Cuando las noches se vuelven más frescas, nuestra cama se convierte en un refugio imprescindible. Pero para que siga siendo acogedora, cómoda y saludable sin que haga demasiado calor, no hace falta cambiarlo todo.
Con unos sencillos pasos puedes adaptar tu ropa de cama a la temporada de frío, dando prioridad a los materiales naturales, transpirables y respetuosos con el medio ambiente.
Índice interactivo
Para orientarte y preparar tu ropa de cama para el invierno:
- Descubre por qué cambiar la funda del edredón mejora la calidez y la comodidad
- Saber cómo cambiar o aumentar el grosor del edredón permite optimizar la regulación térmica
- Descubre la importanciade añadir un cubrecolchón para mejorar el aislamiento y la suavidad
- Revisar la elección dela almohada para conseguir un apoyo adecuado y cómodo
1. Cambiar la funda por una de un tejido más denso
En invierno, las fundas ligeras o muy finas que se utilizan en verano pueden dejar pasar el frío y reducir la sensación de comodidad. Opta por fundas de algodón orgánico más gruesas o de lino lavado, que aportan suavidad, calidez y transpirabilidad.
Estos materiales naturales regulan la humedad y evitan el efecto de «cama fría» al entrar en contacto con la piel. Las fibras naturales son suaves, transpirables y duraderas, lo que contribuye a un sueño saludable y reparador.
En Kipli:
2. Cambiar el edredón o añadirle más grosor
El edredón de entretiempo es adecuado hasta el otoño, pero a partir de noviembre resulta imprescindible contar con una verdadera comodidad térmica. Tienes dos opciones:
- Edredón de temperatura moderada, índice 4 o 5, ideal para habitaciones frescas
- Edredón para las cuatro estaciones, adaptable gracias a unos clips o a un doble grosor
Los edredones naturales, fabricados con fibras de madera y algodón ecológico, aportan calor, ligereza y ventilación, lo que garantiza un sueño reparador y profundo durante toda la noche.
En Kipli:
- Edredón para las cuatro estaciones y para el invierno
- Edredón de temperatura regulada
- Edredón de plumón y plumas
- Edredón de verano
Índice de calor de los edredones:
- Otoño: índice 2-3
- Invierno: índice 4-5
- 4 estaciones: adaptable a tus necesidades
3. Añadir un cubrecolchón para mejorar el aislamiento
Aunque a menudo se pasa por alto, el cubrecolchón desempeña un papel fundamental a la hora de reducir la sensación de frío que transmite el colchón. Además, aporta suavidad y mejora el soporte, sin necesidad de cambiar de colchón.
Los cubrecolchones naturales de Kipli, fabricados en látex 100 % natural o en plumón, combinan aislamiento y transpirabilidad, lo que garantiza un confort térmico óptimo para el invierno.
En Kipli ofrecemos:
El cubrecolchón mejora el aislamiento y la suavidad sin necesidad de sustituir el colchón, al tiempo que prolonga su vida útil.
4. Revisar la almohada y protegerla
En invierno, el cuello y la nuca son más sensibles al frío. Una almohada demasiado fina o fría puede provocar molestias y perturbar el sueño. Elige una almohada transpirable, con una funda lavable para mantenerla caliente y seca.
En Kipli:
- Almohadas de látex natural
- Almohadas 100 % naturales
- Almohada de plumas y plumón
- Almohada ergonómica de látex natural
- Almohada cuadrada de látex natural
Las almohadas de látex natural regulan la temperatura y mantienen su firmeza incluso bajo una funda gruesa, lo que garantiza un confort óptimo durante toda la noche.
Consejo de Kipli: adapta tu ropa de cama a la estación del año
La combinación de un colchón transpirable, un edredón natural adecuado, un cubrecolchón aislante y una almohada de látex garantiza un confort óptimo para un sueño profundo y reparador, incluso durante los meses más fríos.
Estos sencillos gestos, naturales y sostenibles, te permiten convertir tu cama en un auténtico refugio invernal.
