La madera es un material omnipresente en nuestros espacios interiores, tanto en la construcción como en la decoración. Se utiliza para todo tipo de muebles, desde mesas hasta sillas, desde camas hasta vestidores... Se valora por sus múltiples cualidades, pero también por la variedad de formas en que se puede trabajar.
La diversidad de árboles que existen en la Tierra permite ofrecer madera con diferentes aspectos. Cuando se trabaja de forma artesanal y, a ser posible, sin tratar, se convierte en una pieza de gran calidad con una estética rústica.
La madera es una materia prima noble que todo el mundo conoce, al menos a grandes rasgos, pero cuya producción depara muchas sorpresas. En este artículo le presentamos los distintos tipos de madera, su calidad y su procesamiento.
I – Una gran variedad de maderas con características únicas
En la Francia continental hay muchas zonas boscosas. Y por una buena razón: ocupan casi 17 millones de hectáreas, lo que equivale a algo más del 30 % de la superficie del país. Desde 1980, la superficie forestal de Francia ha aumentado un 0,7 %.
El bosque francés ocupa el cuarto lugar de Europa en cuanto a superficie. En él hay 138 especies de árboles diferentes. Un tesoro de biodiversidad que, como verán, no siempre se aprovecha adecuadamente.
Los árboles de Francia se pueden clasificar en dos grandes categorías: los árboles de hoja caduca (o angiospermas) y los coníferos (o gimnospermas). Los árboles de hoja caduca son, como su nombre indica, árboles con hojas bien desarrolladas que, sin embargo, son de hoja caduca, ya que las pierden en invierno. Las coníferas, también denominadas árboles de agujas, tienen agujas en lugar de hojas, que conservan durante todo el año.
A. Los árboles de hoja caduca
Los árboles de hoja caduca son mayoría en el país, ya que representan dos tercios del bosque francés. Se trata de un recurso abundante que se utiliza para la construcción de armaduras de tejado o muebles, ya que son especies de madera con cualidades reconocidas en el sector de la construcción.
Entre las maderas más utilizadas en esta categoría se encuentra el roble, que es el árbol más extendido y apreciado tanto en Francia como a nivel internacional (véase el artículo de «Holzmarkt»). Se trata de una madera clara, dura y pesada, extremadamente resistente. Se utiliza para la construcción de estructuras interiores y exteriores, así como para trabajos de ebanistería.
¿Lo sabías?
Para reconstruir la estructura del tejado de la catedral de Notre-Dame de París tras el incendio de 2019, se seleccionaron cuidadosamente 1.000 robles procedentes de toda Francia. La estructura original databa del siglo XIII, lo que demuestra la resistencia y la durabilidad de esta madera.
El abedul es la segunda especie de madera más común en Francia. Tiene una estructura homogénea y se utiliza principalmente en ebanistería para la fabricación de muebles. A diferencia del roble, se trata de una madera para uso en interiores, muy apreciada por su veteado fino.
Otra madera muy utilizada entre las frondosas: el álamo. Se trata de una madera clara, blanda, ligera, pero muy resistente. Para aprovecharla al máximo, se utiliza sobre todo para la fabricación de contrachapado (véase el siguiente punto).
Entre las especies de madera de hoja caduca también se encuentran el castaño, el fresno, el cerezo y el nogal, por citar solo algunas.
B. Árboles de coníferas o coníferas
Las coníferas constituyen un tercio de los bosques franceses. Las coníferas se utilizan con frecuencia en la construcción, para la fabricación de contrachapado y tableros de fibra de madera, ya que son más económicas y más fáciles de trabajar. Además, crecen rápidamente, pero son menos densas que las coníferas, lo que constituye también su principal diferencia.
Como ya se ha mencionado, las maderas de coníferas proceden de árboles coníferos, de los cuales el abeto, que crece en las regiones montañosas, es el más conocido. También se utiliza a menudo como árbol de Navidad. Se trata de una madera blanda, homogénea y muy clara. Su precio es bastante asequible.
También está el pino silvestre, una especie de madera muy utilizada, abundante y fácil de trabajar. Es dura y compacta, y su color varía desde el amarillo cereza hasta el marrón rojizo.
Por último, entre las coníferas restantes se encuentra el abeto, que presenta cualidades similares a las de las dos anteriores, a saber: una madera blanda, barata y abundante, que se utiliza ampliamente en la construcción, por ejemplo, para armaduras de tejado. Otras coníferas conocidas son el abeto de Douglas, el alerce y el pino marítimo.
Existe una gran variedad de especies de árboles que, en ocasiones, pueden confundirse entre sí, ya que algunos se parecen mucho. No obstante, en determinadas zonas se prefieren ciertas especies frente a otras. Para facilitar una lectura más clara y general, existe un sistema de clasificación dividido en cuatro categorías. En cada clase hay diferentes tipos de madera, según su densidad, desde la más ligera hasta la más dura:
Clase 1 o A: Se trata de maderas ligeras, como el álamo, el pino y el abeto.
Clase 2 o B: se refiere a maderas de gran calidad para muebles, como el nogal, el abedul o la teca.
Clase 3 o C: Se trata de maderas muy resistentes, como el roble, la haya, el fresno o la acacia.
Clase 4 o D: En esta clase se incluyen las maderas más duraderas, como la acacia oscura, el cedro o el wengué.
La calidad de la madera
Se habla de densidad para clasificar las especies de madera, pero ¿sabías que la velocidad de crecimiento es importante? Y es que, cuanto más lento crece un árbol, más resistente es. Esto ocurre sobre todo en el caso de los árboles de hoja caduca. Por el contrario, las maderas de coníferas se consideran menos resistentes, ya que crecen más rápido.
Sin embargo, hay otros criterios que hay que tener en cuenta a la hora de evaluar la calidad de la madera, como las condiciones de crecimiento o la estación del año en la que se tala el árbol. Incluso el ciclo lunar influye, ya que afecta a la circulación del agua en la madera.(1)
También es posible clasificarlas por colores, pero no existe una clasificación «oficial» para ello.
Una vez talada, la madera se transforma para fines muy diversos, en función de sus propiedades y de las necesidades. Aunque la madera se considera un material saludable, al final del proceso de transformación puede contener elementos tóxicos. Esto depende del uso que se le dé.
II – El procesamiento de la madera: una calidad desigual
La madera se puede procesar de muchas formas diferentes, lo que da lugar a distintas calidades y resultados. Dependiendo del tipo de tablero de madera que se utilice, varían tanto el precio como la durabilidad. Nos centramos en los tableros destinados a la fabricación de muebles.
A. Sperrholz
La madera contrachapada está compuesta por láminas de madera encoladas entre sí. El grosor del tablero varía en función del número de capas y del grosor de las láminas utilizadas. La especie de madera más utilizada en este proceso es el álamo. El método de fabricación de la madera contrachapada le confiere homogeneidad, resistencia al agua y al fuego, así como ligereza y versatilidad.
A diferencia de la madera sin tratar, la madera contrachapada no se ve afectada por la humedad ni por los cambios de temperatura. Es un material bastante respetuoso con el medio ambiente, ya que las especies de madera que se utilizan para su fabricación proceden principalmente de bosques gestionados de forma sostenible (álamo, pino, haya...). Además, la fabricación de madera contrachapada consume muy poca energía.
Sin embargo, no hay que olvidar que se utiliza cola para unir las láminas de madera entre sí. Esto no es insignificante en lo que respecta a las emisiones de COV. Cabe señalar que, afortunadamente, también existen adhesivos naturales a base de agua.
Para la historia...
El método de fabricación de tableros de contrachapado ya se utilizaba en el Antiguo Egipto y en la Antigua Roma, donde se empleaban para fabricar escudos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el contrachapado se utilizó en la industria aeronáutica por ser un material ligero y resistente.(2)
B. Madera laminada encolada
La madera laminada encolada (BSH) está compuesta por láminas de madera maciza encoladas en el sentido de la fibra —es decir, en sentido transversal o longitudinal— y tiene un grosor de entre 33 y 45 mm. Permite obtener, si es necesario, piezas muy largas de varios metros. La madera laminada encolada es una buena alternativa a la madera maciza, que analizaremos más adelante (por cierto, en carpintería se conoce como «madera maciza»). En el sector del mueble es muy popular debido a su elevada resistencia a la deformación, que supera incluso a la de la madera maciza. Entre las maderas más utilizadas para la fabricación de este material se encuentran el abeto, el roble, el haya o también el pino silvestre.
Desde el punto de vista estético, las láminas unidas entre sí quedan a la vista. Por ello, conviene apreciar este aspecto único. Por otra parte, hay que asegurarse de que el tratamiento de la madera encolada lo realicen profesionales que utilicen productos adecuados y no tóxicos. Si las láminas no están bien encoladas, pueden surgir problemas de infestación por hongos o insectos.
1) Aglomerado
Se trata de una mezcla de virutas de madera, serrín y otros residuos vegetales valorizados, que se prensan a temperaturas muy elevadas y, finalmente, se encolan. Para ello se utiliza resina sintética o natural. Su grosor varía entre 3 y 50 mm. Casi el 80 % de todos los muebles de armario se fabrican con tableros aglomerados. Se encuentran absolutamente en todas partes.
Es un material muy barato, blando y, por lo tanto, fácil de taladrar. Sin embargo, debe trabajarse con cuidado para evitar que se agriete. No es muy resistente y soporta mal las cargas pesadas. También conviene informarse sobre el aglutinante utilizado, ya que puede ser nocivo para la salud, como el formaldehído.
No resulta muy estético y se reserva sobre todo para los elementos menos visibles de los muebles.
2) MDF (tablero de fibra de densidad media) o Medium
El MDF es un tablero aglomerado compuesto por fibras de madera de árboles de hoja caduca o coníferas.
Es muy liso y homogéneo, ya que no presenta las irregularidades típicas de la madera en bruto. Se trata de un material muy resistente, ya que apenas se producen roturas al cortarlo y apenas reacciona a la humedad y a los cambios de temperatura. Se valora por su bajo precio y es fácil de trabajar, es decir, se puede pintar, barnizar, serrar y lijar. Sin embargo, el MDF, al igual que los tableros aglomerados, debe perforarse con cuidado para que no se astille.
Una de sus desventajas es que se raya con relativa facilidad. Sin embargo, el MDF se utiliza sobre todo para estantes en armarios y cómodas. Por último, el MDF también contiene formaldehído, lo que supone un problema para el aire interior, especialmente para los aficionados al bricolaje que están expuestos a polvos tóxicos. Por ello, es recomendable llevar una mascarilla al cortar este tablero.
3) Melamina
La melamina es un tratamiento superficial que se aplica a los tableros aglomerados o de MDF. Se trata de una lámina decorativa impregnada con una resina termofusible (melamina-formaldehído). El tablero está recubierto de melamina y se utiliza para fabricar muebles. Gracias a su recubrimiento, es más fácil de limpiar que otros tableros. Ofrece numerosas posibilidades para la personalización de los muebles.
Pero también en este caso hay que tener en cuenta que, debido a su contenido en formaldehído, constituyen una fuente de contaminación en el interior de las viviendas. Son prácticas y económicas, pero, lamentablemente, no es saludable amueblarse con tableros recubiertos de melamina.
C. Madera maciza
Los muebles de madera maciza son el resultado del trabajo de la madera en bruto, en el que se conservan sus propiedades naturales. Es el tipo de tablero de madera menos procesado. Es auténtico y atemporal. Su resistencia al paso del tiempo lo convierte en un elemento noble y de gran valor. Por cierto, esto también se refleja en su precio, que es bastante elevado.
Su singularidad y durabilidad lo convierten en una pieza de lujo que puede revenderse de segunda mano o transmitirse de generación en generación.
Es un material vivo que evoluciona con el paso de las estaciones y, por lo tanto, puede cambiar de aspecto al cabo de unos años. Que esto ocurra depende del tipo de madera utilizada, de la humedad ambiental, de la luz a la que esté expuesta y de las variaciones de temperatura.
Del mismo modo que existe una clasificación de las especies de madera según su densidad, también hay otra clasificación que, sin embargo, se refiere a la resistencia a la humedad de la madera:
Clase 1: Madera seca destinada a uso en interiores. Contenido de humedad inferior al 20 %.
Clase 2: Madera seca que, ocasionalmente, está expuesta a un contenido de humedad superior al 20 %.
Clase 3: Madera que suele estar expuesta a una humedad ambiental superior al 20 %.
Clase 4: Madera que soporta el contacto constante con una humedad ambiental superior al 20 %.
Clase 5: Madera muy resistente, apta para el contacto con el agua de mar.
III – Los criterios de selección que deben priorizarse a la hora de elegir un mueble
Ya disponen de mucha información sobre los tipos de madera y las formas en que se pueden procesar (aunque no pretendemos que sea exhaustiva). Nuestro objetivo es concienciar de que cada compra tiene un impacto: ya sea en la salud, en el medio ambiente, en la ética o en los tres a la vez. Les recomendamos que apuesten por productos sostenibles y saludables. Para ello, hay que tener en cuenta varios criterios:
A. La resistencia
Cada tipo de madera tiene propiedades interesantes, pero no siempre se valora adecuadamente. Una regla sencilla: cuanto menos se haya procesado, tratado y pintado el material, más noble es. A menudo son los materiales de menor calidad los que deben someterse a un tratamiento posterior y complementarse con productos que, en muchos casos, son nocivos.
Por este motivo, y si se lo puede permitir, es preferible optar por la madera maciza. Su durabilidad ya no necesita demostración, ya que todos tenemos algún ejemplo de un mueble antiguo de la familia que se conserva en excelente estado.
Si no puede permitirse comprar uno nuevo, es posible adquirirlo de segunda mano, siempre y cuando esté seguro de lo que compra. Sin embargo, de entre los demás tableros de madera existentes, se recomienda la madera laminada, ya que es de buena calidad y más económica. La madera contrachapada también es una buena alternativa, solo por detrás de la madera laminada. Siempre y cuando estos tableros sean fabricados por profesionales que utilicen productos lo más naturales posible.
B. Los productos para el acabado
Casi todos los productos se mejoran, se procesan o se protegen mediante productos finales a base de pinturas, barnices, adhesivos o ceras. Esto es normal, ya que son imprescindibles para la durabilidad de los productos.
Lamentablemente, son precisamente estos elementos los que suelen generar COV y, por lo tanto, contaminación ambiental. Al igual que con una lista de ingredientes, le recomendamos que se informe sobre el tipo de productos utilizados. Algunos son más tóxicos que otros, y algunos son inofensivos (por ejemplo, los productos naturales a base de agua). Pregunte a los fabricantes cómo se fabrican sus muebles. Cuanta más transparencia haya sobre el proceso de fabricación y los materiales utilizados, mayor será la tranquilidad.
C. El origen
Otra norma que debe tener en cuenta es el origen del producto. Para ello, hay que averiguar en qué país se ha fabricado y dar prioridad a las distancias cortas. Como ha podido comprobar, Francia no carece de bosques, por lo que su madera es muy codiciada en China y Estados Unidos, que la compran en grandes cantidades (véase el artículo: «El mercado del mueble»). El conocimiento y el trabajo de la madera constituyen un saber hacer reconocido. Opte por empresas que colaboren con artesanos locales o, si tiene la oportunidad, acuda directamente a los propios artesanos.
Así podrá estar seguro de que recibirá muebles fabricados con pasión y de una calidad extraordinaria.
D. La estética
El último criterio, y no por ello menos importante, es la estética. Es normal que te guste el mueble elegido y que encaje armoniosamente en tu decoración. Si te gusta la madera, también te gustará su aspecto rústico y cálido. Los muebles de diseño sencillo son una apuesta segura, ya que no te cansarás de ellos tan rápido, y se pueden realzar con elementos decorativos sin que ello afecte a su calidad.
Los suelos claros son muy populares, ya que se ajustan a la tendencia nórdica. Por lo general, son más fáciles de combinar, ya que los suelos suelen ser también claros. Pero no es una regla general, ya que mezclar tonos también puede dar lugar a un resultado muy bonito.
Esperamos que, gracias a esta visión general, hayas aprendido más sobre el trabajo con la madera y su increíble variedad. En KIPLI, la madera es un material muy apreciado, ya que cumple todos los criterios que esperamos de ella: es saludable, sostenible, renovable y atemporal. Por este motivo, parte de nuestros muebles se elaboran exclusivamente con este material natural. En la era del consumismo desechable, defendemos el carácter duradero de los productos mediante un tratamiento de los materiales de forma artesanal y local.
