El cabecero es un elemento decorativo esencial para adornar tu dormitorio, ya que permite realzar tu cama y dotarla de todo su estilo.
Además de su función estética, un cabecero también puede resultar muy útil. En un principio, el cabecero servía para protegerse del frío que venía de la pared, pero ahora puede sustituir a la mesita de noche, ya sea porque cuenta con espacio de almacenamiento o porque sirve de apoyo cuando te relajas, lees o ves la televisión tumbado en la cama.
Sin embargo, si bien resulta difícil saber cómo elegir bien la cama, elegir el cabecero puede resultar igual de complicado. ¿Buscas ideas y consejos para realzar tu cama? En ese caso, te invitamos a seguir leyendo.
¿Cómo elegir bien las dimensiones del cabecero?
La primera pregunta que hay que plantearse para elegir bien el cabecero es la siguiente: ¿qué tamaño debe tener un cabecero? Por supuesto, no existe un tamaño estándar para un cabecero, ya que este debe, ante todo, adaptarse a la cama en cuestión. Si el cabecero es demasiado pequeño, corre el riesgo de pasar desapercibido, mientras que si es demasiado grande, puede abrumar por completo la habitación.
Para elegir tu cabecero, debes empezar por medir tu cama. Puedes elegir un cabecero cuyas dimensiones en anchura se correspondan exactamente con las del somier, pero también puedes optar por uno un poco más ancho (hasta 10 centímetros a cada lado), para que tu cabecero se convierta en un elemento decorativo por derecho propio.
Para determinar la altura de tu cabecero, te recomendamos que tengas en cuenta la altura de las patas de la cama, la del somier y el grosor del colchón. Por término medio, la altura de una cama oscila entre 30 y 50 cm. Para que tu cabecero quede a la vista y puedas recostarte en él, este debe sobresalir unos 30 cm por encima de la ropa de cama. Por supuesto, puedes optar por un cabecero más grande si quieres una decoración que destaque.
No obstante, la altura puede depender de cómo coloques el cabecero. De hecho, un cabecero puede colocarse directamente en el suelo, o incluso fijarse al somier o a la pared. Por lo tanto, ten en cuenta la ubicación del cabecero a la hora de elegir la altura ideal.
¿Cómo elegir el color de un cabecero?
El color también puede ser un factor decisivo a la hora de elegir un cabecero. De hecho, hay una gran variedad de colores disponibles para los cabeceros, lo que los convierte en un auténtico elemento decorativo.
Puedes optar por un estilo sobrio eligiendo un cabecero negro o blanco, como hace la mayoría de los franceses, o destacar eligiendo colores más llamativos. El blanco y el negro aportan elegancia y modernidad, y combinan a la perfección con otros colores: son ideales si quieres cambiar con frecuencia el estilo de tu ropa de cama. Sin embargo, los colores más llamativos pueden convertir tu cabecero en la pieza central de tu decoración.
¿Qué revestimiento elegir para el cabecero de la cama?
Aunque el tamaño y el color del cabecero son importantes, es el revestimiento el que definirá la esencia de tu cabecero. Para elegir bien entre los diferentes revestimientos que te vamos a presentar a continuación, ten en cuenta el estilo que quieres darle a tu decoración. ¿Prefieres un estilo de diseño, barroco, contemporáneo u oriental? Elige también un revestimiento que combine bien con el resto de muebles del dormitorio.
¿Qué madera elegir para un cabecero?
La madera se utiliza muy a menudo para los cabeceros. Madera maciza, madera flotante, madera exótica: hay opciones para todos los gustos. El cabecero de madera es atemporal y puede presentarse con diferentes acabados (encerado, sin tratar, patinado, etc.).
La ventaja de un cabecero de madera radica en su mantenimiento. En interiores, se pueden utilizar casi todos los tipos de madera sin que requieran un mantenimiento especial. Dependiendo de la especie de madera elegida, hay cabeceros de madera para todos los presupuestos, aunque el aglomerado suele ser, por lo general, la opción más asequible.
Idea de decoración: para reducir aún más el coste de un cabecero y tener una pieza de madera original, puedes optar por crear tu propio cabecero con palés.
El principal inconveniente de un cabecero de madera sigue siendo la comodidad, ya que la madera es, de hecho, muy dura y poco cómoda si quieres recostarte sobre ella sin una almohada o un cojín.
¿Qué tejido elegir para un cabecero?
También puedes elegir un cabecero de tela, que suele recubrir un panel de madera. Si eliges este tipo de cabecero, podrás combinarlo con la decoración de tu dormitorio como más te guste. Incluso es posible elegir la misma tela para el cabecero y las cortinas del dormitorio, por ejemplo.
Terciopelo, algodón, lino: se puede utilizar cualquier tipo de tejido para revestir un cabecero. También es posible elegir uno tipo respaldo para mayor comodidad.
El cabecero acolchado: un ambiente más lujoso
Para dar un toque más majestuoso y optar por una decoración barroca, puedes elegir un cabecero acolchado. Este tipo de cabecero destaca y permite realzar la cama, a la vez que aporta una gran comodidad. De hecho, resulta muy agradable recostarse en un cabecero acolchado para leer o ver la televisión.
El cabecero acolchado aporta un toque de lujo a la habitación. Es una opción ideal si lo incorporas para que se convierta en un auténtico elemento decorativo de tu dormitorio.
¿Debería elegir un cabecero con espacio de almacenamiento?
Aunque el revestimiento, las dimensiones o el color de un cabecero son importantes, el aspecto estético no es el único criterio que hay que tener en cuenta. De hecho, puede ser una buena idea optar por un cabecero con espacio de almacenamiento, para combinar la estética con la funcionalidad.
Un cabecero con espacio de almacenamiento puede permitir, por ejemplo, prescindir de las mesitas de noche, o incluso de un armario. Este tipo de producto permite, por tanto, ahorrar mucho espacio. Recomendamos el cabecero con espacio de almacenamiento para las habitaciones más pequeñas, pero no solo para ellas. De hecho, puede resultar muy práctico poder acceder fácilmente a todas tus cosas desde la cama. Esta ventaja supone un verdadero plus para las personas con movilidad reducida.
