Hoy en día, la conciencia ecológica está ganando terreno en nuestra sociedad. Tomamos ciertas decisiones que benefician al medio ambiente. Aunque estos esfuerzos son loables, debemos hacer aún más. Nuestro planeta sufre, el calentamiento global se agrava y la biodiversidad se está colapsando. Por eso es fundamental abrir los ojos ante los métodos de producción de los numerosos objetos y muebles que nos rodean.
Entre ellos se encuentra el sofá, al que rara vez se le sospecha de dañar el medio ambiente. Sin embargo, la mayoría de los sofás estándar (sofás rectos o sofás cama) están fabricados con materiales problemáticos como el poliéster o el poliuretano. ¿Cómo se fabrican estos materiales? ¿Y qué hay del cuero y su carácter natural?
Analizamos los revestimientos sintéticos para sofás, el peligro ecológico que suponen y por qué es preferible evitarlos y optar por los revestimientos de tejidos naturales.
Poliéster, poliamida, poliuretano, acrílico y otros componentes sintéticos de la microfibra
El tapizado de sofás de microfibra suele ser muy apreciado por su bonito aspecto. Su tejido de malla muy tupida hace que los tejidos de microfibra sean impermeables y resistentes a las manchas y a los arañazos de las mascotas. En cuanto a la relación calidad-precio, la microfibra también es una opción interesante para el tapizado de sofás. Sin embargo, al analizarla más detenidamente, se observan graves limitaciones ecológicas y sanitarias en la microfibra.
Análisis del poliéster y la poliamida, componentes de la microfibra
En primer lugar, conviene plantearse una pregunta: ¿cómo se fabrica la microfibra? Tanto si presenta un aspecto clásico como de alcántara —un tipo de revestimiento que imita la piel de ante—, la microfibra se compone principalmente de elementos sintéticos. Entre ellas cabe citar el poliéster, el acrílico, el poliuretano o incluso la poliamida 6-6, más conocida como nailon. Más concretamente, puede tratarse de un tejido 100 % poliéster o de una mezcla de varios materiales sintéticos. Sin embargo, el resultado es el mismo. De hecho, todos los materiales sintéticos proceden dela industria petroquímica.
El impacto de la microfibra en el medio ambiente y en nuestra salud
El poliéster, la poliamida, el poliuretano o el acrílico no pueden presumir de pertenecer a la categoría de materiales sostenibles. Desde un punto de vista ecológico, estos materiales sintéticos resultan bastante perjudiciales. En primer lugar, estos materiales proceden del plástico y, por lo tanto, del petróleo. No hace falta ir más allá: al ser una energía fósil, el petróleo resulta muy contaminante para el planeta.
Además, el proceso de fabricación de los tejidos sintéticos consume mucha energía y requiere una enorme cantidad de agua. Por último, la microfibra actúa como una bomba de relojería para los ecosistemas marinos. De hecho, al lavarla en la lavadora, la funda de sofá de microfibra pierde miles de micropartículas. Estas, arrastradas por las aguas residuales, acaban tarde o temprano en el océano, ya que son demasiado finas para ser retenidas por las plantas depuradoras. Así pues, estas micropartículas procedentes de la industria petroquímica terminan su recorrido en el estómago de los peces y, posteriormente, en el nuestro.
¿El modal y la viscosa son materiales naturales?
El modal y la viscosa suelen clasificarse como materiales procedentes de recursos naturales. Esta afirmación es cierta, pero hay que añadir que ambos materiales, producidos a partir de celulosa (bambú, eucalipto, haya, etc.), se someten a numerosos tratamientos químicos. En un principio, ambos materiales ofrecían una buena alternativa a la seda. Suaves y resistentes, el modal y la viscosa son, en realidad, materiales compuestos por fibras artificiales, ya que los productos químicos prevalecen sobre la celulosa.
De hecho, los dos materiales que componen algunas fundas de sofá son el resultado de un proceso químico contaminante y tóxico. En concreto, la celulosa se mezcla con sosa cáustica, ácido sulfúrico, amoníaco, disulfuro de carbono, etc. Cabe preguntarse por los residuos químicos que generan estos distintos tratamientos. Por otra parte, el modal y la viscosa contribuyen a la deforestación mundial y requieren una enorme cantidad de agua durante su fabricación.
¿El sofá de piel: natural, de verdad?
El sofá de cuero es sinónimo de clase y elegancia. Resiste el paso del tiempo y no requiere un mantenimiento regular. Sin embargo, los métodos de fabricación del sofá de cuero estándar suscitan indignación. Aunque en un principio es un material natural, el cuero se somete a numerosos tratamientos químicos para dotarlo de flexibilidad y estabilidad.
El peligro de los tratamientos químicos
El curtido del cuero es objeto de críticas por parte de las asociaciones ecologistas e incluso de la Comisión Europea. Existen dos formas de curtir el cuero utilizado en sofás, artículos de marroquinería o en la industria textil:
- por un lado, el curtido vegetal, que se lleva a cabo mediante cenizas y cortezas de árboles trituradas;
- por otro lado, el curtido mineral, un proceso químico en el que se utilizan sales de aluminio, alumbre o cromo.
Si bien el primer método resulta bastante saludable y natural, el segundo provoca auténticas catástrofes medioambientales. Por citar algunos ejemplos, cabe mencionar la contaminación de los ríos y de las capas freáticas, pero también el envenenamiento de los trabajadores y de las poblaciones situadas en las inmediaciones de las curtidurías. La demanda de este material no disminuye, sino todo lo contrario. Por eso, el método de curtido químico, más rápido, es el preferido por los fabricantes que se han deslocalizado a Asia o África. Hoy en día, la contaminación derivada de la industria del cuero se encuentra entre las diez principales fuentes de contaminación mundial.
El cuero reconstituido, una mezcla de cuero auténtico y sintético
El cuero reconstituido, también conocido como cuero encolado, se compone de restos de cuero auténtico y sintético. A estos se les añaden materiales de relleno y, a continuación, el conjunto se encola con materiales plásticos como el poliuretano. Por lo tanto, este material presenta los problemas medioambientales del cuero auténtico, pero también los del cuero sintético y los aditivos, ambos procedentes de la industria petroquímica.
¿Y qué hay del sofá de imitación de cuero?
El sofá de imitación de cuero, o cuero sintético, debía sustituir al cuero auténtico y, de este modo, paliar los problemas que afectan al sector. Por desgracia, la gran mayoría del cuero sintético está compuesto por los mismos materiales plásticos que provocan un desastre ecológico. Sin embargo, existen algunos tipos de cuero de origen vegetal, como el «Pinatex» (cuero de piel de piña), el cuero de piel de eucalipto o incluso el cuero de setas. Estos siguen siendo poco habituales para tapizar sofás.
¿Qué tejido elegir para tapizar un sofá de forma ecológica?
¿Es posible tapizar el sofá con un tejido natural, ecológico y totalmente saludable? La respuesta es sí. Tejidos como el algodón, la lana o el lino permiten combinar la calidad, la estética y una vida útil óptima del tapizado. Entre otras cualidades de estos tejidos, cabe destacar su resistencia a toda prueba y su facilidad de lavado. El lino aporta ligereza al mueble y es, sin duda, el tejido más elegante y de mayor calidad al que recurrir para tapizar un sofá. Además, el lino es un producto local, por lo que es mejor para el planeta. De hecho, Francia se sitúa a la cabeza de los mayores productores de este material textil natural y ecológico, ¡con más del 75 % de la producción mundial!
Descubre nuestra gama de sofás ecológicos:
Sofás de lino - Sofás de 2 plazas - Sofás de 3 plazas - Sofás de 4 plazas - Sofás de madera maciza - Sofás rectos - Sofás modulares - Sofás esquineros
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