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¿Qué tipo de cama elegir según la complexión física?

¿Qué tipo de cama elegir según la complexión física?

Elegir la cama adecuada según la complexión física

Para evitar dolores articulares, molestias en la espalda o noches de sueño interrumpido, es importante prestar especial atención a la elección de la cama que completará el dormitorio. De hecho, no basta con optar por el diseño más atractivo. La cama debe adaptarse a la morfología de la persona que duerme, es decir, a su altura, peso o complexión. Del mismo modo, también hay que tener en cuenta su postura al dormir, para que pueda comprar la cama más adecuada a su perfil. La misma regla se aplica al colchón y al somier.

Pero, ¿qué tipo de cama elegir en función de la complexión física? A continuación te ofrecemos algunas pistas.

Elegir la cama adecuada según la complexión física

De media, una persona pasa un tercio de su vida durmiendo. Por eso, es fundamental elegir una ropa de cama adecuada a su complexión. De hecho, es importante disponer de una cama cómoda. A continuación, te indicamos los criterios que debes tener en cuenta para elegir la mejor opción.

La estatura y el peso de la persona que duerme

Por razones de comodidad y practicidad, elegir bien las dimensiones de la cama tiene una importancia fundamental. Para tomar una decisión, hay que empezar por tomar algunas medidas, como la altura y el peso de la persona que va a dormir en ella. A continuación, resultará más sencillo elegir una cama en función de los resultados obtenidos. De hecho, es la complexión de la persona la que determina la longitud adecuada de la cama, así como el soporte que necesita.

Estas son las diferentes medidas de cama disponibles actualmente en el mercado: 

Una cama con la longitud adecuada debe ser, como mínimo, entre15 y 20 centímetros más larga que la estatura de la persona que duerme en ella. De este modo, esta tendrá suficiente espacio en la cama y no sentirá ninguna incomodidad. Si mide 170 cm, deberá optar, como mínimo, por una cama de 190 cm de longitud. Del mismo modo, un adulto de complexión estándar (entre 70 y 80 kg y entre 1,60 y 1,70 m) puede optar por una cama doble clásica de 140 x 190 cm. Por encima de estas medidas, para mayor comodidad, es mejor optar por una cama queen size o una cama king size.

La altura de la cama

Es importante tener en cuenta la altura de la cama. Si la persona que duerme sufre dolores habituales en las piernas o en la espalda, debe optar por una cama con la altura suficiente, para no tener que agacharse constantemente al acostarse. Por lo tanto, es mejor evitar las camas de plataforma, que suelen estar demasiado cerca del suelo. A título informativo, las camas de dimensiones estándar tienen una altura que oscila entre los 50 y los 55 centímetros. Por debajo de esta medida, se trata, por tanto, de una cama bastante baja. Para seleccionar la altura perfecta según la estatura de cada uno, existe un método sencillo. Hay que sentarse en el borde del colchón y comprobar que los pies tocan bien el suelo. Las rodillas no deben estar demasiado flexionadas. Las piernas, por su parte, deben formar un ángulo de 90 grados. Las parejas deben realizar esta prueba juntas para determinar la altura ideal para cada uno.

El número de personas que duermen en la cama

Las personas que duermen en pareja en una sola cama deben tener en cuenta sus medidas individuales para encontrar un término medio. En cualquier caso, es imprescindible optar por una cama doble. Sin embargo, para mayor comodidad, o si los durmientes se mueven mucho por la noche, lo ideal es decantarse por modelos «queen size» o «king size». De hecho, estos son más anchos y ofrecen a cada uno de los durmientes más espacio. De este modo, todos disfrutan de una mayor independencia al dormir. Las personas que duermen solas, por su parte, pueden optar por una cama individual para adultos de 90 x 190 cm. No obstante, también en este caso, para lograr la máxima comodidad, es posible optar por una cama doble.

La complexión del durmiente y su forma de dormir

No todo el mundo necesita el mismo espacio para dormir. Es cierto que depende de la complexión física, pero también de la postura al dormir. Inevitablemente, una persona corpulenta necesitará una cama más grande que una persona de complexión menuda. Cuanto mayor sea el peso de la persona, más apoyo necesitará. Sin embargo, las personas de complexión menuda que suelen moverse mucho mientras duermen también necesitarán más espacio. Es importante tener en cuenta estos factores para elegir el tipo de cama más adecuado para disfrutar de un sueño reparador.

¿Qué tipos de camas hay?

Hay decenas de modelos diferentes de camas. Entre ellos, se encuentran:

  • la cama clásica con somier, compuesta por un colchón colocado sobre un somier de láminas, que a su vez descansa sobre una estructura de madera, metal o aluminio;
  • la cama tapizada, similar a la cama clásica, pero revestida de tela. Muy elegante, esta cama es ideal para muchas personas;
  • la cama con baúl o la cama con cajones, que esconde un espacio de almacenamiento en el que se pueden guardar cosas;
  • la cama con dosel, con una estructura de cuatro columnas que sostienen un velo;
  • la cama eléctrica, que cuenta con un mando que permite elevar la cabecera o los pies de la cama. Este tipo de cama tiene mucho éxito entre las personas que padecen problemas de espalda o de circulación sanguínea;
  • la cama abatible, oculta en un mueble;
  • etc.

Estas camas, disponibles en una amplia variedad de modelos, son adecuadas para todo tipo de durmientes. No obstante, las personas corpulentas o que tienen un sueño inquieto pueden optar por camas fabricadas con materiales más resistentes. De este modo, su sueño no se verá perturbado por una cama que se balancee y podrán disfrutar de noches más reparadoras.

Elegir el colchón adecuado según la complexión física

Si bien es cierto que la cama se elige en función de la complexión física, la regla es la misma para el colchón. Es importante elegir el colchón según las preferencias de firmeza, pero también en función del peso. De hecho, dormir en un colchón que no se adapta a la complexión física no permite un descanso adecuado debido a la incomodidad que se siente. Además, la persona que duerme puede sufrir dolores de espalda o incluso de cuello.

En general, las personas cuyo peso oscila entre los 70 y los 80 kg pueden optar por un colchón blando con una superficie mullida. Por su parte, las personas con una complexión más robusta pueden preferir colchones más firmes. De este modo, se evita que el colchón se hunda o se deforme con el paso del tiempo.

Ahora ya sabes qué tipo de cama elegir en función de tu complexión. Por lo demás, déjate llevar también por los colores y los materiales utilizados. Es cierto que la cama debe permitirte dormir bien por las noches. Sin embargo, dado el espacio que ocupa en un dormitorio, su aspecto debe gustarte y encajar con la decoración de la habitación.

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