Al igual que nuestro querido planeta, los colchones no duran para siempre y, por lo tanto, hay que cuidarlos para que duren el mayor tiempo posible. Sin embargo, tienen la ventaja de que se pueden sustituir cuando empiezan a deteriorarse y su calidad ya no satisface a quienes los utilizan. Ante una clientela cada vez más exigente y acostumbrada a una ropa de cama de calidad, los profesionales del sector hotelero han comprendido perfectamente la importancia de ofrecer a sus clientes colchones de calidad para garantizar su satisfacción.
Por ello, cambiar los colchones es imprescindible, pero a menudo supone una inversión costosa, así que conviene elegir bien el modelo que te acompañará durante muchos años y que, entre otras cosas, contribuirá a la reputación de tu establecimiento. En este sentido, veamos en este artículo cuáles son los indicios que te permiten saber si tus colchones siguen en buen estado y por qué este cambio es una decisión acertada.
¿Por qué es importante cambiar los colchones de un alojamiento profesional?
No obstante, se trata de una decisión imprescindible que resultará beneficiosa para tu alojamiento web y, sobre todo, para sus visitantes.
Garantiza la salud, el confort y el descanso de tus clientes…
De hecho, es necesario cambiar los colchones que ya no están en sus mejores momentos para garantizar a tus clientes un sueño de calidad y una higiene impecable. De lo contrario, hacer que duerman en una ropa de cama desgastada puede ser un verdadero motivo de insatisfacción, ya que puede provocar, por ejemplo, dolores lumbares y cervicales y, por lo tanto, tener un impacto considerable en la calidad del sueño. Por lo tanto, un colchón que ya ha cumplido su ciclo provocará a tus clientes dolores musculares al despertarse en diferentes partes del cuerpo, como la espalda, las cervicales, la cabeza y los riñones, algo de lo que bien podrían prescindir... Además, podrán sentir una desagradable sensación de hundimiento en el colchón que impide a la persona que duerme en él encontrar una posición cómoda para dormir, lo que significa que han perdido densidad.
Un colchón sintético desgastado también resulta un auténtico enemigo para quienes desean dormir en pareja en el mismo colchón, ya que el más mínimo movimiento se convierte en un suplicio para la pareja, pues la independencia de descanso se ha deteriorado. A diferencia de los fabricados con látex natural, los colchones de espuma con muelles desgastados también entrañan el riesgo de que tus huéspedes noten los muelles, una sensación desagradable que tus clientes no van a apreciar. Cambiar tus colchones es, por tanto, una garantía de calidad para tus huéspedes, ya que les aseguras un servicio a la altura de sus expectativas.
Renovar la ropa de cama también es imprescindible desde el punto de vista higiénico, ya que la mayoría de los colchones (el 90 %) son sintéticos, de espuma de poliuretano, y, por lo tanto, envejecen mal y no son muy transpirables, por lo que les cuesta eliminar el sudor. Esto puede provocar un aumento de los ácaros (que pueden causar reacciones alérgicas) y de las bacterias, así como un olor desagradable, sobre todo en un alojamiento profesional. Dado que la higiene es un factor fundamental cuando se duerme en una ropa de cama que no es la propia, el incumplimiento de este principio básico puede resultar un factor disuasorio para tus clientes y, por lo tanto, perjudicar tu reputación; por ello, cambiar los colchones permite mejorar la comodidad y la satisfacción de tus huéspedes.
Abordar este cambio desde un punto de vista estratégico
Por lo tanto, la renovación de tus colchones puede tener repercusiones positivas; depende de ti sacarle el máximo partido. Por ejemplo, tras la adquisición de una casa rural, mejorar la comodidad de la ropa de cama puede ser un argumento para captar nuevos clientes, por lo que será importante darlo a conocer. En general, esto también permite mantener la competitividad frente a otros alojamientos que ofrecen ropa de cama de calidad. Es una oportunidad para añadir valor a tu alojamiento profesional; cada vez son más los establecimientos que llevan a cabo su transición ecológica optando por colchones fabricados con materiales naturales. Por ejemplo, la marca Kipli acompaña a los profesionales del sector del alojamiento en su transición ecológica equipando sus habitaciones con colchones ecológicos, saludables, duraderos y cómodos.
Esa es la decisión que han tomado, por ejemplo, el Domaine Ourea, L’Auberge de la Fenière o el Clos Dagobert, por citar solo algunos.
De hecho, renovar los colchones también puede ser una oportunidad para empezar o seguir adoptando prácticas ecológicas, una estrategia que tiene sentido si tenemos en cuenta que el 70 % de los viajeros se inclinan más por reservar un alojamiento que haya adoptado medidas ecológicas. Por lo tanto, esta inversión es una oportunidad que te permite realizar una compra responsable acorde con tus valores. Además, el colchón de látex 100 % natural tiene un verdadero valor añadido frente a los colchones sintéticos que inundan el mercado: ofrece un gran confort gracias a su gran resiliencia y se adapta a la morfología de quien duerme, y no al revés. Tiene la cualidad intrínseca de ser muy saludable e higiénico, ya que es muy transpirable y, de forma natural, antiácaros y antibacteriano. Se trata, por tanto, de una inversión acertada que puede encajar en una estrategia bien pensada. Basar su comunicación en este cambio puede resultar eficaz, sobre todo si esta nueva ropa de cama se ajusta a la imagen que desea transmitir de su alojamiento profesional (ecorresponsable, prestigioso, máximo confort…). Un valor percibido que se inscribe en las tendencias actuales y que, por lo tanto, supondrá una auténtica ventaja competitiva que te permitirá destacar entre la competencia.
Los distintos indicadores señalan que es el momento de actuar
Ahora que ya es consciente de que la renovación de sus colchones no debe descuidarse, sino que debe planificarse con antelación como una inversión estratégica, y de que constituye un factor real de satisfacción para sus clientes, veamos cuáles son los indicios que señalan que es necesario cambiar sus colchones.
1. Presta atención a la antigüedad de tus colchones
Como ya se ha mencionado, el 90 % de los colchones disponibles en el mercado son sintéticos y se deterioran rápidamente, con una vida útil media de 6 o 7 años. Por lo tanto, hay que tener esto en cuenta a la hora de elegir un colchón. Es cierto que son más baratos que los colchones de látex 100 % natural, pero también duran la mitad, así que hay que tener cuidado con los falsos ahorros. Con este mismo espíritu, la marcaKipli ofrece productos duraderos y respetuosos con el medio ambiente capaces de durar más de 12 años. Si tus colchones sintéticos tienen más de 7 años, esto debería hacerte sospechar: es el momento de comprobar si aún se pueden seguir utilizando o, por el contrario, si hay que cambiarlos.
2. Los signos de desgaste no engañan…
La antigüedad de tus colchones puede, por tanto, permitirte prever cuándo tendrás que renovarlos; sin embargo, esto es solo una estimación teórica y lo más eficaz sigue siendo fijarse en los indicadores físicos y visuales. De hecho, es importante fijarse regularmente en los distintos signos de desgaste que presentan los colchones que van envejeciendo. Por lo tanto, recuerda comprobar que tus colchones no se hundan, que sigan siendo lo suficientemente firmes y que no te hundas en ellos. Los dolores de espalda tras pasar la noche en el colchón también son signos a tener en cuenta.
En el ámbito del alojamiento profesional, se recomienda optar por colchones con una gran resistencia y una buena densidad, así como un buen soporte.
Este es el caso de los colchones de látex natural, cuya elasticidad garantiza un sueño de calidad, ya que se adaptan a la morfología de quien duerme y no pierden densidad. Además, recuerda dar prioridad a los colchones que hayan obtenido la certificación Calidad certificada por LGA. Esta prueba, que simula un uso prolongado de un colchón equivalente a 10 años, certifica la buena calidad y la vida útil del mismo. A modo de ejemplo, en un colchón Kipli La prueba LGA revela que este pierde menos del 1 % de su densidad y altura a lo largo de su vida útil.Los signos visuales no engañan, por lo tanto; entre ellos se encuentran las marcas de desgaste diario causadas por los clientes, pero también los rastros de moho y humedad. En este caso, hay que prestar atención al entorno en el que se encuentran los colchones, aunque esto suele deberse a la transpiración de los clientes, lo que subraya la importancia de elegir un colchón termorregulador y, sobre todo, muy transpirable, característica intrínseca de los colchones de látex 100 % natural. Este desgaste y esta humedad también pueden alterar el color inicial de los colchones y provocar un olor desagradable.
Como habrás comprendido, además de reflejar el deterioro de tus colchones, estas manchas no son del agrado de tus clientes, que las asocian directamente con una falta de higiene. Por lo tanto, resulta conveniente optar por colchones cuya funda sea extraíble y lavable, para poder mantenerla en buen estado y prolongar la vida útil de su colchón, un factor nada desdeñable que debe tenerse en cuenta. También recomendamos utilizar protectores de colchón para no estropear la funda; además de ser muy absorbentes, los protectores de colchón son mullidos y aportarán un plus de comodidad a su colchón.
3. Escuchad a vuestros clientes…Por lo tanto, es necesario comprender que el hecho de que tus colchones parezcan estar en buen estado a simple vista no significa que realmente lo estén. Por eso, es fundamental fijarse en los comentarios de tus huéspedes: si se quejan de dolores causados por tus colchones o si su sueño se ha visto alterado, puede ser una señal que no debes pasar por alto. Por ello, te recomendamos que prestes especial atención a los comentarios que te hagan directamente en recepción y a las opiniones que dejen en Internet. Las señales no siempre son evidentes, por lo que escuchar a tus huéspedes es lo primero que debes hacer para poder satisfacerles.
No hace falta que os lo digamos: la ropa de cama sigue siendo uno de los elementos clave de la experiencia del cliente. ¡No subestiméis la satisfacción que supone recibir comentarios positivos, ver cómo mejora vuestra valoración de los clientes y destacaros de la competencia gracias a ella!
