¿Estás buscando un colchón nuevo? Hay mucho donde elegir. Ante esta amplia variedad de colchones, a menudo resulta difícil orientarse. ¿Cuál es la diferencia entre un colchón viscoelástico y uno convencional? ¿Es mejor optar por un colchón blando o uno firme? ¿Cómo asegurarnos de que nuestro colchón no contenga componentes químicos peligrosos para la salud? Todas estas preguntas son legítimas.
Para ayudarte a tener una visión más clara, respondemos a todas tus preguntas en esta guía sobre colchones. Así podrás elegir un colchón que se adapte a tus necesidades y te garantice un sueño reparador.
¿Cuáles son los diferentes tipos de colchones?
Tanto en las tiendas físicas como en las páginas web, pronto te darás cuenta de que hay varios tipos de colchones. La principal diferencia entre estos distintos tipos de colchones radica en su composición.
Algunos incorporan componentes 100 % químicos, mientras que otros dan prioridad a los materiales naturales. La composición también influye en el precio del colchón, así como en su vida útil. Como suele ocurrir, invertir en un colchón un poco más caro permite disfrutar de un producto de mucha mejor calidad con una composición menos nociva para nuestra salud.
Para ayudarte a tomar una decisión informada sobre este tema y saberlo todo sobre los colchones, aquí tienes una breve descripción de los diferentes colchones que puedes encontrar en el mercado.
El colchón de espuma de poliuretano
El colchón de espuma de poliuretano es un modelo de colchón que se encuentra muy extendido en la categoría de colchones de gama básica. La espuma de poliuretano con la que se fabrica este tipo de colchón procede de la industria petroquímica.
Por lo tanto —como ya habrás comprendido—, este tipo de colchón tiene una composición 100 % química. Además, la espuma de poliuretano también se somete a un tratamiento químico para limitar la proliferación de bacterias, ácaros, etc.
En cuanto a la comodidad, este tipo de colchón no es el de mayor calidad. De hecho, su densidad es relativamente baja, lo que proporciona un soporte ligero a la columna vertebral. Por lo tanto, es mejor utilizar este tipo de colchón como cama adicional.
El colchón viscoelástico
El colchón viscoelástico atrae cada vez a más personas, gracias a su promesa de adaptarse perfectamente a las curvas de nuestro cuerpo para proporcionarnos un apoyo óptimo mientras dormimos.
Pero detrás de esta promesa de comodidad se esconde también una composición sintética con espuma viscoelástica. Así pues, la comodidad estará garantizada a la hora de acostarse, pero la presencia de componentes químicos puede suponer un problema.
Además, este tipo de espuma sintética tiende a retener el calor y la humedad, lo que la convierte en un entorno propicio para las bacterias y los ácaros. En cuanto a la composición y el confort térmico, hay opciones mejores.
El colchón de látex natural
El colchón de látex natural está compuesto en su mayor parte por un componente natural: el látex. Como ya se sabe, el látex es una savia vegetal producida por el árbol del caucho. Para que esta savia sea sólida y maleable, es necesario añadirle agentes vulcanizantes.
Atención: la denominación «100 % natural» puede figurar en cualquier colchón que contenga, como mínimo, un 85 % de látex natural. Por lo tanto, asegúrate de comprobar la composición del colchón que deseas comprar, para elegir el colchón más natural posible.
También puedes encontrar colchones de látex sintético. El látex natural solo representa entre el 15 % y el 20 % de la composición total del colchón. El resto de la composición estará compuesto en gran parte por látex sintético, que, una vez más, procede de la industria petroquímica.
Así que procura elegir un colchón de látex natural si quieres evitar los componentes químicos.
Los colchones de muelles
Si pensabas que los tradicionales colchones de muelles de nuestras abuelas estaban pasados de moda, te equivocas. Evidentemente, los distintos procesos de diseño han cambiado mucho desde los colchones de muelles de antaño.
Hoy en día, se pueden encontrar colchones de muelles de diferentes tipos (colchones de muelles bicónicos, colchones de muelles de espiras múltiples o colchones de muelles ensacados).
Puedes encontrar colchones de muelles con un relleno natural de lana o algodón. Sin embargo, la mayoría de los colchones de muelles incorporan espuma sintética para evitar que se noten los muelles al acostarse. Por lo tanto, si deseas un colchón que sea a la vez cómodo y natural, este tipo de colchón no es necesariamente el más adecuado.
¿Cómo elegir bien mi colchón?
¿Te estás preguntando cómo elegir un colchón? Haces bien, porque, aunque a primera vista esta pregunta pueda parecer trivial, la importancia de elegir bien el colchón hace que merezca la pena informarse un poco más sobre el tema. De hecho, dependiendo de tu complexión, tu edad, tu peso y la calidad de tu sueño, habrá ciertos tipos de colchones que serán más recomendables que otros.
En primer lugar, la primera pregunta que debes plantearte es: ¿quiero un colchón natural o sintético? Como puedes imaginar, las ventajas de un colchón natural suelen eclipsar a las del colchón sintético. A raíz de ciertas polémicas relacionadas con los tratamientos químicos a los que se someten los colchones sintéticos, es legítimo preferir dormir en un colchón de composición natural.
Una vez que hayas elegido la composición de tu colchón, también debes elegir su densidad. La densidad indicada de tu colchón determinará si este es más o menos firme. Como suele ocurrir, la solución ideal se encuentra en un término medio.
En otras palabras, un colchón demasiado blando no te proporcionará el apoyo mínimo que tu cuerpo necesita para dormir bien por la noche. Por el contrario, un colchón demasiado duro no se adaptará a tus movimientos para reducir las tensiones y presiones sobre tu cuerpo. Por lo tanto, es recomendable optar por un colchón de firmeza media.
También debes tener en cuenta tu peso para elegir un colchón que ofrezca la firmeza mínima necesaria para dormir cómodamente. Para las personas que pesen entre 50 y 90 kilos, un colchón blando o semirrígido será totalmente adecuado. Si tu peso es superior, se recomienda más bien un colchón firme.
¿Cómo elegir bien el somier adecuado para tu colchón?
La elección del somier es casi tan importante como la del colchón. De hecho, el colchón y el somier forman juntos tu cama. Si eliges un somier que no se adapte a tu colchón, corres el riesgo de que este se desgaste prematuramente y de perder una gran parte de la comodidad.
A modo de recordatorio, los principales tipos de somieres son:
- el somier de láminas;
- el somier de muelles;
- el somier denominado «de relajación».
El somier de láminas tiene la ventaja de proporcionar una ventilación perfecta al colchón. Sin embargo, asegúrate de elegir un somier de láminas lo suficientemente resistente y con un número mínimo de láminas. Si tienes un colchón relativamente pesado —como uno de látex natural— sobre un somier de láminas de baja calidad y bajo coste, corres el riesgo de tener que cambiar con frecuencia las láminas rotas. Por lo tanto, opta por un modelo de somier de láminas para cama de adulto capaz de soportar un peso mínimo.
Por su parte, el somier de muelles solo debe utilizarse con un colchón de muelles. Por lo tanto, un somier de muelles va de la mano de un colchón de muelles. El objetivo de un somier de muelles es proporcionar un soporte más flexible y mejor adaptado a tus movimientos cuando te acuestas en tu colchón de muelles.
La categoría de somieres denominados «de relajación» incluye los somieres manuales y los eléctricos. Estos dos tipos de somieres tienen la misma función: permitir elevar el respaldo o la parte inferior de la cama. Así, con este tipo de somier, puedes elegir una posición semisentada o elevar las piernas para favorecer la circulación sanguínea.
Para sacar el máximo partido a este modelo de somier, asegúrate de elegir un colchón que soporte este tipo de deformación sin perder comodidad. Por ejemplo, un colchón de muelles no es necesariamente la mejor opción para un somier de relajación. Si un muelle se deforma debido a la elevación de una parte del somier, esto puede provocar una verdadera incomodidad.
¿En qué casos conviene utilizar un cubrecolchón?
Como su nombre indica, un cubrecolchón es un colchón fino que se coloca sobre el colchón. En los últimos años se ha multiplicado la variedad de modelos de cubrecolchones para satisfacer diferentes necesidades. Ya sea por falta de flexibilidad o de firmeza, el cubrecolchón suele ser una solución más económica que sustituir el colchón.
Pero, ¿cómo elegir un cubrecolchón? Si sientes la necesidad de comprar un cubrecolchón, es porque tu colchón actual no te satisface plenamente. Este es el caso de muchas personas que no se han tomado el tiempo necesario para elegir un colchón que se adapte plenamente a sus necesidades. Por lo tanto, para elegir tu cubrecolchón, lo primero que debes preguntarte es por qué quieres colocar un cubrecolchón sobre tu colchón actual.
Si tu colchón actual te resulta demasiado duro, puedes colocar un cubrecolchón blando sobre él. Por el contrario, si te parece que tu colchón es demasiado blando, puedes colocar un cubrecolchón firme.
Por supuesto, esta mayor comodidad no estará a la altura de un colchón cuya densidad se adapte a tu complexión. Sin embargo, puede ser una solución más económica mientras encuentras un colchón nuevo que se ajuste realmente a tus necesidades.
Al igual que con los colchones, también puedes encontrar cubrecolchones:
- de espuma sintética, como la espuma viscoelástica;
- con componentes naturales, como el látex natural, el algodón o incluso la lana.
Si la composición natural de tu cubrecolchón es importante para ti y para tu salud, asegúrate de comprobar que el cubrecolchón en cuestión tenga una composición natural y no haya sido sometido a ningún tratamiento químico controvertido.
El protector de colchón: ¿es realmente imprescindible?
El protector de colchón puede cumplir diferentes funciones. De hecho, existen fundas de colchón impermeables que sirven —como su nombre indica— para proteger el colchón del sudor, de posibles accidentes nocturnos de los niños, etc. Dado que un colchón es difícil de limpiar una vez que se ha manchado, una funda de colchón te permitirá alargar considerablemente la vida útil de tu colchón y mantenerlo en condiciones higiénicas adecuadas.
Cabe señalar que también existen fundas de colchón antiácaros. En este caso, no se trata tanto de proteger el colchón como de protegerte a ti mismo de los ácaros que proliferan en él. La ventaja innegable de una funda de colchón antiácaros es que constituye una solución contra los ácaros mediante un efecto mecánico y no mediante un tratamiento químico. Además de su mayor eficacia frente al tratamiento contra los ácaros, un protector de colchón antiácaros también te permite optar por una solución que no es perjudicial para tu salud.
Es bueno saberlo: si eres alérgico a los ácaros, debes saber que un colchón de látex natural es un entorno poco atractivo para ellos. Los ácaros huyen de los colchones de látex natural y prefieren, con diferencia, proliferar en las espumas sintéticas, que retienen más calor y humedad.
¿Cómo se lava un colchón?
Pasamos todas las noches en contacto más o menos directo con nuestro colchón. Con el paso de las estaciones, es por tanto totalmente normal sentir la necesidad de lavarlo o, al menos, de cuidarlo para mantenerlo limpio.
Pero, ¿cómo se cuida un colchón? No se trata aquí de recomendarte una temperatura de lavado para tu lavadora. De hecho, lavar un colchón como si fuera cualquier otra prenda resulta una misión imposible para muchos. Por suerte, existen muchos trucos para cuidar el colchón sin dañarlo.
En concreto, puedes encontrar varios productos de limpieza para el hogar —normalmente en formato de spray— para limpiar tu colchón. Sin embargo, son pocos los productos que tienen una composición 100 % natural.
Por lo tanto, para evitar introducir sustancias químicas en tu colchón, opta por los tradicionales y siempre eficaces trucos de la abuela para limpiarlo. Si solo quieres desinfectar y refrescar tu colchón, puedes espolvorear bicarbonato sódico sobre su superficie. Déjalo actuar durante unos minutos y, a continuación, aspíralo con la aspiradora. Asegúrate de que el cepillo de la aspiradora esté limpio, para no ensuciar el colchón al intentar limpiarlo.
Si quieres quitar una mancha de tu colchón, puedes utilizar productos naturales. Por ejemplo, puedes usar un poco de vinagre blanco diluido en agua. Para ello, empapa un paño húmedo con vinagre blanco diluido y frótalo directamente sobre la mancha.
¿Cómo elegir bien la ropa de cama?
La ropa de cama suele incluir:
- la sábana bajera;
- la funda nórdica;
- la funda de almohada.
Cabe señalar que la sábana plana ya no está muy de moda en nuestras camas, aunque sigue siendo una prenda de cama muy apreciada cuando se quiere dar un toque especial a la ropa de cama.
Independientemente de la ropa de cama que se elija, la composición del tejido y su acabado son los dos criterios principales que hay que tener en cuenta a la hora de decidir.
Al igual que con la ropa, la ropa de cama de algodón 100 % o de lino absorbe el sudor que puedas producir durante la noche. Si quieres disfrutar de una noche de sueño agradable sin despertarte sudando, opta por ropa de cama de un material 100 % natural y evita los tejidos de poliéster.
En cuanto al acabado, lo más importante es prestar atención al número de hilos que tiene tu ropa de cama. Cuanto mayor sea el número de hilos por centímetro cuadrado, mayor será la durabilidad de tu ropa de cama. En el caso de la ropa de cama básica, el número medio de hilos es de 57 hilos por centímetro cuadrado. Si quieres optar por una ropa de cama de mayor calidad, elige una densidad de hilos de alrededor de 80 hilos por centímetro cuadrado.
¿Qué edredón elegir?
El edredón también es uno de los elementos imprescindibles de nuestra ropa de cama y puede contribuir en gran medida a nuestro confort. Tanto en verano como en invierno, la elección del edredón no debe tomarse a la ligera.
¿Cómo elegir un edredón? En primer lugar, debes elegir su tamaño. Recuerda que el tamaño del edredón debe ser necesariamente mayor que el del colchón. De hecho, el edredón debe caer por los bordes del colchón, para que puedas dormir cómodamente sin que se vean limitados tus movimientos. Por lo tanto, para una cama individual de 90 x 190 cm, debes elegir un edredón de 140 x 200 cm o de 200 x 200 cm.
Para una cama de matrimonio de 160 x 200 cm, el tamaño mínimo de tu edredón debe ser de 240 x 220 cm.
A continuación, debes elegir el índice de calor. Opta por un edredón ligero en verano y uno más cálido en invierno. Si no sufres grandes variaciones de temperatura entre el verano y el invierno, también puedes optar por un edredón para las cuatro estaciones.
En cuanto al relleno, se recomienda optar por edredones con una composición lo más natural posible, para evitar inhalar sustancias químicas durante la noche.
¿Cómo elegir una almohada?
Esta guía sobre colchones no estaría completa sin hablar de la almohada. De hecho, la almohada también es un elemento imprescindible para un sueño reparador. Una vez más, dependiendo de tu sensibilidad a los productos químicos y de las posturas que adoptes al dormir, algunos tipos de almohadas te resultarán más adecuados.
¿Qué almohada elegir? Lo primero que debes hacer es elegir el relleno. Así, puedes encontrar almohadas naturales o sintéticas.
Las almohadas naturales pueden estar compuestas por plumón, plumas, látex natural... Por lo general, ofrecen una mayor transpirabilidad que las almohadas sintéticas y no contienen componentes químicos.
Las almohadas con relleno sintético suelen tener un precio más atractivo, pero contienen componentes químicos.
Si quieres dormir sobre una almohada con una composición saludable, puedes optar por una almohada de látex natural en lugar de una almohada viscoelástica que contenga espuma sintética.
En cuanto a la firmeza de la almohada, elige una almohada blanda si duermes boca abajo. Si sueles dormir de lado, es recomendable optar por una almohada más firme, a ser posible con memoria de forma, para que te proporcione un apoyo perfecto en la nuca. Para quienes prefieren dormir boca arriba, pueden optar por una almohada de firmeza media, es decir, ni muy blanda ni muy firme.
Ahora ya sabes todo lo que necesitas saber para elegir el colchón más adecuado, así como todos los accesorios imprescindibles para garantizarte un buen descanso nocturno.
