La época invernal no siempre es tan mágica como se ve en las fotos de cabañas cubiertas de nieve.El cambio de estación también puede ir acompañado de cansancio, una disminución de las defensas inmunitarias y una bajada del ánimo...
¿Por qué nos sentimos especialmente cansados durante esta época? Kipli ha buscado respuestas y te ofrece algunos consejos para afrontar mejor esta estación, que suele ser la menos apreciada del año.
La llegada del invierno supone un cambio tanto para la naturaleza como para las personas. Las condiciones ambientales, cada vez más duras en cuanto a temperaturas, exigen un esfuerzo adicional y nuestros cuerpos necesitan más energía. La energía. Un término bastante impreciso cuya interpretación es muy personal para cada uno.Según los científicos, la pérdida de energía se mide, independientemente de los estilos de vida individuales, en función de una serie de criterios.Michel Lejoyeux, jefe del Servicio de Psiquiatría y Adicciones del Hospital Bichat de París, menciona varios factores que influyen en nuestro bajón anímico y en el estado de fatiga física y psicológica.
Falta de luz y de vitamina D
Los médicos de cabecera suelen recetarla: esa pequeña ampolla de vitamina D, sin saber si realmente hay una carencia. No te prives de ella, ya que la disminución de la luz en invierno afecta a las neuronas que regulan las emociones, y estas dependen de la vitamina D. Tomar vitamina D y exponerte a la luz todos los días te da un pequeño impulso a tu estado emocional.
El sedentarismo
Seamos sinceros. ¿A quién le apetece salir a correr bajo la lluvia a 5 °C? Y por la noche. En invierno preferimos el sofá a salir a hacer deporte.¿Sabías que 6 minutos de caminata rápida aumentan en un 30 % el nivel de bienestar y buen humor? No hace falta que te apuntes a un gimnasio si eres de los que huyen ante la idea de sudar a chorros.La falta de ejercicio físico influye mucho en tu estado de cansancio físico y mental. Dar un pequeño paseo durante la pausa para comer te ayudará a sentirte con más energía.
La alteración del ritmo cronobiológico
No solo por el invierno, sino como consecuencia de la pandemia y del teletrabajo, los ritmos de la vida cotidiana han cambiado. Catherine Lacrosnière, médica nutricionista, aborda el tema de esta alteración de nuestros ritmos y de una desincronización interna. A pesar del cambio de hora, que exige una adaptación cada temporada, no hay que dudar en observarse a uno mismo y descubrir si somos más de madrugar o de trasnochar. Mantener bien nuestro ritmo a pesar de cualquier cambio externo es fundamental para sentirnos en forma. ¿Dónde podemos entonces encontrar nuestra energía?
¡Ve a recargar pilas en plena naturaleza!
Un estudio realizado en Alemania, en la Universidad de Wuppertal, ha demostrado la influencia que tiene el diseño cromático de las unidades de cuidados intensivos en el bienestar, el estado de salud y el consumo de medicamentos de los pacientes. Resultado: el bienestar y el estado de salud aumentaron un 62,7 %. Con una nueva combinación de colores en el entorno de los pacientes, el consumo de medicamentos se redujo una media del 30,1 %. El efecto especialmente positivo se observa, sobre todo, en el azul y el verde.¿Alguna vez te has dado cuenta del efecto que tiene en tu bienestar contemplar el mar o dar un paseo por el bosque? Una escapada a la naturaleza siendo consciente de los colores, incluso en invierno, puede cambiar tu estado de ánimo diario.Desde el punto de vista de las medicinas alternativas, según Muriel Neveu, naturópata desde hace 7 años, todos podemos afrontar mejor la temporada invernal.
Preparar el cuerpo con antelación
Coincide con Catherine Lacrosnière en que cualquier cambio, incluso cuando es positivo, requiere energía y un tiempo de adaptación. Por eso, para afrontarlo de la mejor manera posible, es preferible no llegar a esa fecha con falta de sueño y el sistema inmunitario debilitado.En los días previos al cambio horario de invierno, cuídate para no acumular cansancio y adaptarte bien al nuevo horario.
Escuchar al cuerpo, sus necesidades y sus señales
Escuchar a tu cuerpo significa ser consciente de los mensajes que te envía. Acuéstate en cuanto aparezcan los primeros signos de cansancio: bostezos, picor en los ojos, párpados pesados… Acepta el sueño, crea un ambiente tranquilo a tu alrededor y, ¿por qué no, regálate un momento de relax leyendo?
Adoptar buenos hábitos para dormir bien
Hay ciertos detalles que marcan la diferencia, y esto es especialmente cierto en lo que se refiere a los hábitos que favorecen un sueño de calidad. Entre ellos, ventilar y mantener la temperatura de tu habitación por debajo de los 20 °C, tomar una cena ligera, alejar las pantallas antes de dormir (sin duda, una de las cosas más difíciles de hacer para la gente hoy en día) y poner unas gotas de aceites esenciales de lavanda en un pañuelo cerca de tu almohada para favorecer un sueño reparador.Por supuesto, habrás elegido previamente una excelente ropa de cama natural que transpire y sábanas limpias y totalmente ecológicas para afrontar con aún más tranquilidad esta llegada del invierno ;) .
