¿Sabías que la contaminación interior es tan nociva como la de la calle? ¿Te fijas alguna vez en las etiquetas de los productos de limpieza que compras en el supermercado? ¿Por qué se dice que las plantas verdes son excelentes purificadoras del aire? Te prometemos que haremos todo lo posible para aclararte los mitos y compartir contigo nuestros consejos para respirar (¡bien!) en casa… ¡sin asustarte!
La contaminación exterior es mayor que la de nuestros interiores: FALSO
Al contrario de lo que se suele creer, nuestros hogares están hasta ocho veces más contaminados que las calles por las que caminamos cada día. Los combustibles fósiles (petróleo, gas natural, carbón) son, evidentemente, los principales culpables en el exterior, pero no hay que subestimar el humo del tabaco y de las velas perfumadas, las emanaciones de los productos de limpieza, los sistemas de calefacción, los vapores de la cocina y del bricolaje, la presencia de animales y los materiales utilizados en la fabricación de los muebles.En abril de 2021, un nuevo estudio actualizado por el Ministerio de Sanidad estimó que un adulto que vive principalmente en un espacio cerrado (vivienda, transporte, oficinas, tiendas…) inhala entre 10 000 y 20 000 litros de aire compuesto por contaminantes que pueden tener un efecto negativo sobre la salud y provocar, a corto o largo plazo, irritaciones oculares y/o de las vías respiratorias, dolores de cabeza, crisis asmáticas, etc. ¿Solo en la zona del euro, la contaminación interior sería la causa de 117 200 muertes al año?Puedes consultar el estudio completo aquí
Los muebles de madera pueden contribuir a la contaminación interior: VERDADERO
En nuestros hogares, no nos imaginamos que la bonita cuna de nuestro bebé o la gran estantería que preside el salón emitan compuestos orgánicos volátiles (COV) y semivolátiles (COSV). Estos contaminantes están presentes en el aire y en el polvo, pero también en los muebles de madera. Estos últimos han sido mencionados en numerosas ocasiones porla Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria, ya que , en su mayoría, se fabrican con tableros de madera reconstituida y cola con disolventes. El resultado final es una pequeña bomba de COV de la que ni siquiera sospechamos. Todo ello sin contar con la presencia de otros contaminantes nocivos en las pinturas y los barnices, así como en ciertos tejidos de los sofás. Afortunadamente, existen varias soluciones a tu alcance.Consulte aquí todos los estudios sobre los COV y los COSV realizados por la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria.
Solo se eligen muebles fabricados en Francia para preservar el ambiente del hogar: FALSO
Hoy en día, en Francia no existe ninguna legislación que proteja al consumidor frente a los productos con altas concentraciones de COV. Para reducir la contaminación interior, nos decantaremos sobre todo por productos diseñados para mejorar la calidad del aire. En la actualidad, cada vez más marcas fabrican sus productos con materiales naturales y acabados saludables, sin COV ni COSV. Este es el caso de Kipli, por ejemplo. En cada uno de sus productos, la marca se compromete a ofrecer muebles libres de contaminantes y diseñados para durar. Así, Kipli cuenta con la etiqueta independiente Eco-Institut, que garantiza la ausencia de sustancias y emisiones nocivas para la salud. Sus muebles de madera maciza cuentan con la certificación PEFC y están recubiertos con barniz al agua sin disolventes. En la actualidad, existen varias certificaciones que sirven de guía al consumidor, ¡no dudes en fijarte bien en las etiquetas! Por supuesto, siempre que puedas optar por productos de fabricación local, el impacto ecológico y social de tu compra será más positivo.
Los productos de limpieza que se venden en los grandes supermercados son muy peligrosos: VERDADERO
Las fórmulas químicas de los productos de limpieza y los envases de plástico son fuentes importantes de contaminación. Para mejorar la calidad del aire interior, se apuesta por productos naturales, limpios y económicos. Se limpia el baño con vinagre blanco, se limpian las ventanas con bicarbonato sódico diluido en agua, se limpia el suelo con vapor y dos gotas de aceite esencial de limón ecológico, se lava la ropa con jabón negro y un poco de vinagre blanco, etc. En Internet abundan las recetas fáciles y probadas. Y si prefieres optar por productos ya preparados, busca aquellos que lleven un logotipo de certificación: la etiqueta ecológica europea, la etiqueta ecológica nórdica y el Ángel Azul. También es recomendable fijarse en la expresión «aire interior controlado», que indica que la emisión de contaminantes al aire es limitada durante el uso de dicho producto.
La exposición a la contaminación en el interior de los edificios solo afecta a las personas mayores y a los niños: FALSO
La contaminación interior nos afecta a todos. Bebés, niños, adolescentes, adultos, mujeres embarazadas y personas mayores: tanto si gozamos de buena salud como si no, los COV están presentes en todas partes y pueden afectar a la salud. La Organización Mundial de la Salud acaba de publicar un estudio con datos concretos que revela que la contaminación del aire en interiores provoca infecciones agudas de las vías respiratorias y contribuye en un 28 % al total de muertes por neumonía en adultos. Cada año, la contaminación del aire interior provocaría la muerte prematura de una media de 20 000 personas en Francia. Afortunadamente, existen mil y una soluciones sencillas para eliminar la contaminación de tu hogar. Por ejemplo, ventilar bien cada habitación a diario y prestar atención a los pequeños logotipos que aparecen en los productos de limpieza. Mejor aún: ¡sigue la tendencia vintage adquiriendo muebles que hayan vivido y hayan tenido tiempo de decir «adiós» a los malvados COV!Si quieres leer el estudio completo de la OMS, está disponible aquí.
Basta con leer bien la etiqueta para saber cuál es la emisión de COV: VERDADERO
La solución suele estar justo delante de nuestros ojos. Las etiquetas de los productos de limpieza incluyen todas un recuadro denominado «emisiones al aire interior». El pictograma indica de forma muy sencilla el nivel de emisión de contaminantes volátiles (COV). Así, confiamos en un producto que indica «A+» y «A», y devolvemos rápidamente a la estantería aquel que indica una «B» o, peor aún, una «C». Por el momento, esto solo se aplica a los productos de limpieza, pero cruzamos los dedos para que haya una señalización específica para los muebles.
Ventilar la casa no sirve para nada: FALSO
Se recomienda encarecidamente ventilar la casa, sobre todo por consejo de los médicos, para prevenir la aparición de moho u hongos, reducir el nivel de humedad y la acumulación de alérgenos y sustancias químicas, y así permitir la renovación del aire de la vivienda. Hay que abrir bien las ventanas durante al menos diez minutos, tanto en verano como en invierno, sobre todo antes de las 8 de la mañana y después de las 22 horas, para aprovechar el aire exterior, que está menos contaminado. Y hay que acordarse de ventilar bien cada vez que se realice una actividad que pueda ser fuente de contaminación, como cocinar, hacer bricolaje o pasar la aspiradora.
Un futuro decreto impondrá el etiquetado de los muebles: VERDADERO
Como ya sabemos, los muebles son responsables del 20 % de la contaminación en nuestros hogares. Para intentar ponerle remedio, se sigue estudiando un decreto promulgado en 2017. Este se refiere al etiquetado medioambiental de los muebles nuevos que llegan al mercado francés. Los textos se basan en un informe pericial presentado en 2015 por la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación y el Medio Ambiente y se referirían a una docena de contaminantes preocupantes, entre los que se incluyen los COV y los COSV. ¡Esperamos con impaciencia que se publique y se aplique el decreto!
Las plantas verdes son buenas para purificar el aire de nuestros hogares: FALSO
Es una idea muy extendida: las plantas verdes son perfectas para purificar el aire de los interiores. Un estudio realizado por la NASA en 1989 incluso había analizado en profundidad esta cuestión, explicando —sin demostrarlo realmente— que las plantas verdes purificaban muy bien el aire ambiente. Pero llegó una sorpresa: en septiembre de 2011, la ADEME (Agencia de la Transición Ecológica) se centró en el tema y demostró científicamente que la vegetación de interior (el drago, el potos y la planta araña) no purificaba el aire ambiente ni contribuía de forma significativa a la reducción de los niveles de contaminantes observados. ¡Pero cuidado! ¡Que esto no te impida seguir regando tu preciosa zamioculcas o tu pequeña sansevieria, que dan vida a tu acogedor hogar! Y, sobre todo, que no cunda el pánico: pon en práctica algunos de los consejos mencionados anteriormente y… ¡respira hondo!> Los resultados completos del estudio publicado en 2011 por la ADEME están disponibles aquí.
