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¿Qué grado de firmeza del asiento debo elegir para mi sillón? - Kipli

¿Qué nivel de firmeza del asiento debo elegir para mi sillón?

¿Qué grado de firmeza del asiento hay que elegir para un sillón?

El sillón es un mueble que puede encajar en muchas estancias de la casa. Ya sea en el salón, frente al televisor; junto a una estantería, para leer cómodamente; o incluso frente a un ordenador de sobremesa, es un mueble funcional y decorativo imprescindible.

Hay que tener en cuenta numerosos criterios a la hora de elegir bien un sillón y, entre ellos, el grado de firmeza del asiento es uno de los más importantes. Este aspecto depende de la densidad de la espuma utilizada en la fabricación del sillón e influye directamente en el soporte y la comodidad.

Pero, entonces, ¿cuál es el mejor nivel de firmeza para un sillón? ¿Cómo elegir un sillón en función de este criterio?

Los distintos tipos de espuma que se utilizan para el acolchado de un sillón

Para elegir bien el nivel de firmeza de un sillón, hay que fijarse en la espuma utilizada para su acolchado. De hecho, la comodidad al sentarse depende de la calidad y la densidad de la espuma. Esta espuma se utiliza, por cierto, también en otros muebles, como los sofás o incluso los colchones.

En primer lugar, es muy importante elegir una espuma de calidad, ya que un sillón puede parecer cómodo al principio y acabar dejando de serlo al cabo de unos meses. Por ello, conviene optar por una espuma con memoria de forma capaz de recuperar su forma y densidad iniciales incluso después de haber sido comprimida por el usuario durante varios días o meses.

Existen varios tipos de espuma que se utilizan para el acolchado de los sillones:

  • la espuma de poliéster (PE);
  • la espuma de poliuretano de alta densidad (HD);
  • la espuma de poliuretano de alta resiliencia (HR).

Es recomendable conocer el tipo de espuma utilizada para el acolchado de un sillón antes de comprarlo, ya que este dato ya da una idea del nivel de firmeza del asiento. De hecho, la espuma de poliéster es una espuma de baja densidad y no ofrece un gran nivel de firmeza. Esta espuma se utiliza a menudo en los sillones de gama baja. La espuma de poliuretano de alta densidad se utiliza generalmente para la fabricación de sillones de gama media, mientras que la espuma de poliuretano de alta resiliencia es la que ofrece mayor densidad y, por lo tanto, suele encarecer el precio del sillón.

Es bueno saberlo: normalmente se añade una capa de dacrón, látex, plumas o espuma viscoelástica entre la espuma del asiento y el tapizado. Esta capa intermedia puede influir en el aspecto del sillón, pero también en la sensación al sentarse.

¿Qué densidad se debe utilizar en función del tipo de espuma empleada para el acolchado de un sillón?

La densidad de la espuma de un sillón se expresa en kg/m³. Por lo tanto, además del tipo de espuma utilizada, hay que prestar atención a la densidad a la hora de elegir el nivel de firmeza del asiento de un sillón. Cuanto menor sea la densidad de la espuma, más blando y menos cómodo será el sillón. Por el contrario, cuanto mayor sea la densidad, más firme será la espuma.

Atención: que un sillón sea firme no significa que sea duro. La firmeza influye en la sujeción y en la capacidad de sostener al usuario sin que, por ello, el asiento resulte incómodo.

La densidad media de las espumas varía en función de su tipo. Así, la densidad de la espuma de poliéster oscila, de media, entre 16 y 25 kg/m³. Esta espuma es menos resistente con el paso del tiempo y acaba por no poder sostener ni mantener al usuario, ya que se hunde.

En cuanto a la espuma de poliuretano de alta densidad, su densidad aumenta y oscila, de media, entre 24 y 35 kg/m³. Este tipo de espuma se utiliza especialmente para la fabricación de sillones de salón. De hecho, la espuma de poliuretano de alta densidad (HD) ofrece un nivel de firmeza intermedio, ideal para relajarse mientras se está cómodamente sentado. Con una densidad superior a 30 kg/m³, también es ideal para los sillones de oficina, ya que permite mantener una buena postura durante el trabajo.

Por último, la espuma de poliuretano es la que tiene mayor densidad, ya que oscila de media entre 35 y 40 kg/m³. Este tipo de espuma, que ofrece un alto nivel de firmeza, se utiliza, sin embargo, con mayor frecuencia en colchones que en sillones.

¿Qué densidad hay que elegir para un sillón en función del nivel de comodidad y sujeción que se busque?

Para elegir el nivel de firmeza de un sillón, hay que prestar atención al tipo de espuma utilizada para el acolchado, así como a su densidad. Es imprescindible comprobar estos dos parámetros, ya que una espuma de baja densidad puede ser gruesa y parecer más firme al principio, pero esta sensación se irá atenuando con el paso del tiempo y el uso.

Para lograr un equilibrio entre comodidad y sujeción, se recomienda optar por un nivel de firmeza del asiento comprendido entre 30 y 35 kg/m³ con espuma de poliuretano de alta densidad. Al elegir este tipo de sillón, el usuario tiene la garantía de estar adquiriendo un mueble duradero.

Sin embargo, no hay que fijarse únicamente en el grado de firmeza del asiento. La firmeza del respaldo e incluso de los reposabrazos también es importante. En cuanto al respaldo, una densidad de entre 20 y 25 kg/m³ es suficiente, ya que no tiene que soportar tanto peso como el asiento. Por lo tanto, es perfectamente posible optar por un sillón cuyo respaldo sea de poliéster. No obstante, en caso de problemas de espalda o si se trata de un sillón que se va a utilizar a diario, como por ejemplo un sillón de oficina, puede ser aconsejable optar por un respaldo más firme.

¿Y qué hay de los reposabrazos? Este elemento rara vez se tiene en cuenta. Sin embargo, puede ser conveniente elegir también el grado de firmeza de los reposabrazos en función de las preferencias de cada uno.

Soporte y suspensión: otros criterios que pueden influir en la comodidad del asiento

Además de la densidad, que hace referencia a la resistencia de la espuma y que influye en la profundidad a la que se hunde el cuerpo una vez que el usuario se sienta, hay que tener en cuenta otros criterios para elegir bien el sillón.

Este es el caso de la capacidad de soporte, que hace referencia al grosor de las burbujas. Este parámetro influye en la elasticidad de la espuma. Así, el apoyo varía en función de la capacidad de soporte de la espuma del sillón. Por último, las suspensiones también son muy importantes para la comodidad al sentarse. Antes, los sillones utilizaban muelles que proporcionaban un gran rebote, pero hoy en día la mayoría de los sillones se fabrican con correas elásticas.

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