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¿Por qué la sobriedad es la principal solución ecológica? - Kipli

¿Por qué la sobriedad es la principal solución ecológica?

Ante la emergencia climática, la sobriedad energética ocupa más que nunca un lugar central en la actualidad. A raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania, se habla de un invierno salpicado de cortes de electricidad o apagones. Teniendo en cuenta que, en circunstancias normales, muchos hogares ya tienen dificultades para calentarse adecuadamente, resulta ahora imprescindible realizar un esfuerzo colectivo por el bien común y el medio ambiente. Un esfuerzo que, cabe precisar, concierne tanto a las empresas como a los particulares.

Aunque para muchos el término «sobriedad» remite a la idea de carencia o de restricciones, es necesario un cambio de paradigma para convertirlo en un concepto positivo. Siempre hemos vivido con la creencia de que solo la abundancia es el camino hacia la felicidad. Pero no es así. Satisfacer nuestras necesidades básicas y construir una sociedad más equitativa, con acceso al bienestar para todos, resulta mucho más gratificante.

Para reducir el impacto medioambiental, se pueden adoptar diferentes medidas sin por ello cambiar radicalmente el estilo de vida. ¡Sigue esta guía!

Cuando la actualidad nos obliga a cambiar nuestros hábitos

Ya está, es hora de pasar a la acción. Los conceptos relacionados con un consumo más responsable se han multiplicado en los últimos años, pero sin un impacto real. El decrecimiento, el minimalismo, la sobriedad energética… Términos muy bonitos que, por desgracia, apenas encuentran eco. Ha hecho falta un conflicto entre Rusia y Ucrania para darnos cuenta de verdad de que no se puede vivir en la abundancia sin consecuencias nefastas. Esta vez es diferente: nos afecta directamente al bolsillo, con una tasa de inflación del 6,6 % registrada en agosto. Por supuesto, esto no se debe únicamente a la guerra en Ucrania (caída del euro, reactivación presupuestaria), pero todo ha dado un vuelco desde el inicio del conflicto.

Además, el abastecimiento de determinadas materias primas, que ya se encontraban en crisis, se complica en el caso de todo lo procedente de Rusia y Ucrania, como el gas, el petróleo, el carbón, el trigo o el maíz. El sector energético es el más afectado. Por ello, el Gobierno ha instado a las empresas a reducir al máximo su consumo energético. Se han previsto planes de desconexión selectiva (cortes puntuales de electricidad para evitar la saturación). Se están adoptando diversas medidas para evitar un apagón este invierno.

Así pues, la situación se va tensando y se hace más patente que nunca nuestra interdependencia entre los países europeos.

El concepto de sobriedad vuelve así a ocupar un lugar destacado en los medios de comunicación como solución concreta para un consumo más razonable. Una solución que es a la vez económica, ecológica y que nos permite mantener nuestro nivel de comodidad.

Pero más allá del problema energético que nos amenaza, la sobriedad es, sobre todo, una filosofía de vida que consiste en centrarse en lo esencial para no caer de nuevo en la trampa del consumo excesivo.

Un cambio de paradigma para centrarnos mejor en nosotros mismos y actuar de forma sostenible en favor del medio ambiente. Y las áreas de mejora son múltiples: alimentación, transporte, energía… Tantos temas como perspectivas de cambio.

El concepto de «sobriedad feliz»: volver a lo esencial

Actuar en favor del medio ambiente supone replantearnos nuestra visión del mundo. Los temores relacionados con la escasez de recursos y la degradación del medio ambiente nos empujan a revisar nuestros hábitos. La sobriedad ecológica o energética se convierte así en LA solución más eficaz para lograr mejoras concretas a medio y largo plazo.

En el Gobierno se han creado grupos de trabajo para elaborar un plan de ahorro energético cuyo objetivo es reducir nuestro consumo en un 40 % de aquí a 2050. Algunas empresas ya han puesto en marcha medidas como apagar los letreros por la noche o reducir la iluminación en las tiendas.

Pero para que este aspecto de la sobriedad no se perciba de forma negativa a nivel individual, hay que adoptar el concepto de «sobriedad feliz». Esto significa cambiar el modelo de vida, dando protagonismo a quienes actúan por el bien común y no a quienes promueven marcas altamente contaminantes y productos con una vida útil muy limitada.

Para ello, se pueden poner en marcha varias medidas. Para empezar, volver a poner de moda la artesanía, ofreciendo productos de gran calidad elaborados con materiales nobles. Apoyar a los pequeños productores locales para garantizar la transparencia y la trazabilidad de los materiales utilizados. Por otra parte, comprar artículos de segunda mano es una solución que se está generalizando cada vez más.

Alargar la vida útil en lugar de sustituir; la obsolescencia programada hace que nuestros aparatos queden inservibles rápidamente. Pero existe la posibilidad de prolongar su vida útil cuidándolos bien o reparándolos, si es posible.

Elegir medios de transporte más ecológicos, como el tren o la bicicleta para los trayectos cortos, también permite disfrutar del viaje de otra manera. Un elogio a la lentitud, para estar más presente en el momento.

Y hay muchas otras medidas que se pueden tomar en los ámbitos de la alimentación, la energía, la cosmética…

La sobriedad feliz es una suma de nuevos hábitos que, a escala social, nos permite cambiar las mentalidades y avanzar hacia un modelo de consumo ético y responsable. Un círculo virtuoso que nos lleva hacia un mundo más justo y ecológico.

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