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Almohada ergonómica: beneficios y guía de compra - Kipli

Almohada ergonómica: beneficios y guía de compra

Para dormir bien, es necesario disponer de ciertos accesorios de cama, como la almohada. Este pequeño soporte sobre el que apoyamos la cabeza contribuye en gran medida a la comodidad de quienes duermen, independientemente de sus hábitos a la hora de acostarse. En el mercado existe una gran variedad de formatos y tamaños de almohadas, lo que no facilita precisamente la elección. Sin embargo, para las personas que sufren dolores de cuello y que deben mantener una postura natural mientras duermen, la elección de una almohada resulta más evidente. Las almohadas ergonómicas con memoria de forma son, sin duda, la opción ideal para estar cómodo en estas condiciones, pero, en la práctica, algunos modelos pueden resultar mucho más eficaces que otros. Para tomar la decisión correcta, hay que tener en cuenta algunos criterios. Descubramos cómo elegir bien una almohada ergonómica.

Almohada ergonómica: definición y beneficios

Es recomendable definir claramente qué es una almohada ergonómica antes de enumerar sus beneficios.

¿Qué es una almohada ergonómica?

Por almohada ergonómica se entiende una almohada diseñada a partir de una tecnología que favorecela reducción de los puntos de presión en la cabeza de la persona que duerme. Se diferencia por completo de un modelo clásico, que no presenta ninguna característica especial.

Las almohadas ergonómicas pueden estar fabricadas con espuma viscoelástica, látex, pero también con materiales naturales como el grano de cereales o las plumas de ganso o de pato. Estos materiales ayudan a reducir o a eliminar los dolores cervicales.

Por lo tanto, en realidad es el material el que confiere a la almohada su carácter ergonómico. Sin embargo, dependiendo de si se trata de un material sintético o natural, las sensaciones al acostarse no serán las mismas.

¿Por qué comprar una almohada ergonómica?

Una almohada ergonómica tiene numerosas ventajas; por eso despierta tanto interés tanto entre los adultos como entre los más jóvenes.

En general, los especialistas recomiendan el uso de una almohada ergonómica a las personas que sufren dolores en el cuello. De hecho, esta almohada se ha diseñado para proteger la nuca, prevenir o tratar la tortícolis y aliviar las tensiones musculares. Combinada con un colchón ergonómico viscoelástico o de látex, favorece el mantenimiento de la columna vertebral. Es la combinación ideal para disfrutar de una experiencia de sueño positiva.

Aunque en un principio las almohadas ergonómicas estaban destinadas específicamente a un uso médico, hoy en día la situación ha cambiado por completo. Cualquiera puede utilizar estas almohadas y disfrutar de sus beneficios en el día a día. De hecho, sea cual sea el uso que se les dé, los usuarios disfrutan de una comodidad óptima, lo que favorece conciliar el sueño.

Sin embargo, hay que elegir un modelo de calidad. ¿Cuáles son los criterios que hay que tener en cuenta a la hora de comprar una almohada ergonómica?

¿Cómo elegir bien una almohada ergonómica?

Normalmente se dedica mucho tiempo a elegir el colchón, a veces en detrimento de la almohada. Sin embargo, la almohada desempeña un papel fundamental en la calidad del sueño. Por ello, hay que prestar especial atención a la elección de la almohada. Identificar algunos criterios de elección es aún más importante cuando se trata de una almohada ergonómica. En este caso concreto, el usuario debe fijarse en el relleno, la firmeza, la forma, el grosor, el tratamiento y el precio.

El relleno

Cuando se habla de almohadas ergonómicas, enseguida se piensa que se trata de almohadas con memoria de forma. Pero no es del todo así. No todas las almohadas ergonómicas están fabricadas con espuma con memoria de forma. Algunas contienen poliéster, fibras de látex o incluso materiales naturales como:

  • el látex natural (compuesto por al menos un 80 % de leche de caucho), que favorece la circulación del aire;
  • las plumas y el plumón (de pato o de ganso), que aportan mayor suavidad a la almohada;
  • el espelta, conocido por su capacidad para regular eficazmente la humedad y el calor.

Ya sean fibras sintéticas o naturales, todas las opciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Depende del usuario elegir la que mejor se adapte a sus necesidades.

La firmeza

Dado que los materiales no tienen las mismas propiedades, el nivel de firmeza puede variar notablemente de un modelo a otro. Dependiendo de si se trata de una almohada de espuma viscoelástica, de látex natural o de plumas y plumón (de pato o de ganso), la superficie será más blanda o más firme. En realidad, se distinguen cuatro niveles de firmeza: muy firme, firme, medio y blando.

La elección dependerá de la complexión física de la persona que duerme. A las personas de complexión delgada les conviene optar por modelos blandos. Por el contrario, las personas de complexión robusta suelen sentirse más cómodas con modelos más firmes. Los hábitos de sueño de la persona también influyen, aunque en menor medida, a la hora de elegir la firmeza de una almohada ergonómica.

La forma

En el mercado existen varias formas de almohadas ergonómicas: redondas, ovaladas, cuadradas, rectangulares, etc. Los fabricantes compiten en ingenio para ofrecer modelos que sean a la vez eficaces y estéticamente impecables. Si, además de estas funciones naturales, se pretende que la almohada realce la decoración de un hogar, lo mejor es optar por los modelos más originales, con forma de ola o de estrella. Para los niños, también es la mejor opción posible. Sin embargo, para disfrutar de una comodidad óptima, los modelos clásicos de forma rectangular son los más adecuados.

El grosor

El grosor de la almohada determinará la comodidad al dormir. Por lo tanto, es un criterio que hay que tener muy en cuenta a la hora de elegir una almohada cervical. En el mercado, los grosores varían entre 8 y 13 cm. La elección del grosor dependerá de la complexión de la persona que duerme y de sus hábitos a la hora de dormir.

Para una persona de complexión pequeña, una almohada ergonómica con un grosor de entre 8 y 10 cm es la opción ideal, mientras que los modelos con un grosor de entre 10 y 13 cm se adaptan mejor a una persona de complexión grande.

Por otra parte, si bien para las personas que duermen boca arriba el grosor no es una característica determinante, se necesita un modelo fino para quienes duermen boca abajo y uno bastante grueso para quienes duermen de lado.

El tratamiento

Al igual que algunos accesorios de cama, como los colchones y los cubrecolchones, las almohadas ergonómicas se someten a un tratamiento para proporcionar al durmiente toda la comodidad que necesita para dormir bien. En general, se aplican tres tipos de tratamientos:

  • un tratamiento contra los ácaros y un tratamiento antibacteriano: para evitar la proliferación de ácaros y todo tipo de bacterias y microorganismos en la superficie de la almohada;
  • un tratamiento antitranspirante: para mantener la almohada seca incluso si la persona que duerme suda mucho.

El precio

El precio de una almohada ergonómica varía de una marca a otra. En el mercado se observa un rango de precios bastante amplio, que oscila entre los 17 y los 100 euros, o incluso más en algunas tiendas especializadas. Así, el comprador siempre encontrará un modelo que se adapte a su presupuesto. No obstante, hay que evitar adquirir los modelos baratos que se ofrecen por menos de 20 euros. Por debajo de ese importe, la calidad deja mucho que desear. Si bien entre 20 y 45 euros el durmiente puede disfrutar de un mínimo de comodidad, a partir de 50 euros es cuando apenas se empiezan a notar los beneficios. Hay que contar con al menos 70 euros para experimentar plenamente la eficacia de una almohada ergonómica.

En conclusión, es importante contar con una buena ropa de cama para disfrutar del máximo confort a la hora de acostarse. La almohada ergonómica contribuye a ello. Teniendo en cuenta los criterios de elección que se han enumerado, resulta más fácil tomar una decisión acertada para alcanzar un cierto nivel de bienestar.

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