El argumento más evidente es también el más concreto: la cama ocupa la mayor superficie de una habitación. El espacio que deja libre debajo del somier queda, en gran parte, sin aprovechar. Una cama con cajón de almacenamiento transforma ese espacio inactivo en espacio de almacenamiento útil, sin aumentar la superficie que ocupa el mueble.
A diferencia de la cama con baúl, en la que hay que levantar el colchón para acceder al espacio de almacenamiento, los cajones se abren con solo tirar de ellos, se cierran sin esfuerzo y se integran en el ritmo natural del día a día. Es un pequeño detalle que lo cambia todo en cuanto al uso real, sobre todo a largo plazo.
Ropa de cama, edredones, almohadas, ropa de temporada: los cajones albergan todo aquello que debe estar al alcance de la mano sin quedar a la vista. El dormitorio gana en ligereza visual. No porque lo hayamos escondido todo, sino porque cada cosa ha encontrado su lugar natural.
Añadir una cómoda o unas estanterías a un dormitorio ya amueblado reduce automáticamente el espacio para moverse. La cama con cajones integra la función de almacenamiento en un mueble que ya existe, sin ocupar más espacio en el suelo y sin romper la armonía del lugar. Menos muebles, menos desorden, más tranquilidad.
Madera maciza: qué supone esto en la práctica
Una cama con cajones está sometida a tensiones mecánicas repetidas: aperturas y cierres diarios, cargas variables en los cajones y el peso del colchón que hay encima. La elección del material determina la durabilidad del conjunto tras varios años de uso intensivo.
La madera maciza certificada cumple estos requisitos de forma natural. No se deslamina, no se hincha con la humedad ambiental y su estructura homogénea absorbe las cargas sin deformarse con el paso del tiempo. Es un material que envejece: no se desgasta.
LO QUE KIPLI EVITA SISTEMÁTICAMENTE
Los tableros aglomerados y las colas industriales son las principales fuentes de compuestos orgánicos volátiles (COV) en los muebles de dormitorio. Estas sustancias pueden liberarse durante varios meses tras la compra, en un espacio en el que se respira entre siete y nueve horas cada noche. Las dos camas que aquí se presentan están fabricadas con madera maciza certificada por el PEFC, sin colas químicas ni madera melaminada.
El montaje: un detalle que no es tal
Una cama con cajones de madera maciza bien diseñada se apoya en una estructura portante sólida, sin recurrir a tableros aglomerados ni a colas industriales. Es precisamente este rigor en la selección de los materiales lo que garantiza la estabilidad del conjunto a lo largo del tiempo, incluso en las piezas sometidas a la apertura y cierre diarios de los cajones.
EL LAGO y EL NENÚFAR: dos enfoques, una misma exigencia
Uno se funde con el entorno, el otro destaca en él con elegancia. Dos enfoques de diseño distintos, una misma convicción en cuanto a los materiales.
EL LAGO

Un somier revestido de lino y algodón, fabricado al 100 % en Francia, con una estructura de madera maciza con certificación PEFC. Es un producto completo, se entrega montado y listo para usar. El espacio de almacenamiento se abre discretamente, sin necesidad de levantar el colchón.
Descubre EL LAGO
NENÚFAR

Una cama de roble macizo francés con certificación PEFC, fabricada artesanalmente en Mayenne por un taller familiar desde hace cinco generaciones. Sus amplias patas planas, inspiradas en los nenúfares de Giverny, le confieren una ligereza escultural. Dos cajones integrados, de unos 100 litros cada uno.
Descubre el NÉNUPHAR
¿Cómo elegir bien una cama con cajón?

La primera cuestión no es estética. Es una cuestión de uso. ¿Prefieres un somier que se integre y se funda con el dormitorio (LE LAC), o una cama en la que se vea la madera y se convierta en el elemento central de la estancia (NÉNUPHAR)? Estas dos lógicas se adaptan a dos tipos de interiores diferentes.
El formato y el espacio de circulación
Una cama con cajones requiere un espacio de paso suficiente para abrir los cajones sin dificultades. Hay que prever un mínimo de 60 cm de espacio libre en el lateral correspondiente. En el caso de los modelos de gran tamaño, este espacio debe tenerse en cuenta desde el momento del diseño de la distribución, no después de la entrega.
Los listones: una elección que influye en la comodidad del colchón
Los listones de una cama con cajón influyen directamente en la firmeza que se percibe en el colchón. El modelo LE LAC está equipado con 13 listones pasivos de álamo macizo de 10 cm de ancho, que proporcionan un soporte firme y homogéneo, especialmente adecuado para colchones de látex natural. El modelo NÉNUPHAR cuenta con entre 8 y 13 listones rígidos de 7 cm de ancho, según el tamaño, separados entre sí 7 cm, para una mayor transpirabilidad. En ambos casos, la compatibilidad con todos los colchones Kipli está garantizada.
Para combinar con cualquiera de estas camas, un colchón de látex natural ofrece un equilibrio entre transpirabilidad, soporte y durabilidad, en consonancia con una ropa de cama diseñada para durar.
Amuebla tu habitación con una cama con cajón
Incorporar una cama con cajones supone replantearse el dormitorio en su conjunto. Los cajones necesitan espacio para abrirse por completo, ya sea por el lado derecho, por el izquierdo o a los pies de la cama, según el modelo. Este espacio de paso debe tenerse en cuenta en la distribución, ya que, de lo contrario, el espacio de almacenamiento podría resultar inutilizable en el día a día.
Una vez asumida esta limitación, la cama se convierte en un punto de referencia. A su alrededor, el espacio se organiza de forma más sencilla: menos muebles, menos dispersión, más claridad. Es esta lógica de simplificación, más que de acumulación, la que define el enfoque de Kipli en cuanto al mobiliario de dormitorio.
El mantenimiento diario
El LAC se limpia con una esponja suave o con vinagre blanco y bicarbonato sódico, sin productos químicos agresivos. El NÉNUPHAR, de roble macizo, se limpia con un paño ligeramente humedecido. En ambos casos, la madera maciza no requiere muchos cuidados: eso es precisamente lo que la convierte en una inversión duradera.
Una forma más adecuada de habitar el espacio

La cama con cajón no es una solución a la falta de espacio. Es una forma de concebir el espacio con mayor coherencia, aprovechando lo que ya existe en lugar de añadir lo que no es necesario.
Pero esta coherencia solo tiene sentido si la propia cama está bien diseñada. Madera maciza con certificación PEFC, una fabricación artesanal trazable, materiales que no comprometen la calidad del aire interior. Son estas decisiones, invisibles a simple vista pero perceptibles en el día a día, las que distinguen un mueble sostenible de uno desechable.
Tanto si eliges el tacto del lino de la colección LAC como la presencia esculpida de la colección NÉNUPHAR, ambas responden a la misma convicción: basta con poco para dormir bien.
Kipli, sencillamente.