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Elegir un colchón para un niño: ¿qué grosor elegir? - Kipli

Elegir un colchón para un niño: ¿qué grosor?

La ropa de cama de un niño es uno de los elementos imprescindibles para su correcto crecimiento, aunque no siempre es fácil saber cómo elegir los productos adecuados. Entre ellos se encuentra, evidentemente, el colchón, un elemento cuya calidad es fundamental, ya que es muy probable que el niño pase más de 8 horas cada noche en él. De hecho, el modelo elegido debe ajustarse a sus necesidades y a su crecimiento, aunque ello implique comprender las características y particularidades de los diferentes tipos de colchones disponibles en el mercado.

De todos los aspectos importantes, el relativo al grosor del colchón sigue siendo una cuestión compleja de resolver. Hay que tener en cuenta que este depende de varios criterios, como el peso del niño, la composición del colchón o la densidad del modelo.

Para ayudarte a tener las ideas más claras, vamos a repasar los principales consejos que debes tener en cuenta a la hora de elegir el grosor de un colchón infantil.

La importancia del grosor del colchón para un niño

Al igual que para un adulto, el colchón tiene una influencia nada desdeñable en la buena salud de tu hijo y en su desarrollo. De hecho, esto empieza ya con la elección del grosor, ya que algunos modelos de colchón no son adecuados para todas las edades. Antes de profundizar en los criterios que debes tener en cuenta para tomar la decisión correcta, veamos rápidamente por qué la ropa de cama de tu hijo es tan importante tanto para ti como para él.

El colchón es un aliado del crecimiento

El buen crecimiento de tu hijo es, sin duda, una prioridad como padre o madre. Ya sea a través de la alimentación o incluso del deporte, hay muchas formas de contribuir al desarrollo de tu hijo. Sin embargo, uno de los aspectos más importantes sigue siendo, evidentemente, el equipamiento que le proporcionas, empezando por su cama y los elementos relacionados con ella.

Por lo tanto, es importante saber que el colchón de tu hijo puede tener un impacto considerable en su morfología, provocándole, por ejemplo, puntos de presión dolorosos o dolores de espalda. Además, para que tenga éxito en su aprendizaje escolar, es imprescindible que duerma bien por las noches, ya que esto facilita su recuperación física y mental.

El colchón debe adaptarse a las particularidades del sueño

A diferencia de los adultos, el sueño de los niños presenta numerosas particularidades, empezando por unas fases más prolongadas de sueño lento profundo. Ahora bien, es precisamente durante esta fase cuando el organismo de tu hijo segregala hormona del crecimiento, lo que implica que este recorra estas diferentes fases a lo largo de la noche. Por ello, es evidentemente necesario comprarle un colchón de buena calidad y con un grosor adecuado para su peso y su estatura.

Para poner todas las posibilidades de tu lado, debes optar por modelos resistentes, diseñados para seguir los movimientos de tu hijo y adaptarse a su complexión. En este sentido, destacan, entre otros, los colchones de espuma de poliuretano de alta densidad o los de látex, ambos conocidos por ofrecer el soporte adecuado a tu hijo.

Cabe señalar que la elección del somier también es importante, ya que debe adaptarse al colchón elegido.

Cómo elegir el grosor de un colchón para niños: la composición

En el ámbito de los colchones para niños, se distinguen principalmente tres tipos diferentes de modelos:

  • el colchón de espuma (baja densidad, memoria de forma y poliuretano);
  • el colchón de muelles;
  • el colchón de fibras naturales.

Cada una de estas tres opciones presenta, evidentemente, ventajas e inconvenientes, pero también, y sobre todo, limitaciones en cuanto a grosor y densidad. En cuanto al colchón de espuma de baja densidad, se suele considerar un colchón de menor calidad, tanto para un adulto como para un niño. Independientemente de la edad de tu hijo, la densidad de este colchón nunca supera los 25kg/m³, lo que lo convierte en una mala elección para el crecimiento de tu hijo y para su columna vertebral. Cabe señalar que los colchones de espuma viscoelástica también deben descartarse, ya que no proporcionan el soporte suficiente al cuerpo durante esta importante fase de desarrollo. En cuanto a la espuma, es mejor optar por el poliuretano, siempre que se elija una densidad comprendida entre 30 y 40kg/m³. En la mayoría de los casos, los colchones de este tipo tienen un grosor que oscila entre los 16 y los 20 cm.

En cuanto al colchón de muelles simples, su uso es totalmente desaconsejable, aunque se te presente como un modelo para niños. Lo mismo ocurre con el colchón de muelles ensacados que, aunque puede servir como cama ocasional para un niño pequeño, presenta algunos inconvenientes a partir de cierta edad, empezando por el ruido que suele generar.

Por último, el colchón de fibras naturales, y en particular el de látex natural, es una alternativa ideal a la hora de comprar un colchón para niños. Algunos modelos incluso están fabricados con lana, fibras de coco, bambú o algodón. En cualquier caso, se trata de una solución muy saludable para tu hijo, siempre y cuando prestes atención, una vez más, a la densidad y al grosor del modelo elegido. Para este tipo de colchones, se puede admitir un grosor menor, como demuestran algunos modelos de calidad de unos 15 cm, sobre todo si la densidad indicada es igual o superior a 35kg/m³.

Cómo elegir el grosor de un colchón para niños: el peso

Como es lógico, dependiendo de la edad de tu hijo, el grosor de su colchón puede variar. Detrás de este criterio se esconde, sobre todo, el peso de tu pequeño, ya que, en función de su crecimiento y de la etapa en la que se encuentre, sus necesidades no son necesariamente las mismas. En este sentido, hay que distinguir diferentes etapas determinantes a lo largo de su desarrollo, que se organizan de la siguiente manera:

  • la fase de menos de 30 kg;
  • la fase de 30 a 50 kg;
  • la fase de 50 a 80 kg.

En el caso de un niño o un adolescente joven, las principales fases de desarrollo se limitan, evidentemente, a las dos primeras mencionadas anteriormente. Sin embargo, en casos más excepcionales, un adolescente joven puede presentar un sobrepeso considerable y superar los 50 kg.

Para un peso inferior a 30 kg

Si su hijo pesa menos de 30 kg, la densidad de su nuevo colchón puede oscilar entre 25 y 40kg/m³. En cuanto al grosor, suele tratarse, por lo tanto, de un colchón de entre 16 y 20 cm.

Para un peso comprendido entre 30 y 50 kg

A medida que tu hijo crece, sus necesidades durante el sueño aumentan, lo que implica elegir un colchón con la densidad adecuada. Entre 30 y 50 kg, se estima que esta debe alcanzar o superar los 35kg/m³, lo que suele corresponder a un grosor de entre 18 y 20 cm.

Para un peso comprendido entre 50 y 80 kg

A partir de los 50 kg, un adolescente necesita un colchón más firme, de ahí la importancia de elegir una densidad de al menos 40kg/m³. Una vez más, el grosor de los colchones adecuados oscila entre 16 y 20 cm.

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