos acoge durante el sueño nocturno, sino también en los momentos de tranquilidad, las siestas, las mañanas de descanso o las bajas por enfermedad. Todas estas razones explican por qué es tan importante elegir bien la ropa de cama y el somier. Dimensiones, comodidad y diseño: esta completa guía de compra recoge todos los criterios esenciales para elegir bien tu cama.
¿Cómo elegir bien el tamaño de la cama?
A menudo se tiende a elegir las dimensiones de una cama en función del espacio disponible en el dormitorio. Sin embargo, el verdadero criterio de selección debería ser la persona que duerme: su morfología, su complexión y sus hábitos nocturnos. El consejo más habitual es optar por un colchón entre 15 y 20 cm más largo que su estatura.
La cama individual para una habitación infantil o como cama supletoria
Hay que reconocerlo: la cama individual no está precisamente de moda entre los adultos. Aunque su longitud de 190 cm o 200 cm se ajusta a los mismos estándares que la cama doble, su anchura de 90 cm resulta incómoda para muchas personas que buscan comodidad y, sobre todo, espacio para dormir. Sin embargo, la cama individual aún tiene mucho que ofrecer. Ideal para espacios reducidos, es perfecta para la habitación de un adolescente o un joven adulto. Asimismo, está muy de moda como cama supletoria, en forma de sillón o de chaise longue de diseño. Su tamaño es, por tanto, una auténtica ventaja a la hora de decorar, a la vez que resulta muy práctica a la hora de recibir a un invitado.
La cama doble, el modelo estándar de cama para adultos
Hoy en día, la cama doble ya no es exclusiva de las parejas, sino que se ha convertido en un referente en cuanto a camas para adultos. Sus cómodas dimensiones, de 140 x 190 cm o 140 x 200 cm, resultan majestuosas cuando se duerme solo. Según el estudio Acticouple, impulsado por la Asociación para la Ropa de Cama (APL), una cama de gran anchura permite reducir en un 25 % el número de despertares durante la noche, al tiempo que aumenta en un 15 % el tiempo de sueño profundo. Por lo tanto, la cama doble es lo mínimo imprescindible para no sentirse molesto por los movimientos nocturnos de la pareja cuando se vive en pareja. De hecho, este tipo de personas suelen decantarse por camas aún más espaciosas.
Las medidas atípicas de las camas queen size y king size
Cada vez más popular en Francia, la cama queen size, que mide 160 x 200 cm, ofrece una auténtica comodidad a las parejas que no quieren renunciar a la calidad de su sueño. Además, son más adecuadas para personas altas o de complexión robusta. Los durmientes más exigentes incluso tienden a dejarse seducir por la majestuosa cama king size, con unas dimensiones excepcionales de 180 x 200 cm, o incluso 200 x 200 cm. En cuanto a las personas de estatura muy alta, pueden optar por el formato «super king size», es decir, 240 x 240 cm, si el tamaño de su dormitorio lo permite, ya que se recomienda dejar un espacio mínimo de 60 cm entre los bordes de la cama y la pared a cada lado.
¿Cuál es la altura ideal de una buena cama?
Aunque a menudo se pasa por alto, la altura de la cama es un factor más importante de lo que parece, ya que levantarse no debería suponer un esfuerzo especial, so pena de que ello afecte a la salud. De hecho, la repetición de movimientos inadecuados al levantarse o acostarse puede provocar problemas de espalda, rodillas o caderas, e incluso agravar patologías ya existentes, como la lumbalgia o los dolores crónicos.
En realidad, cuanto más alta es una persona, mayor debería ser la altura de la cama, y viceversa. La mayoría de los modelos de los fabricantes de ropa de cama tienen una altura de entre 50 y 55 cm, lo que se adapta a una persona que mida entre 1,75 m y 1,90 m. No obstante, es posible modificarla eligiendo un colchón más grueso o cambiando las patas de la cama.
¿Qué materiales son los más recomendables para una cama de calidad?
Una buena postura al dormir garantiza unas noches reparadoras y relajantes, por lo que hay que elegir con cuidado los materiales de la cama. En el hogar abundan los contaminantes. Los COV, o compuestos orgánicos volátiles, se desprenden de los adhesivos y las pinturas presentes en los muebles y los materiales de construcción. Pueden provocar irritaciones, problemas respiratorios y alergias.
Por lo tanto, hay que prestar especial atención a este aspecto a la hora de elegir la cama. Se recomienda encarecidamente optar por una estructura de madera maciza, sin tratar con productos químicos, pintada con pintura al agua y sin barniz. En cuanto al colchón, es preferible elegir materiales naturales como el látex, el lino, la fibra de coco o el algodón ecológico.
¿Qué estilo de cama elegir para el dormitorio?
No hay nada como un bonito y acogedor rincón para dejarse llevar tranquilamente a los brazos de Morfeo. Tanto si te gusta la decoración de interiores clásica, vintage, escandinava, moderna o industrial, hay una gran variedad de modelos de cama. ¿Cómo orientarse? Hacemos un repaso de las tendencias, tanto para los más pequeños como para los mayores.
Los diferentes tipos de cunas y camas para bebés
A la hora de decorar la habitación del bebé, a los padres no les faltan ideas. Para los recién nacidos, lo mejor son las cunas. La cuna de mimbre, con su encanto de antaño, convive con los modelos escandinavos, acogedores y de líneas sencillas. A partir de los 6 meses, o incluso antes para quienes prescinden de la cuna, es imposible pasar por alto la tradicional cuna de barrotes. Aunque el estilo de esta última no deja de reinventarse, con unas cualidades estéticas cada vez más atractivas, no hay que olvidar las cuestiones de seguridad y hay que dar prioridad a materiales saludables, sin productos químicos, como la madera maciza. La última novedad en el ámbito de las cunas para bebés es la cuna de colecho, que se acopla a la cama de los padres y está causando sensación entre las tendencias de decoración del momento.
La cama infantil, una etapa de transición importante
A los más pequeños les encanta mostrar sus hazañas a sus padres. Muy pronto empiezan a manifestar sus ganas de escaparse y de ser independientes intentando trepar por los barrotes de sus cunas. No hay duda: es hora de pasar a una cama de mayor. La cama infantil transmite seguridad y contribuye con tranquilidad a su desarrollo. La estética y los valores que transmite deben tenerse en cuenta según las necesidades de cada familia:
- la cama tipo cabaña está cerca del suelo para evitar el riesgo de caídas y fomentar la autonomía;
- La cama tipo barco conserva unas paredes protectoras, dejando unos bordes que permiten entrar y salir de ella con facilidad;
- La cama alta y la litera, a las que se accede por una escalera, están reservadas a los más mayores por razones obvias de seguridad.
Las camas para adultos que marcan la diferencia
Es imposible hablar de camas para adultos sin mencionar los modelos más prácticos. La cama con cajones ofrece espacios de almacenamiento, mientras que el sofá cama supone un auténtico ahorro de espacio en los espacios reducidos. La cama combinada destaca por su comodidad, ya que ofrece una independencia de descanso óptima. El objetivo de estas soluciones funcionales responde hoy en día a las cuestiones esenciales del diseño, para hacer más llevaderas las limitaciones del día a día.
En lo que respecta al estilo, las opciones son muy variadas. La atemporal cama con dosel convive con la cama escandinava de líneas depuradas. La cama contemporánea combina a la perfección tanto con la estética japonesa como con la industrial. Por su parte, la cama de materiales naturales, como el roble macizo o el ratán, seduce a los amantes de la decoración rústica, moderna o étnica.
¿Cómo elegir un cabecero?
Concebida en un principio para aislar la cama del frío que proviene de la pared, hoy en día la cabecera se elige principalmente por razones estéticas. A veces acolchada o tapizada, puede ir acompañada de cajones o mesitas de noche integradas. Los materiales de revestimiento pueden seleccionarse en función del ambiente de la habitación o de su facilidad de mantenimiento. No obstante, es preferible optar por la madera maciza o las fibras naturales por razones sanitarias y ecológicas. Otro criterio esencial es que las dimensiones se adapten al tamaño del somier, para que no pase desapercibido ni resulte desproporcionado.
¿Qué tipo de cama hay que elegir si te duele la espalda?
Para elegir bien la cama cuando se sufre de dolor de espalda, hay que tener en cuenta algunos aspectos concretos:
- la altura de la cama debe proporcionar equilibrio y adaptarse a la estatura de la persona que duerme;
- Se recomienda optar por un somier de láminas, teniendo en cuenta que debe estar compuesto por un mínimo de 16 láminas, preferiblemente anchas y fijas, para reforzar el soporte y la firmeza del colchón;
- La cama eléctrica es totalmente móvil y permite aliviar los dolores de espalda o los problemas articulares al adoptar la posición ideal para dormir;
- El colchón debe proporcionar un buen soporte para garantizar una buena calidad del sueño a las personas que sufren dolores de espalda; en este sentido, se recomiendan encarecidamente los colchones de espuma de poliuretano con memoria de forma o los de látex natural.
¿Cómo cuidar bien la cama y el colchón?
Una cama bien cuidada dura más años, pero además contribuye a una mejor salud. En el dormitorio, el polvo, los ácaros, el moho y los contaminantes pueden provocar diversas alergias y problemas respiratorios. Con unos sencillos gestos se pueden reducir estos riesgos:
- ventilar la habitación al menos 10 minutos al día, todos los días;
- aspirar con regularidad el colchón, el somier y el armazón de la cama;
- dar la vuelta al colchón cada dos meses;
- cambiar la ropa de cama una vez a la semana;
- Poner las almohadas y los edredones al sol de vez en cuando.
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