Para todos nosotros, la cama es una compañera cotidiana que nos acoge en el dormitorio para disfrutar de un descanso reparador. Sin embargo, ante la creciente variedad de tipos y modelos de camas disponibles, elegir una cama para adultos se ha vuelto más complicado.
De hecho, hay que tener en cuenta numerosos criterios y hay muchas preguntas que surgen con frecuencia, empezando por: ¿qué tamaño de cama elegir? Si bien la cuestión de las dimensiones de una cama es fundamental para tomar la mejor decisión posible, también es imprescindible tener en cuenta otros aspectos de la ropa de cama, como el tipo de cama, la calidad de los materiales del somier y la combinación con el colchón y la base.
Por eso, te ofrecemos una visión general de los aspectos más importantes que debes tener en cuenta antes de tomar una decisión y comprar una nueva cama para adultos.
¿Qué tipo de cama es mejor elegir?
Hay varios tipos de camas, para que cada uno pueda encontrar la que más le convenga en función de sus prioridades: la comodidad, los materiales, el espacio disponible en el dormitorio o incluso la posibilidad de guardar cosas debajo de la cama.
La cama clásica o estándar
La cama clásica es la que encarna la idea que la mayoría tiene de una cama. Compuesta por un armazón de madera o metal, la cama enmarca el somier y el colchón. Algunas camas incorporan un cabecero, mientras que otras no lo tienen de serie, lo que permite elegir si se quiere añadir uno o no, entre todas las posibilidades decorativas y estéticas.
Para disfrutar de una comodidad óptima y de sensaciones más agradables, se recomienda optar por un cabecero fabricado con materiales naturales, como la madera y el lino, y evitar los materiales sintéticos. El armazón de la cama puede contar con patas metálicas sobre las que se apoyan el somier y el colchón. En este caso, la estabilidad de todo el conjunto de la cama depende de la calidad y la solidez de las patas de la cama. Por el contrario, algunos modelos de cama están diseñados para alojar un somier con sus propias patas, que serán, por tanto, las que garanticen la estabilidad del conjunto de la cama. Es importante destacar este punto, ya que a veces se encuentran somieres sin patas, en cuyo caso es necesario asegurarse de adquirir unas y ajustar su altura a la del armazón de la cama.
En cuanto a las dimensiones, hay un gran número de posibilidades, lo que permite a cada uno encontrar una cama que se adapte a todos los tamaños de colchones y somieres disponibles en el mercado.
La cama con cajón: la solución ideal para ahorrar espacio
Como su nombre indica, la cama con cajón se caracteriza por su doble función: sirve tanto de cama como de cajón de almacenamiento. La cama con cajón es, por tanto, una opción que ofrece un espacio de almacenamiento situado debajo del colchón y del somier, totalmente oculto por el marco de la cama.
El ahorro de espacio en el dormitorio es, sin duda, la principal ventaja de esta cama con cajón. En concreto, una manilla permite levantar sin esfuerzo el somier y el colchón, con la ayuda de pistones hidráulicos, lo que da acceso a un cajón de almacenamiento que ocupa todo el tamaño de la cama. Para garantizar una buena solidez y una larga vida útil, recomendamos optar por una cama con cajón de madera maciza, reforzada con un marco de acero. Debido a su diseño, la cama con cajón suele entregarse con el somier integrado, ya que está fijado a los pistones hidráulicos. Por lo tanto, hay que asegurarse de elegir un modelo que incorpore un somier de láminas, lo que garantiza una mejor ventilación del colchón.
La cama nido: una cama de dos plazas con las dimensiones de una cama individual
La cama nido es una cama que, a simple vista, parece de una plaza, pero que esconde un segundo colchón en un cajón; basta con sacarlo y levantarlo para formar una cama doble.
Este ingenioso diseño resulta práctico para espacios reducidos, pero está pensado principalmente como solución complementaria en lo que respecta a la segunda plaza. De hecho, si se necesita una cama doble a diario, es mejor optar directamente por una cama grande de dos plazas, que resulta más cómoda y ofrece más opciones a la hora de elegir colchones y somieres.
La cama alta
Siempre con el objetivo de ahorrar espacio en el dormitorio, la cama alta consiste en una estructura elevada que deja espacio libre en el suelo, debajo de la cama.
A la hora de elegir una cama alta doble hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, el colchón descansa directamente sobre un suelo de madera, sin un somier propiamente dicho, lo que dista mucho de ser óptimo para la calidad del sueño. Además, este tipo de cama influye mucho en el aspecto estético de un dormitorio debido a su volumen. Por otra parte, una cama alta grande para adultos puede oscurecer considerablemente la habitación en la que se instala.
Las dimensiones de una cama doble: longitud, anchura y también altura
Las dimensiones estándar de una cama doble son de 140 x 190 cm. Sin embargo, desde hace muchos años, la oferta se ha ampliado con otras dimensiones de camas, con el fin de adaptarse a todas las complexiones y a todos los gustos.
Así pues, ahora es posible dormir en una cama que mide:
- 140 x 200 cm;
- 160 x 200 cm (tamaño «Queen»);
- 180 x 200 cm (tamaño king).
Dado que estas medidas están ahora estandarizadas, no supone ningún problema encontrar una cama, un somier y un colchón del mismo tamaño. Lo mismo ocurre con la ropa de cama. Las sábanas, las mantas, las fundas y los edredones están disponibles en todas las medidas.
La elección del tamaño del conjunto de ropa de cama debe hacerse en función de la complexión de la persona más alta o corpulenta que vaya a utilizar la cama. Lo ideal es elegir una cama que mida unos 20 cm más que el ocupante más alto. También hay que recordar la importancia de la altura de la cama, denominada «altura de asiento», que suele depender de las preferencias personales. Algunas personas prefieren dormir cerca del suelo, mientras que otras disfrutan durmiendo en altura y poder sentarse cómodamente en el borde de la cama.
¿Cómo elegir las medidas del colchón?
La elección de un colchón depende de numerosos criterios. En cuanto a las dimensiones, es evidente que debe existir una perfecta adecuación entre el tamaño de la cama, el del somier y el del colchón. Para asegurarse de que el colchón tenga las dimensiones adecuadas para el marco de la cama, por lo general es necesario que el colchón mida 2 cm menos que las dimensiones estándar indicadas. De este modo, no es necesario forzar el colchón para introducirlo en el marco de la cama ni queda ningún espacio vacío, lo que permite un confort óptimo.
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