Se acerca la llegada del bebé y empiezas a preparar el parto decorando su futura habitación. Como cualquier padre o madre, quieres convertirla en un pequeño y acogedor nido, ya que tu hijo pasará allí gran parte de su vida como bebé: decoración, artículos de puericultura, juguetes y peluches… No escatimas en gastos.
La cuna es, por supuesto, uno de los elementos imprescindibles. Teniendo en cuenta que los bebés duermen hasta 18 horas al día, la mayoría de los padres se enfrentan a una cuestión fundamental: ¿qué colchón para bebé elegir?
Reconocido como el mejor colchón para bebés, tanto por su calidad y comodidad óptimas como por no tener efectos negativos sobre la salud de los niños, el colchón ecológico es un modelo cada vez más apreciado por las familias.
Descubramos juntos cómo elegir un colchón ecológico que sea cómodo y adecuado para el sueño del bebé.
La certificación ecológica: la garantía de un colchón natural para la comodidad del bebé
Querer elegir un colchón ecológico para bebé sin tener en cuenta la certificación o la etiqueta ecológica no tendría ningún sentido. ¿Por qué? ¡Porque es la garantía de que estás comprando un colchón realmente ecológico y saludable!
Antes que nada, hay que saber que un colchón ecológico no es necesariamente un colchón respetuoso con el medio ambiente, y viceversa. De hecho, un colchón ecológico está fabricado con materiales naturales procedentes de la agricultura ecológica y está sujeto a unas especificaciones muy estrictas. Sin embargo, esto no significa que su producción cumpla con todos los criterios de una etiqueta ecológica.
La presencia de una etiqueta o certificación te permite tomar una decisión informada y con total transparencia sobre la composición del colchón.
- La certificación CertiPUR suele presentarse en las campañas de marketing como una certificación ecológica, ¡lo cual es, por supuesto, falso! La certificación CertiPUR garantiza que la espuma utilizada se fabrica sin metales pesados, sin colorantes cancerígenos y sin plastificantes, lo que reduce las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV). Aunque se trata de un colchón sin duda más saludable que uno de espuma convencional, esta certificación no confiere al colchón para bebés la calificación de «ecológico», ya que la espuma utilizada (poliuretano, poliéter o viscoelástica) es un material sintético derivado de productos petrolíferos. Por lo tanto, es todo menos ecológico.
- La certificación Oeko-Tex Standard 100 garantiza la ausencia de sustancias tóxicas para la salud y el medio ambiente, pero no la calidad ecológica y natural del colchón.
- La certificación Global Organic Latex Standard (GOLS), específica para los colchones de látex, garantiza que todos los materiales y procesos de fabricación cumplen unas estrictas normas ecológicas. Por lo tanto, esta certificación se aplica únicamente a los colchones de látex natural y no al látex sintético.
Existen otras etiquetas y certificaciones ecológicas; solo hemos mencionado las tres principales (si bien el primer punto es más bien una advertencia), ya que cada etiqueta tiene un ámbito de aplicación específico (nacional, europeo, mundial, etc.), por lo que hay muchas otras.
El colchón ecológico para bebés, un modelo 100 % natural garantizado
Aunque «ecológico» no signifique necesariamente «sostenible», la presencia de una certificación ecológica ofrece, no obstante, la garantía de que el colchón está fabricado con materiales naturales ecológicos. Por lo tanto, elegir una etiqueta es elegir un relleno saludable para la salud del bebé.
Existen varios materiales naturales para el relleno de los colchones:
- El colchón de lana ecológica, normalmente de oveja, tiene propiedades termorreguladoras y aislantes que aportan calor y una suave comodidad; sin embargo, no lo recomendamos para los bebés, que necesitan un colchón firme;
- El colchón de algodón ecológico es un producto cada vez más utilizado para la ropa de cama infantil, ya que ofrece un buen confort y una buena densidad; sin embargo, el algodón tiene el inconveniente de absorber la humedad;
- El colchón de fibras de coco ecológicas es un modelo muy transpirable que garantiza una ventilación óptima del lecho; además, es hipoalergénico y antiácaros, lo que lo convierte en una excelente opción para los bebés, siempre que se combine con una capa de espuma (normalmente de látex) para suavizar su dureza;
- El colchón ecológico de látex natural (100 % látex o combinado con otro material natural ecológico)ofrece un confort ideal para el bebé y una calidad higiénica impecable (ventilación del colchón, propiedades antiácaros, antibacterianas y termorreguladoras).
Hablemos por último de la funda exterior, que también es importante. La funda exterior es la capa exterior de tejido que recubre el colchón. Puede estar integrada directamente en el colchón o presentarse en forma de funda extraíble. Contribuye a la comodidad de la cuna al proporcionar un buen apoyo al cuerpo. Por lo tanto, la funda debe ser lo suficientemente mullida como para que el colchón resulte cómodo. Puede estar fabricada con diversos materiales, pero te recomendamos que elijas un producto ecológico que sea lo suficientemente transpirable y termorregulador (como la microfibra de algodón ecológico) para que tu hijo no pase demasiado calor.
Por último, por motivos de higiene, es mejor optar por un colchón con funda extraíble para poder lavarla. Si no es así, también puedes ponerle al colchón una funda ecológica, un protector de colchón o un cubrecolchón, preferiblemente de tencel o fibra de bambú.
La densidad del colchón ecológico para bebés: la garantía de un sueño de calidad
Llegados a este punto de la lectura, ya sabes prácticamente todo lo que hay que saber para elegir bien el colchón ecológico para tu hijo. El último aspecto importante para proporcionar a tu bebé la comodidad ideal —y, sobre todo, indispensable para su desarrollo— es la densidad del colchón.
Un bebé tiene necesidades específicas (el desarrollo de su esqueleto y, más concretamente, de su columna vertebral, la flexibilidad del cuello, la fragilidad del cráneo, etc.), sobre todo teniendo en cuenta que pasa gran parte del día en la cuna.
Por eso necesita el mejor apoyo posible. Así pues, el colchón ecológico para bebés debe ser denso y firme. En general, una densidad de entre 20 y 22 kg/m³ para un colchón con relleno de espuma y de 55 kg/m³ para uno de látex es un buen término medio. Cabe precisar que la densidad no depende del grosor del colchón. La idea de que cuanto más grueso sea el colchón, mejor, es un mito. El grosor adecuado de un colchón para bebé oscila entre 10 y 13 cm.
Terminemos con un último consejo que tiene más que ver con la practicidad que con la comodidad, aunque, no obstante, contribuye a ella: la elección del tamaño del colchón ecológico.
Por lo general, hay dos tamaños entre los que elegir para un colchón de bebé, a saber:
- 60 x 120 cm para un niño de 0 a 5 años;
- 70 x 140 cm para un niño de 0 a 7 años.
Como podéis ver, elegir un colchón para bebé más grande os permite utilizarlo durante más tiempo, a pesar de que vuestro hijo crezca.
En cualquier caso, el colchón ecológico para bebés debe tener las mismas dimensiones que la cuna y el somier, para que no quede ningún espacio entre los laterales del colchón y los barrotes de la cuna y así evitar cualquier riesgo de accidente.
Por lo tanto, a la hora de elegir un colchón ecológico para bebés, lo más importante es fijarse en la certificación y en los materiales utilizados para el relleno del colchón. La densidad del colchón, que depende del relleno y de la funda, debe ser firme y densa. Por último, el colchón debe ser fácil de cuidar (con funda extraíble), a ser posible reversible y transpirable para eliminar la humedad acumulada en el interior del colchón.
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