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¿Cuál es la duración ideal de una microsiesta? - Kipli

¿Cuál es la duración ideal de una microsiesta?

Sentir somnolencia durante el día, lo que se conoce más comúnmente como «bajón», es algo frecuente que le pasa a todo el mundo. Puede deberse a una mala noche de sueño, a una alimentación demasiado copiosa o incluso al estrés. Es difícil concentrarse en este estado, que requiere un descanso de verdad para recargar las pilas. Ahí es donde entra en juego la siesta.

Por lo general, la siesta se asocia con las vacaciones, ya que es un momento de relajación que solemos concedernos después de comer. En nuestro ajetreado día a día, no hay tiempo para una siesta a la sombra al son del canto de las cigarras. Por suerte, hay diferentes tipos de siesta, y la microsiesta es ideal para un descanso rápido que te permita continuar el día con energía. Te contamos más...

La siesta ya no es un privilegio exclusivo de los veraneantes

La siesta vuelve con fuerza a nuestra vida cotidiana, cada vez más orientada al bienestar. Hoy en día, saber gestionar las emociones y retomar el control de la salud van de la mano de acciones que nos conducen hacia una vida más serena. La siesta es, por tanto, una forma de pasar el día en las mejores condiciones. Por eso, cada vez más empresas crean espacios que permiten a sus empleados disfrutar de este momento de desconexión. Y para beneficiarse de las ventajas de una siesta, no hace falta que dure mucho tiempo, ni siquiera que uno se tumbe en una cama a oscuras.

Hay tres tipos:

  • La siesta larga: aquella que se asemeja a un verdadero periodo de sueño en el que se pasan por diferentes fases, igual que durante la noche. Suele durar lo que tarda un ciclo completo, es decir, una hora y media de media. Es la más adecuada para asegurarse de despertarse en la fase de sueño ligero y no sufrir una sensación de confusión mental ni sentirse más cansado que antes.No es una siesta recomendada para el día a día, sino más bien para aquellas personas que sufren un déficit de sueño excesivo que les provoca un estado de agotamiento.
  • La siesta media: es la que más se suele recomendar, ya que dura entre 20 y 30 minutos, lo que permite evitar la fase de sueño profundo y no sentirse aturdido al despertarse. Se trata, por tanto, de un sueño ligero pero reparador que conviene practicar a mediodía para poder continuar la jornada con un plus de energía. Sin embargo, durante una jornada laboral, no siempre es fácil concederse 20 minutos de sueño, a menos que se disponga de un espacio dedicado a ello o se trabaje desde casa.
  • La microsiesta, o «power-nap» en inglés, es, como su nombre indica, una siesta de muy corta duración. Lo ideal es que no supere los 10 minutos. Se puede practicar a diario para disfrutar de uno o varios momentos de relajación a lo largo del día. Es un impulso de energía que conviene realizar, preferiblemente, después de comer o justo antes o después de una situación estresante. La microsiesta es una respuesta rápida a los estados de ansiedad cotidianos que ayuda a ralentizar la respiración y, por consiguiente, el ritmo cardíaco.

Micro-siesta: ¿cómo se practica y cuáles son sus beneficios?

La microsiesta es diferente de los demás tipos de siesta que hemos visto anteriormente. Se trata más bien de un estado de gran relajación en el que se entra rápidamente en un sueño ligero sin dejar de estar atento al entorno. Por lo tanto, no es necesario estar en condiciones óptimas para dormir. Basta con un lugar tranquilo y un sitio cómodo para practicar la microsiesta. Sin embargo, dependiendo de cada persona, puede resultar más o menos difícil alcanzar rápidamente ese sueño ligero.

Por eso, al principio, es mejor buscar un lugar que favorezca el sueño. Con la experiencia, este estado se alcanza más fácilmente en casi cualquier sitio. Para relajarte rápidamente, túmbate, cierra los ojos y respira profundamente varias veces. Asegúrate de poner un despertador para que suene al cabo de 10 minutos, para no quedarte completamente dormido. La microsiesta es adecuada para todo el mundo durante todo el año y permite disfrutar de numerosos beneficios para la salud.

Además de aportar más relajación durante el día, ayuda a mejorar la concentración. Esto puede resultar útil cuando se realiza un trabajo intelectual tedioso o cuando hay que recorrer un largo trayecto en coche.

Además, mejora la calidad de la memoria. La microsiesta ayuda a reducir la tensión muscular, lo que permite una relajación tanto mental como física. De este modo, permite aumentar el rendimiento cognitivo en una media de casi un 35 %, lo que debería animar a las empresas a habilitar espacios de descanso y a fomentar las siestas rápidas a mediodía.

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