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Cojines de tela natural apilados sobre un soporte de madera sin tratar, que reflejan una decoración minimalista y sostenible para un dormitorio ecológico.

El arte de colocar bien los cojines

Una guía visual para cada cama

Hay detalles que tienen el poder de cambiarlo todo. Los cojines decorativos son uno de ellos. Colocados con esmero, convierten una cama en el verdadero centro de atención, aportan personalidad a un dormitorio y crean un ambiente acogedor y cuidado.

Pero también hay que saber cómo colocarlas. Si pones muy pocas, el efecto se pierde. Si pones demasiadas, el conjunto resulta recargado. A continuación te explicamos cómo crear una composición elegante, en función del tamaño de tu cama.

Cama de 140 cm (Full)

Efecto deseado: un resultado equilibrado y compacto, perfecto para habitaciones de tamaño medio.

Parte trasera: 2 almohadas grandes de 66 x 66 cm

Centro: 2 cojines cuadrados de 45 x 45 cm

Antes: 1 cojín rectangular de 43 x 43 cm

💡 Consejo: elige cojines con un relleno denso pero mullido, para que mantengan su forma sin que la cama resulte demasiado dura.

Cama de 160 cm (Queen)

Efecto deseado: crear profundidad sin recargar el espacio.

Parte trasera: 2 almohadas de 66 x 66 cm

Centro: 2 o 3 cojines cuadrados de 50 x 50 cm

Antes: 1 cojín alargado de 35 x 76 cm

💡 Consejo: varía las texturas (lino arrugado, algodón orgánico, lana rizada) para conseguir un efecto envolvente y lleno de vida.

Cama de 180 a 200 cm (King)

Efecto deseado: ocupar todo el ancho de la cama con equilibrio y presencia.

Parte trasera: 3 almohadas de 66 x 66 cm

Parte central: 2 cojines cuadrados de 56 x 56 cm o de 50 x 75 cm

Antes: 1 cojín alargado de 35 x 95 cm

💡 Consejo: para conseguir un estilo «suites de hotel», apuesta por tonos sobrios y atemporales (beige, gris-beige, salvia, azul noche…).

Las normas que conviene tener en cuenta

Esconde las almohadas de noche detrás de los cojines decorativos para conseguir un aspecto limpio y ordenado.

Respeta una jerarquía visual: los más grandes atrás y los más pequeños delante.

Opta por los tejidos naturales: transpiran, son duraderos y aportan una auténtica sensación de comodidad.

Combina los colores con tu ropa de cama, tu alfombra o incluso tu cabecero. Lo importante es la coherencia, no la simetría.

Porque la comodidad también es cuestión de detalles

Una cama bien hecha invita a tomarse las cosas con calma. Invita a sentarse en ella, a tumbarse, a tomarse su tiempo. Es ese pequeño detalle adicional el que, cada día, hace que el dormitorio resulte más acogedor. En Kipli creemos que la comodidad es tanto una cuestión de sensación como de materiales. Y que un cojín, bien elegido y bien colocado, puede cambiarlo todo.

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