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¿Espejo de sobremesa o espejo de pared? ¿Cuál elegir?

¿Espejo de sobremesa o espejo de pared? ¿Cuál elegir?

¿Cómo elegir entre un espejo de pared y un espejo de sobremesa?

Acertar a la hora de elegir los pequeños elementos decorativos depende tanto del ambiente general de la estancia como del buen gusto del propietario en materia de decoración de interiores. Un estilo decorativo puede incluso realzarse gracias a la ausencia de estos elementos. Todo es cuestión de equilibrio.

Entre los objetos decorativos que pueden encontrarse en una casa, los espejos siempre ocupan un lugar un poco especial, ya que son elementos de decoración que combinan el aspecto decorativo con la funcionalidad.

En primer lugar, veremos qué es un espejo y, sobre todo, los diferentes tipos que existen. Al mismo tiempo, determinaremos en qué estancias se puede colocar un objeto de este tipo, para, finalmente, estudiar las diferencias importantes entre un espejo de pie y uno de pared. Por último, terminaremos analizando las particularidades de los espejos y sus limitaciones, para comprender mejor qué es lo que los hace tan atractivos, pero también en qué aspectos hay que tener cuidado. 

La composición de un espejo

Un espejo clásico está formado por una sucesión de capas de materiales. Empezando por la cara frontal y hacia la pared, se obtiene lo siguiente:

  • el marco (a menudo de madera o metal), si lo tiene, aunque no siempre es necesario dependiendo del espejo;
  • el vidrio (de grosor, consistencia y acabados variables);
  • una capa de aluminio o plata para crear el reflejo de la luz;
  • una capa de cobre o plomo (denominada «tain»), que proporciona opacidad al espejo y evita la oxidación de la capa de aluminio;
  • una capa adicional de acabado posterior de diversos materiales;
  • un sistema de fijación a la pared, si fuera necesario.

Se trata, por tanto, de un conjunto de materiales que tienen la capacidad de reflejar la luz ambiental, creando así una doble imagen que llega al ojo del observador. Al modificar ciertos componentes de estos materiales, se puede conseguir un estilo o efecto concreto (espejo sin reflejo, efecto de aumento, etc.).

Los diferentes tipos de espejos

Sin remontarnos a la historia antigua de los espejos, que se remonta a más de 6.000 años antes de nuestra era, conviene, no obstante, recordar por qué la humanidad ha recurrido a los espejos. El espejo ha podido convertirse, sucesivamente, en un objeto de lujo y riqueza (para su fabricación se utilizaba nitrato de plata en una época en la que este mineral era escaso), para luego popularizarse hasta convertirse también en un espejo de adorno y decoración, y posteriormente en un espejo práctico (sobre todo en el cuarto de baño).

Por lo tanto, hay tantos espejos como usos tiene este objeto. Un espejo puede presentarse de las siguientes formas:

  • como mueble decorativo y de diseño en una casa;
  • como elemento constitutivo de una pared o un techo (espejos grandes no estructurales ensamblados);
  • como objeto práctico en un dormitorio o un salón para poder retocarse el aspecto de la ropa;
  • como artículo paramédico o de higiene para realizar de la mejor manera posible el aseo y la higiene corporal (por ejemplo, un espejo de aumento para maquillarse);
  • como espejo científico (como los de los telescopios);
  • etc.

En cuanto a las formas, son libres. Evidentemente, esto depende de los medios de producción de los fabricantes, pero todo (o casi todo) es posible: formas redondas, cuadradas, rectangulares, irregulares, onduladas, etc. Según el uso que se le vaya a dar al espejo (exterior, cuarto de baño, salón, etc.), se pueden aplicar tratamientos para garantizar su buena conservación a lo largo del tiempo.

Cómo elegir entre un espejo de sobremesa y un espejo de pared

Por lo tanto, hay muchos modelos de espejos, pero hay dos tipos que se utilizan con bastante frecuencia.

El espejo de sobremesa

Como su nombre indica, el espejo de pie es un conjunto formado por un espejo y una base que no requiere fijación a la pared. Por lo general, se coloca sobre una base (normalmente de madera o metal) que le permite mantenerse en pie. Al ser de tamaño reducido, puede colocarse sobre un mueble, ya sea como elemento decorativo o con fines prácticos.

También puede ser de pie. Este tipo de espejos de pie suele colocarse en un dormitorio, para que los ocupantes puedan verse de pies a cabeza y comparar sus estilos a la hora de vestirse. Por su carácter independiente y su facilidad para cambiarlo de sitio, se puede comparar con un mueble. No obstante, este espejo requiere que se le dedique un espacio considerable, ya que es necesario poder moverse delante de él y disponer de suficiente distancia para contemplar el reflejo.

El espejo de pared

El espejo de pared, que suele colocarse en una estancia destinada a fines prácticos (por ejemplo, el cuarto de baño), es plano y de poco grosor. Tanto si lleva marco como si no, debe fijarse a la pared mediante un sistema de fijación adecuado en función del tipo de sujeción o de las características de la pared en la que se vaya a colocar:

  • fijación tipo «patas de hielo» sobre soporte de madera o yeso laminado;
  • Fijación con tacos en una pared de hormigón, de bloques de hormigón o de ladrillos.

Permite que se refleje la persona que se arregla en el cuarto de baño, al tiempo que contribuye a crear una decoración elegante en este espacio. Suele colocarse en la parte superior de una pared (para que quede a la altura del observador) y, en la mayoría de los casos, se sitúa encima de los lavabos y fregaderos. Su capacidad para reflejar la luz también contribuye a que la estancia resulte más luminosa.

Por eso, precisamente, el espejo también tiene un papel que desempeñar en el resto de estancias de la casa. Así, un espejo de pared colocado en la entrada no solo permite dar un último repaso a nuestro aspecto antes de salir, sino que también ofrece la posibilidad de ampliar este espacio, que suele ser pequeño.

Cabe señalar que los espejos de pared no se consideran muebles, sino más bien elementos decorativos, sean útiles o no. No se pueden mover fácilmente, salvo que se desmonten y se instalen nuevos soportes en el lugar elegido. Sin embargo, no suponen ningún obstáculo para desplazarse ni para pasar por las habitaciones de la casa.

Los límites de los espejos

Un espejo es un objeto tan clásico como atractivo. Siempre llama la atención de los visitantes, a pesar de que es algo muy extendido e incluso habitual desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los espejos tienen sus propias limitaciones.

  1. A menos que se opte por un espejo de viaje especialmente diseñado para ello, resulta muy difícil transportar un espejo, ya que es muy frágil debido a su capa de cristal.
  2. Los espejos con capa de aluminio pueden sufrir en ocasiones oxidación en estancias húmedas, lo que puede provocar la aparición de desconchones antiestéticos en sus bordes.
  3. Los precios de los espejos pueden llegar a ser bastante elevados en ocasiones. Depende de la calidad de su fabricación, así como del tipo de diseño (iluminación integrada, efecto antivaho, etc.) y del tamaño.

Pero los espejos también son objetos decorativos, de ahí que existan en numerosos modelos y posibilidades. Además de su aspecto práctico, pueden contribuir a aumentar la luminosidad de una estancia o a ampliar el espacio. Por eso, la elección ideal depende de una serie de factores que hay que tener en cuenta para encontrar el equilibrio adecuado entre la configuración de la estancia y los gustos de cada uno en materia de decoración de interiores.

 

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