Guía para elegir sillas de comedor resistentes
El comedor es una estancia en la que pasamos largas horas con la familia o los amigos compartiendo buenas comidas. Para que esta estancia resulte acogedora y cómoda, no hay que dejar nada al azar. Si bien la mesa es el corazón de esta estancia, tampoco hay que descuidar la elección de las sillas de comedor. Esta elección puede parecer sencilla, pero no lo es tanto.
No solo se busca la comodidad y la estética, sino también la solidez. Las sillas de comedor son una parte fundamental de la decoración de interiores y pueden suponer un cierto gasto. Por eso, es recomendable optar por sillas que duren en el tiempo. A continuación, te ofrecemos una guía en la que se detallan los aspectos importantes que debes tener en cuenta para asegurarte de elegir sillas de comedor resistentes.
Sillas de comedor: los componentes
Antes de analizar los aspectos importantes que hay que tener en cuenta para asegurarse de elegir una silla de comedor lo más resistente posible, parece fundamental volver a lo básico y desglosa cada uno de los elementos que componen una silla.
La base
La base es la parte inferior de una silla, formada por las patas. Es sobre ella donde se apoya el asiento; por lo tanto, es un elemento que desempeña un papel esencial en la solidez y la calidad del mueble. La base también influye en la estabilidad. Entre los diferentes tipos de bases que se encuentran fácilmente en el mercado, estas son las que ofrecen mayor estabilidad:
- las cuatro patas estándar;
- la base tipo trineo;
- la base en cruz, que se encuentra sobre todo en las sillas escandinavas.
El asiento
El asiento es la parte de la silla en la que uno se sienta. A veces va acompañado de un «cojín» que proporciona mayor comodidad. Elegir una silla resistente significa, por tanto, elegir también un asiento que no se estropee con el peso y que resista el desgaste. Para ello, conviene tener en cuenta, sobre todo, el material del asiento: podemos encontrar plástico moldeado, que suele estar presente en las sillas escandinavas, o cuero sintético y plástico, que se limpian muy fácilmente.
El expediente
El respaldo de la silla es la parte en la que se apoya la espalda. A menudo proporciona una mayor comodidad, sobre todo cuando se permanece sentado alrededor de una mesa durante mucho tiempo. Lo ideal es elegir el tamaño del respaldo en función de la estatura y la complexión del usuario. Dependiendo de su diseño, las sillas pueden tener o no reposabrazos, lo que aporta aún más comodidad.
Sillas de comedor: la elección del material
El secreto para que las sillas de comedor sean duraderas reside, sobre todo, en la elección del material con el que están fabricadas. Hoy en día existen en una increíble variedad de materiales, lo que puede resultar desconcertante para más de uno. Cuando se revisa la oferta en busca del juego de sillas perfecto, es natural pensar en el estilo del comedor para crear armonía. Pero a veces, algunas sillas priorizan la estética en detrimento de la solidez. De hecho, cada material presenta ventajas e inconvenientes inherentes a su naturaleza:
- La silla de madera es duradera y resistente, y puede soportar fácilmente el uso, a veces brusco, de los niños. Su superficie dura también resiste los arañazos. Pino, fresno, nogal… Hay muchos tipos de madera para las sillas de comedor y cada uno puede encontrar su estilo. Además, la madera es una solución natural que no contiene ningún producto nocivo;
- La silla de tela puede estar fabricada en lana, algodón, poliéster o terciopelo. Suele estar disponible en una amplia variedad de colores. Un modelo con patas de madera resistentes aporta un toque de decoración escandinava perfecto para los interiores;
- La silla de metal es tan resistente como la de madera y puede ser una opción más económica;
- La silla de polipropileno es fácil de mantener y, además, tiene un precio interesante. Aunque, a priori, este material no es tóxico, es importante señalar que se trata de un plástico obtenido a partir de fracciones del petróleo;
- La silla de cuero es, sin duda, cómoda, pero es frágil y requiere un mantenimiento constante.
Sillas de comedor: el tipo de fabricación
Da igual el material con el que estén fabricadas las sillas, lo importante es que se mantengan firmes sobre sus patas y que no se tambaleen al someterlas a tensión. Hay ciertos métodos de fabricación que garantizan una mayor durabilidad. Es el caso de los muebles fabricados por artesanos cualificados que utilizan técnicas tradicionales de carpintería. Por el contrario, para asegurarse de que las sillas sean realmente resistentes, hay que evitar las piezas encoladas, las astillas y los desgarros.
Sillas de comedor: la capacidad de carga
Antes de comprar un lote de sillas, es recomendable comprobar la capacidad de carga de los productos. De hecho, a veces resulta más difícil encontrar sillas resistentes para personas de complexión robusta. En este caso, es aún más importante elegir sillas resistentes y duraderas. La madera y el metal son los dos materiales más resistentes. Por lo general, una silla clásica puede soportar unos 120 kg. Por encima de este peso, es recomendable optar por modelos especialmente diseñados para soportar pesos elevados.
Sillas de comedor: el mantenimiento
También conviene tener en cuenta el esfuerzo que uno está dispuesto a dedicar al mantenimiento de las sillas del comedor antes de tomar una decisión. Al utilizarlas a diario, las sillas del comedor sufren desgaste y pueden mancharse. Evidentemente, cada tipo de silla, sobre todo en función del material utilizado, tiene sus propios requisitos en cuanto al mantenimiento. El cuero y la tela, por ejemplo, requieren mucho cuidado.
Aunque se sabe que algunos materiales son más resistentes al peso, también conviene tener en cuenta el mantenimiento y los riesgos de deterioro a los que estarán expuestas las sillas. Si un niño aún relativamente pequeño va a utilizar las sillas del comedor, es mejor evitar las sillas de tela debido a las manchas, ya sean de comida, de baba o de lápiz. En este caso, es recomendable optar por la microfibra, que es muy fácil de limpiar.
Al igual que con el sofá, hay ciertos tipos de sillas que deben evitarse si hay animales en casa. Por lo tanto, hay que evitar el cuero si tienes un perro o un gato, ya que podrían dañarlo muy fácilmente con sus garras. Se recomiendan las sillas de madera o metal, sin tapizado de tela ni cuero.
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