Cama de roble: criterios de elección
Elegir bien la ropa de cama es muy importante. De hecho, la cama debe ser sinónimo de comodidad y garantizar un sueño reparador. ¿Qué cama elegir, junto con el colchón y el somier? Los materiales deben seleccionarse con cuidado. La madera maciza es garantía de solidez y durabilidad. El roble es una madera muy resistente que no se estropea. En otras palabras, una cama de roble perdura a lo largo de los años y tiene la ventaja de que se puede repintar según los gustos y las tendencias decorativas.
A la hora de elegir una cama de roble, es recomendable optar por madera maciza francesa con certificación PEFC, con el fin de apoyar la economía local y contribuir a un consumo ecológico. La compra de una cama de madera de roble es, por tanto, ante todo una elección sostenible, que garantiza un descanso de máxima calidad. Descubre los aspectos esenciales que debes tener en cuenta a la hora de elegir una cama de roble de primera calidad.
Las dimensiones de la cama
Existen diferentes tipos de camas, pero también hay varias medidas de ropa de cama. El tamaño de la cama es un criterio importante, ya que influye en la comodidad y la calidad del descanso nocturno. Es fundamental dedicar tiempo a elegir las medidas adecuadas.
La elección del tamaño de la ropa de cama depende de varios factores:
- la superficie del espacio destinado a la cama;
- la elección de la cama para niños o adultos (doble, individual, de entrepiso, litera);
- las posturas adoptadas durante la noche.
Cuanto más grande es la cama, mayor es la comodidad que ofrece. De hecho, cada noche, la persona que duerme puede dar unas cuarenta vueltas. Por eso, cuanto más grande es la cama, menos le molesta la falta de espacio cuando se mueve mucho durante el sueño.
La cama debe ser, por tanto , lo más grande posible. Se recomienda elegir una cama doble y, si el espacio de la habitación lo permite, optar por una cama king size. No obstante, el tamaño de la habitación puede suponer un obstáculo que impida elegir una cama de gran tamaño. Las camas más habituales en el mercado tienen unas dimensiones de 180 x 200 cm y 160 x 200 cm.
En un espacio reducido, son muchos los que se decantan por una cama de 120 cm x 190 cm. Sin embargo, aunque es práctica, esta cama no permite adoptar todas las posturas ni moverse libremente por la noche sin correr el riesgo de quedarse sin espacio.
La altura adecuada del colchón
Otro criterio a tener en cuenta a la hora de elegir una cama nueva: la altura del futuro lecho. ¿En qué consiste exactamente?
En primer lugar, no se trata de la altura de la cama. La altura de la superficie de descanso corresponde a la profundidad de la cama, es decir, el espacio entre los bordes de la cama y el lugar donde descansa el colchón. Determinar este espacio permite, posteriormente, elegir un colchón que se adapte a las necesidades de cada uno. Las personas que prefieren dormir en colchones gruesos deben asegurarse de que la altura de la cama permita alojar este tipo de colchón. En otras palabras, la altura de la superficie de descanso determina la elección del colchón. El colchón debe ajustarse perfectamente a la altura de la superficie de descanso; de lo contrario, podría quedar demasiado pequeño, demasiado grande o demasiado grueso y, por lo tanto, desplazarse.
La elección del roble
Un material de calidad determina la solidez y la durabilidad del producto. Aunque es más cara que una cama de contrachapado, la cama de roble es, sin embargo, una auténtica inversión que garantiza la comodidad de todos.
Un diseño único
La cama de roble tiene la ventaja de ofrecer un diseño excepcional. Se trata de una pieza única fabricada con un material natural. Es ideal para una decoración natural y auténtica, aunque se adapta a todo tipo de estilos decorativos, ya que, como cualquier madera, se puede pintar.
Un material ecológico y saludable
Dar prioridad a materiales de alta calidad, como la madera contrachapada o la chapa, es fundamental para optar por un producto duradero. La cama de roble, fabricada con un material duradero, perdura a lo largo de los años, e incluso de las generaciones.
Además, el roble tiene la ventaja de ser una madera que «respira». A diferencia de las camas de gama baja disponibles en el mercado (a menudo de madera reconstituida), el roble macizo tiene la ventaja de no estar expuesto a productos que, en ocasiones, pueden ser nocivos para la salud. Además, estas maderas reconstituidas y de baja calidad tienen un impacto negativo en el medio ambiente.
Dado que la cama es un lugar donde pasamos un tercio de nuestra vida, es fundamental que sea un espacio saludable. Por eso, la cama de roble es ideal para todos los miembros de la familia, tanto padres como hijos.
Resistencia y durabilidad
El roble macizo es una madera de gran calidad, conocida por su resistencia a la humedad. El roble, sólido y duradero, permite disfrutar de noches cómodas a largo plazo. La cama de roble, ya sea con listones o con somier tapizado, es garantía de calidad y una apuesta segura. La combinación de una cama de roble y un colchón de primera calidad es sinónimo de un confort inigualable.
La elección del modelo de cama
Robusta y auténtica, la cama de roble está disponible en diferentes modelos. La elección depende de los gustos y las necesidades de cada usuario. La cama debe ser, ante todo, cómoda, pero también debe estar a la altura de las expectativas en cuanto a estética.
Para los interiores clásicos o los amantes de los toques vintage, la cama clásica para adultos es un auténtico clásico atemporal. Con o sin cabecero, encaja a la perfección en un dormitorio principal o en una habitación de invitados. Para una decoración vintage acertada, la cama de roble muy alta es ideal. Sin embargo, hoy en día también están de moda las camas bajas, inspiradas en la cultura japonesa. Para un toque más moderno, un cabecero que rompa con la armonía contrarrestará el aspecto clásico y robusto del roble.
Para crear un ambiente romántico y elegante, la cama con dosel de roble es imprescindible. Sin embargo, este tipo de cama encaja mejor en un dormitorio espacioso. Ya sea una cama clásica, literas, una cama alta, una cama con baúl o una cama con cajones para guardar los numerosos juguetes: dado que el roble es una madera resistente, encaja perfectamente en una habitación infantil.
En resumen, la cama de roble está fabricada con un material sostenible y responsable. Sólida, resistente y saludable, es adecuada para todos los miembros de la familia. Para elegir bien una cama de roble, es fundamental tener en cuenta la distribución de la habitación. A continuación, la elección depende del tamaño de la cama, la altura del somier y la procedencia del roble, preferiblemente con certificación PEFC. Por último, a la hora de elegir la cama, es fundamental tener en cuenta la propia estatura y prever 20 cm adicionales de longitud tanto en la cama como en el colchón para garantizar una comodidad óptima. Si se siguen al pie de la letra estos consejos, las noches no podrán ser sino agradables y reparadoras.
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