Para la mayoría de las personas, la calidad del sueño, la comodidad al dormir y la buena salud física solo están garantizadas si se utiliza una almohada. Dada la gran variedad de modelos de almohadas disponibles en el mercado, cada uno debería encontrar el modelo que más le convenga.
La elección de la almohada depende de tus preferencias y necesidades en cuanto a firmeza, relleno,grosor o tamaño. A la hora de elegir una almohada para un bebé, estas características cobran aún más importancia, ya que los niños pequeños tienen necesidades específicas. ¿A partir de qué edad puede un bebé dormir con almohada? ¿Cómo elegir bien la almohada adecuada? Te orientamos en la compra del modelo ideal, garantizándole seguridad y comodidad.
Los bebés no necesitan almohada
Los bebés pasan la mayor parte del tiempo durmiendo. Por eso, garantizarles una buena comodidad al dormir y un sueño de calidad es una prioridad. Son muchos los padres que se preguntan si es necesario poner una almohada en la cuna del bebé.
Si bien los adultos necesitan una almohada cómoda para garantizar un sueño de calidad, no ocurre lo mismo con los bebés. Hasta el año y medio, la almohada puede resultar peligrosa; hasta los tres años, no tiene ninguna utilidad.
Por lo tanto, se desaconseja totalmente el uso de la almohada antes de los dos o tres años. De hecho, además de suponer una molestia en cuanto a la comodidad, la presencia de la almohada puede suponer un riesgo de asfixia, de ahogamiento o incluso de muerte súbita del lactante.
Para garantizar la seguridad del bebé mientras duerme, tanto de día como de noche, la cuna no debe contener almohadas, peluches, cojines ni mantas. Solo es necesario el saco de dormir para mantener al bebé bien abrigado sin ningún riesgo.
Por otra parte, la seguridad del recién nacido también depende de la posición en la que duerma: se recomienda acostarlo boca arriba. Esta posición permite, además, respetar la alineación natural de la columna vertebral y evitar puntos de presión en la parte superior del cuerpo del bebé: dado que su cuello aún no tiene la musculatura desarrollada, debe poder desarrollarse en buenas condiciones.
Aunque los niños pequeños no necesitan almohada, es imprescindible contar con ropa de cama de calidad para dormir bien. Por eso, hay que elegir bien a la hora de comprar el colchón, la cama, el protector de colchón y la sábana bajera, paragarantizar que tu bebé duerma en una cama segura y cómoda.
Alternativas a las almohadas en caso de necesidad
En algunos casos concretos, por motivos de salud, puede ser necesario elevar la cabeza de tu bebé. Esto ocurre, sobre todo, cuando tu bebé padece una afección como el reflujo gastroesofágico (RGE), pero también en caso de un simple resfriado.
En caso de resfriado, elevar la cabeza del bebé ayudará a despejar mejor sus vías respiratorias. Si tu bebé tiende a regurgitar entre comidas (reflujo gastroesofágico), elevar su cabeza permite evitar cualquier riesgo de asfixia mientras duerme.
Para elevar la cabeza de tu bebé sin ponerlo en peligro, lo ideal esutilizar una superficie inclinada, que se coloca debajo de la sábana bajera. No se debe utilizar ningún otro accesorio que no sea esta superficie inclinada para elevar la parte superior del cuerpo del bebé.
¿Qué almohada elegir cuando el bebé tiene la edad suficiente?
A partir de cierta edad (dos o tres años), el bebé empezará a cambiar de postura por sí solo durante la noche o en sus siestas. Como padres, es posible que os planteéis comprar una almohada. Los especialistas en ropa de cama ofrecen numerosos productos a distintos precios. Hay que tener en cuenta varios criterios a la hora de elegir el modelo de almohada adecuado, que se adapte perfectamente a las necesidades específicas de un niño pequeño.
Forma, tamaño y grado de firmeza: ¿qué elegir?
Las necesidades de los niños pequeños son totalmente diferentes a las de los mayores. La almohada para bebés debe ser extraplana, para no alterar la postura habitual del bebé al dormir cuando aún no utilizaba almohada. Una almohada plana también contribuye al correcto desarrollo de la nuca del bebé, permitiéndole mantener la movilidad.
En cuanto al grado de firmeza de la almohada, esta debe ser muy mullida para proporcionar a tu bebé una comodidad óptima y evitar los puntos de presión.
En cuanto a la forma de la almohada, es mejor optar por las almohadas rectangulares, que se adaptan mejor al tamaño de la cama y a los numerosos movimientos que realizan los bebés mientras duermen. A diferencia de las almohadas cuadradas, las rectangulares favorecen la alineación de la columna vertebral, ya que los hombros no descansan sobre la almohada, sino sobre el colchón.
¿Qué material elegir para el relleno, la funda y la funda de almohada?
La elección de la almohada para el bebé también debe basarse en el relleno. Se pueden utilizar numerosos materiales naturales o sintéticos para rellenar una almohada, entre los que se encuentran:
- el poliéster;
- la espuma viscoelástica;
- el plumón o las plumas (de oca o de pato);
- el látex natural o sintético.
Dado que la salud de los bebés es, por naturaleza, más frágil que la de los niños, los adolescentes y los adultos, se recomienda encarecidamente elegir un modelo de almohada hipoalergénica, antiácaros y antibacteriana. De este modo, al prevenir cualquier reacción alérgica a los ácaros, al polvo o a algún material en concreto, el bebé no tendrá dificultades para respirar mientras duerme.
Otro criterio a tener en cuenta es que la almohada cumpla con las normas europeas, lo cual queda garantizado por la presencia del marcado CE en la etiqueta del producto. Lo ideal es que la almohada también cuente con la certificación Oeko-Tex: esto garantiza que las sustancias nocivas utilizadas en sus procesos de fabricación no superen los límites reglamentarios.
En cuanto a la funda de la almohada, es preferible que esté fabricada con fibras textiles naturales, a ser posible ecológicas. Por ejemplo, las fundas de algodón ecológico son ideales para una almohada de bebé, ya que le aportan comodidad, suavidad y transpirabilidad. Las características que se buscan en la funda de la almohada son prácticamente las mismas que en la funda exterior.
Cuando busques la almohada ideal para tu bebé, no olvides tener en cuenta lo fácil que es cuidarla. Cuidar bien la almohada de tu bebé significa, ante todo, lavar la funda de almohada a máquina con mucha frecuencia, pero también airear, sacudir y lavar la almohada en sí misma o su funda extraíble.
En cualquier caso, una almohada plana, mullida y rectangular, fabricada con materiales saludables y transpirables, debería proporcionar a tu bebé de más de dos años toda la seguridad y la comodidad que necesita para dormir bien.
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